Opinión

Los alumnos castellanos y leoneses, discriminados

 

Desde hace varios años distintos profesionales relacionados con la educación, a los que se han incorporado padres y alumnos, venimos denunciando que los alumnos castellano-leoneses están discriminados respecto a los de otras comunidades autónomas, a la hora de acceder a las universidades de Castilla y León en particular y de España en general. Nuestros alumnos no tienen las mismas oportunidades que los de otras comunidades para estudiar la carrera que desean y en el sitio que prefieran (o puedan). El obstáculo es la EBAU.

 

Después de años de denuncia y reivindicación del problema, a estas alturas es tan evidente que, en el acto de entrega en la Universidad de Salamanca de los premios a los estudiantes de Bachillerato con mejores notas, padres y profesores rompieron el protocolo para manifestar su malestar con la situación y exigieron soluciones a las autoridades académicas. Incluso se ha creado una asociación a tal fin que se denomina “Acceso a la Universidad en Igualdad”. El Consejero de Educación también se ha hecho eco del problema que también ha sido abordado en la Conferencia de Rectores (CRUE).

Como no podía ser de otra manera, el malestar de toda la comunidad educativa (padres, profesores y alumnos) ha llegado también a las autoridades políticas y, entre ellas, a las Cortes de Castilla y León, que el miércoles 4 de octubre aprobaron una proposición no de ley (PNL) instando a la Junta de Castilla y Leóna que, en el marco del Pacto Educativo que se debate en el Congreso, se posibilite una única prueba de acceso a la universidad, concontenidos y criterios de corrección comunes para garantizar la igualdad de oportunidades para los alumnos de toda España.

Es de esperar que algunas CC.AA., celosas de sus competencias, y que además se benefician de la situación, no estén de acuerdo con este examen nacional; existen otras pruebas que se realizan para toda España, aunque las competencias estén transferidas, por ejemplo, el examen MIR, pero esas dificultades deben ser objeto de negociación en ese pacto por la educación que está en boca de todos pero que nunca se concreta.

Lo que resulta sorprendente es que Podemos no suscribiese dicha PNL porque había sido propuesta por el PP “campeón de la desigualdad”, asegurando que era “comenzar la casa por el tejado y sin corregir las desigualdades existentes entre las propias regiones de nuestra comunidad autónoma”. También repartió responsabilidades pidiendo al resto de los partidos “que no vean la prueba única de acceso a la universidad desde su perspectiva de profesores universitarios si no desde abajo y con los niveles de enseñanza actuales”, como si la reivindicación hubiera sido elitista y no sufrida e impulsada por padres y alumnos (que supongo lo hacen “desde abajo”).

Sin entrar a valorar el reparto de responsabilidades que se deriva de dichas palabras, y que en gran medida es cierto, no parece razonable escudarse en esos argumentos para no apoyar una reivindicación de todos los implicados: padres, profesores (universitarios o de enseñanzas medias) y alumnos que sienten que existe una clara discriminación y que, además de sentirlo, lo sufren cada año. Sin ir más lejos lo sufrieron los del curso pasado y lo van a sentir los de este curso, y los de cursos venideros si nadie hace nada para impedirlo.

Resulta, además de sorprendente, difícilmente comprensible esa actitud de Podemos, que escudándose en el “todo o nada” ha impedido la unanimidad en las Cortes de Castilla y Leónal elevar la reivindicación al gobierno y a las Cortes, y que ha indignado a muchos padres, profesores y alumnos que llevamos mucho tiempo luchando por dar visibilidad al problema como el primer paso para hacer desaparecer cuanto antes la discriminación.

Pero esta situación no es exclusivamente un problema de discriminación geográfica, es también un problema que recae, fundamentalmente, sobre los hijos de las familias castellano-leonesas más humildes, ya que, si no consiguen estudiar en nuestras universidades, sus familias no podrán pagarle los estudios lejos de sus domicilios. Es una triple discriminación, social, educativa y geográfica (por este orden).

Rectificar es de sabios, asumir errores lo es aún más.

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2 Comments

  1. En fin, PODEMOS, no habéis perdido el norte, jamás lo tuvisteis. Con tal de dar la nota no os dais cuenta del ridículo que hacéis. Discrimináis a aquellos a los que en teoría se supone que defendéis. Penoso.

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