Opinión

Melilla… La última frontera

El pecado de silencio cuando se ha de protestar, convierte a los hombres en cobardes. Ella Weheller Wilcox

 

Este lunes la Caravana Abriendo Fronteras embarcó en Málaga, donde colectivos de esta ciudad organizaron un acto cultural y de denuncia, mientras acogieron a las activistas, a la espera del Ferry.

Esa misma mañana la Caravana se acercó también al CIE de Tarifa, otra vieja prisión reconvertida en centro de internamiento de ‘hombres de pateras’, situada en una isla próxima al centro de la ciudad, cuyas circunstancias son lamentables y dejan entredicho la buenas condiciones que el Gobierno afirma existen en estos lugares.

Esta concentración fue precedida de una marcha por la playa, en la que se desarrolló una performance que pretendió simbolizar las muertes en el Mediterráneo, en el ambiente hostil e inhóspito de Tarifa, donde los vientos sacuden la costa que intentan alcanzar las personas huidas de la desesperación.

Plaza Menéndez Pelayo, de Melilla.
Plaza Menéndez Pelayo, de Melilla.

Este martes, la Caravana Abriendo Fronteras ha llegado a Melilla, es 18 de julio de 2017 y el dictador nos ha recibido a los puertas del Ferry, pues al igual que en nuestra ciudad todavía se le rinde homenaje, y su estatua preside Melilla, fuerte militar y frontera sur y de excepción, de la vieja y decadente Europa.

La jornada comienza con un acto en la Plaza Menéndez Pelayo donde nos juntamos por primera vez las cerca de 500 personas y más de 100 colectivos sociales y ciudadanos provenientes de todos los territorios.

En una rueda de prensa, enmarcada con las fotos-denuncia de la colección ‘A pie de la valla’ del fotógrafo Antonio Semper, portavoces de la Caravana presentaron el itinerario y objetivos de la misma, haciendo énfasis en la necesidad de “ubicar en el debate público cuestiones como las devoluciones en caliente, las violencias específicas que sufren las mujeres en los procesos migratorios,, la precaria situación de las porteadoras, la desprotección de las personas menores no acompañadas y las malas condiciones del CETI de Melilla”.

20157616_1994684344096359_8475721605854053991_oPosteriormente, se desplazaron con consignas y banderas hasta la playa de San Lorenzo donde denunciaron mediante una performance las muertes en el Mediterráneo. Al cierre del evento, el activista José Palazón, premio Ortega y Gasset, dirigió unas palabras a las presentes recordando que “hay fines de semana que más de 300 personas llegan a las costas de Motril, Málaga o Algeciras”, esto sin contar a las que mueren por el camino, mientras el gobierno español se jacta de haber controlado la frontera de la pequeña ciudad de Melilla al “haber puesto cuchillas, al haber puesto alambradas y todo tipo de hierros y, sobre todo, todo tipo de militares”.

Al finalizar el día la Caravana celebró una asamblea en el Campus de Melilla de la Universidad de Granada en la que se planificaron las acciones que se realizarán los próximos días.

Por: Fernando De Castro

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