De la sombra a la luzLocal

Un puente con ‘anemia’

Jesús Málaga, presidente del Centro de Estudios Salmantinos, y La Crónica de Salamanca inician una serie sobre monumentos, rincones, rutas y lugares ‘escondidos’ de nuestra ciudad bajo el título de: Salamanca, de la sombra a la luz

 

El aspecto que tenía el Puente de la Salud cuando estaba en uso. Su construcción se inició en la primavera de 1883 y concluyó en septiembre de 1884.
El aspecto que tenía el Puente de la Salud cuando estaba en uso. Su construcción se inició en la primavera de 1883 y concluyó en septiembre de 1884.

Al tener el puente una estructura de hierro y su construcción coetánea en el tiempo con la Torre Eiffel, los salmantinos de aquella época atribuyeron el proyecto a Alexandre Gustave Eiffel. Pero, no.

El periodista Enrique de Sena señala que se habían publicado en la prensa salmantina refiriéndose al Puente de la Salud como Puente Eiffel y esto dio lugar a que muchos salmantinos contemporáneos adjudicaran la paternidad del puente al famoso ingeniero francés.

Lo cierto es que no se ha encontrado jamás una referencia, en la época de construcción, a que el diseño del puente lo hubiera hecho Eiffel. Enrique de Sena cree que es suficiente explicación que la construcción en 1883, lo hicieran ingenieros franceses. Eiffel no estuvo nunca en Salamanca, aunque el puente respondiera a su escuela.

Los pilares del Puente de la Salud sobre el Tormes.
Los pilares del Puente de la Salud sobre el Tormes.

La construcción del puente de La Salud arranca en la primavera de 1883 cuando comienzan los trabajos de excavación en las dos márgenes del río. Los trabajos no fueron muy laboriosos ya que en esa parte, el río transcurre sobre rocas bien enraizadas. La base de los pilares está formada por placas de granito traído de Martínamor.

Cuenta Enrique de Sena que las crónicas de aquella época recogían que la construcción del Puente de la Salud fue durante meses el mejor atractivo para los salmantinos. Nunca se había visto tan concurrido el camino de Tejares. Todos los días del año parecían la Romería de la Virgen de la Salud. Cuando se necesitó la utilización de máquinas, para el movimiento del balastro y transporte de los raíles, se montó un espectáculo que durante varias semanas convirtieron a la capital en una fiesta.

Pilares del Puente de La Salud.
Pilares del Puente de La Salud.

La construcción del Puente de la Salud concluyó en septiembre de 1884. Este puente se encontraba en la línea férrea que unía Salamanca a la frontera portuguesa, hasta que a mediados de los años cincuenta del siglo XX, dejó de funcionar. Décadas después, Renfe decidió desmontarlo y vender la estructura de hierro que lo conformaba, dejando solo los pilares que se pueden contemplar hoy día sobre el río Tormes.

¿Qué se podría hacer para poner en valor esta parte de la ingeniería que aún se tiene en píe? Jesús Málaga, en esta serie de ‘Salamanca: de la sombra a la luz’, propone ponerlo en valor. Hacer un paseo por la margen izquierda del Tormes, donde se incluya el Molino de El Lazarillo y el Puente de la Salud.

Los pilares del Puente de la Salud sobre el Tormes, seguidamente, el puente de la A-66 y al fondo Salamanca.
Los pilares del Puente de la Salud sobre el Tormes, seguidamente, el puente de la A-66 y al fondo Salamanca.

Esto sería posible, ya que en el Plan Especial del Río Tormes y Arroyo del Zurguén recoge la creación de una pasarela de conexión entre ambas orillas sobre las pilas del antiguo Puente de La Salud. Al existir documentación fotográfica, se puede dar a conocer a los paseantes esta estructura de hierro que sirvió para que Salamanca se abriera al mundo a través del ferrocarril allá por 1884.

José Ignacio Díez Elcuaz recoge una crónica periodística de la época que describe el aspecto que presentaba pocos meses antes de su finalización: Imponente es el aspecto que ofrecen ya al numeroso público que acude a visitar los trabajos del puente Marín-Salud, la obra de fábrica más importante del ferrocarril internacional de Salamanca a la Beira; la longitud de 207,608 metros del puente, su altura de 38,33 metros, las poderosas pilas revestidas de robustos sillares de granito en que se asienta, lo agreste del sitio, erizado de empinados y verdosos peñascos, por entre los cuales desliza el Tormes su rápido y, al presente, tumultuoso curso, el panorama que desde aquellas alturas se domina, desarrollándose a lo lejos la vista entera de Salamanca, dominada por la gigantesca torre de la catedral, todo contribuye a dotar a tan importante obra de imponente majestad.

El túnel de la Autovía A-66 y uno de los pilares del Puente de la Salud, al fondo.
El túnel de la Autovía A-66 y uno de los pilares del Puente de la Salud, al fondo.

Díez Elcuaz explica que el Puente de la Salud comprendía cinco tramos rectos, que apoya en cuatro pilas y dos estribos. Los cuchillos eran de celosía, con células formadas por dos diagonales cruzadas y dos montantes. El arriostrado de viento y el transversal reproducían el mismo esquema. Debido a la configuración del terreno, las pilas eran desiguales en altura; con zócalo macizo de granito, se prolongaba en tres tramos metálicos superiores, salvo la de menores dimensiones, que lo hacía en dos; los tramos metálicos tenían perfil troncopiramidal, sobre la planta rectangular del zócalo.

Díez Elcuaz señala que el puente sorprendió a los salmantinos de la época, quienes temieron por su fragilidad. Pero el progreso tecnológico y el nuevo material, el hierro, hicieron posible una estructura nueva, esbelta y ligera, sin detrimento de su solidez.

Documentación:

Enrique de Sena. Notas para una historia del ferrocarril en Salamanca. La construcción del tramo de La Fregeneda, ocasionó graves problemas sociales y sanitarios. Salamanca Revista de Estudio. Editada por la Diputación de Salamanca. Nº15.
José Ignacio Díez Elcuaz. Los puentes de Salamanca. Salamanca Revista de Estudio. Editada por la Diputación de Salamanca. Nº42.

Etiquetas
Mostrar más


Noticias relacionadas

Deja un comentario

Close