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¿Qué hago si mi pareja tiene alzheimer?

 

– Querido amigo, hoy vengo a pedirle un consejo…

 

– ¡Usted dirá! ¡No faltaba más!

– Pues mire. Se trata de un conocido que cree que su esposa tiene síntomas de alzhéimer. ¡El pobre está desesperado y no sabe qué hacer! Dice que ella repite lo mismo una y otra vez y el buen hombre se impacienta y a menudo la grita irritado. Luego llora de pena por haberlo hecho…

– ¡Entendido! Mire usted. Dígale que lo mismo puede ser esa terrible enfermedad en la que todos pensamos o cualquier otro trastorno mental. Mi consejo es que se ponga en contacto cuanto antes con su médico de familia. Él le hará una primera valoración y si estima que lo necesita, les recomendará que acudan a un neurólogo.

– Pero… ¿no es mejor ir directamente a estos especialistas?

– Por supuesto que sí, pero puede que la esposa de su amigo, o incluso él mismo, sean reacios a ir a un “loquero”, que es lo que suele pensar la gente mayor, creyendo que no lo necesitan… ¡Les asusta la idea! Es mejor hacer lo que le estoy diciendo.

– Mi amigo está también muy preocupado porque dice que con la pensión que le ha quedado no tiene para pagar una residencia…

– ¡Hombre, la cosa no es para tanto si la enfermedad está en sus comienzos! Hay talleres para activar la memoria, Centros de Día donde se puede estar unas horas… ¡Eso sí! Lo que le recomiendo es que pregunte en sitios especializados, donde se pueden recibir las terapias no farmacológicas más adecuadas. Eso, aparte de la medicación que indique el neurólogo, si considera que hace falta…

– Es que ha oído que las residencias especializadas son caras…

– ¿Caras? Yo diría mejor que son costosas. Tenga en cuenta que requieren mucho más personal que una, digamos, normal…

– ¿Y no están subvencionadas?

– Algo, pero no lo suficiente. Puede haber algunas plazas concertadas, muy pocas, con organismos oficiales… Sólo los Centros de Referencia Estatales, donde se investigan las enfermedades, lo están, pero la estancia es temporal, y cuando se acaba hay que buscar otra solución, que a veces es complicada…

– Y a usted, ¿qué tal le va?

– Ya sabe que mi esposa es una de las numerosas que padecen esta pandemia imparable del siglo XXI, mucho más frecuente en las familias de lo que la gente cree. Muchos, por no decir la mayoría, piensan que “como yo no la sufro en los míos, no me preocupa ese problema“. ¡Qué equivocados están! En cualquier momento puede venir, sin avisar, esta terrible plaga…

“Pero sigo. Yo voy a verla todos los días. Ella ya no me conoce; habla, pero sin saber qué dice; saluda, pero no sabe a quien…

“Y sin embargo, sonríe, es feliz. En su mirada y en su sonrisa se refleja el amor que yo le sigo dando, incansable, día a día, como siempre…

“Pero llega en cada jornada el momento en que me tengo que ir y nos encaminamos –porque Pili todavía anda bien– a la sala donde ella quedará… Entonces se percibe que lo sabe y reacciona tirando de mí hacia atrás. Lentamente, paso a paso, nos acercamos a la puerta del “¡adiós, hasta mañana!

“Pero de pronto, todos los días, aparece una cuidadora. Inmediatamente cesa la resistencia, la cara de Pili se ilumina y la besa y abraza.

“Ella siente que esos ángeles la están dando todo su cariño, y es tan dichosa como cuando está conmigo. ¡O más!

“Amigo mío, ESE INMENSO CARIÑO VIENE INCLUIDO EN EL COSTE DE LA RESIDENCIA. ¡NO HAY SUFICIENTE ORO EN EL MUNDO PARA PAGARLO!

Por: Emiliano Jiménez.

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10 Comments

  1. Querido Emiliano,

    Hoy toca artículo breve pero concentrado. Muchas gracias por compartir y por todos tus consejos. Con gran afecto y mis mejores deseos te mando un abrazo.

    Hasta pronto,

    Emilio

    1. Muchas gracias, querido amigo. Hoy es un día muy especial para cuantos padecemos esta tan terrible enfermedad. La gente cada día se va dando más cuenta del gran peligro en que estamos, pues todos podemos tener algún miembro de nuestra familia enfermo. La espada la tenemos encima y el Estado debería hacer mucho más por tan grave problema.
      Un fuerte abrazo.

    1. ¡Ay, querida Justi! ¡Hay tantos como nosotros! ¡Y muchos más que no saben el peligro que corren! Por eso es buena toda información que alerte de lo que puede venir y como estar preparados.
      Un abrazo muy fuerte.

  2. Muchas gracias, tio Emilio, por compartir con todos nosotros la dulzura que de forma tan especial manteneis entre vosotros dos. Un fuerte abrazo…a ambos

    1. Muchas gracias por tus palabras, querido sobrino. ¡Ánimo y fuerza es lo que hace falta en la vida!
      Un abrazo muy fuerte a todos

    1. Muchas gracias, Mari Ángeles. Tú ya sabes lo que es esto. Si no hay amor en la vida, ¿de qué nos sirve vivir?
      Un abrazo muy fuerte

  3. Emiliano de mi vida! Tu Pili es un amor, pero tú, vosotros, incansables cónyuges, vosotros si que sois amor, incansables suministradores de amor; es tan bonito veros dentro de lo que nos rodea, siempre atentos, siempre amorosos, incesantes en la rutina. Un ejemplo para todos. Personalmente os admiro a todos, a los Pepes, a Gene, a Julian, a Domingo,a ti, y tanta gente mas! a todos os tengo en gran estima.
    De nuestros Ángeles no hablamos, eso ya es capítulo aparte, hay amor y cariño allí a trillones por metro cuadrado. No hay dinero que pague esa labor, ni lo habrá nunca

    1. ¡Qué razón tienes, querida Justi! ¡Hay amor y cariño en ese edificio, para llenar el mundo!
      Un abrazo muy fuerte

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