De la sombra a la luzLocalPortada

La torre del botón charro

La Torre del Clavero se construyó entre 1480 y 1490. Es de estilo gótico. Fue declarada Monumento por Decreto de 3 de junio de 1931 y desde 1943 es propiedad del Ayuntamiento

Jesús Málaga, presidente del Centro de Estudios Salmantinos, y La Crónica de Salamanca inician una serie sobre monumentos, rincones, rutas y lugares ‘escondidos’ de nuestra ciudad bajo el título de: Salamanca, de la sombra a la luz

 

La Torre del Clarero y la Torre del Aire constituyen lo mejor de las fortificaciones urbanas construidas por la nobleza salmantina a lo largo del siglo XV.

Torre del Clavero. Vista aérea. Imagen Google Maps.

Dediquemos este capítulo de Salamanca: De la Sombra a la Luz a la Torre del Clavero, porque se desconoce quién la construyó y porque después de más de cinco siglos continúa siendo uno de los monumentos más singulares de la ciudad. De hecho, si la miramos desde arriba es un Botón Charro, otro de los símbolos salmantinos.

Se cree que el nombre que lleva la Torre alude al oficio de su poseedor y posible constructor, Francisco de Sotomayor, que fue Clavero de la Orden Militar de Alcántara.

Los dos Claveros

El Clavero Mayor era el encargado de custodiar los clavos de Cristo en procesiones, ofrendas y actos religiosos y, además, tenía en custodia también las llaves del archivo y pertenencias de la Orden de Alcántara

Este noble pertenecía a un linaje gallego afincado en Salamanca, que ocupaba desde antiguo una destacada posición. El linaje Sotomayor aparece estrechamente vinculado a los principales acontecimientos de la Historia local y regional durante la Baja Edad Media.

Detalle de una de las ventanas de la Torre del Clavero.

El Clavero Sotomayor es un caballero perteneciente a la nobleza media, especializado en los servicios de armas, distinguido siempre con el calificativo don y miembro de una orden militar, hecho que -simultáneamente- confirma su carácter nobiliario y aumenta su prestigio.

La progresiva pacificación de la Corona de Castilla, por un lado, y la anexión del Maestrazgo de Alcántara a los Reyes Católicos (1494), por otro, posibilitarían que el Clavero residiera con mayor continuidad en Salamanca y que participara en la vida de la misma.

El otro nombre que figura como posible promotor de la Torre del Clavero era fray Diego de Anaya, comendador de la misma Orden de Alcántara, tesis que defienden González Dávila y Dorado; no falta quien vincula, como hace Crespo Pozo, este edificio a don Diego García de Chaves, cuya madre era hermana del Arzobispo Anaya.

El hecho cierto es que los garitones alternan los escudos de las armas de los Sotomayor y Anaya.

Dos razones se han dado para explicar que la torre se salvara de la destrucción ordenada por los Reyes Católicos, que mandaron derribar las fortificaciones que había dentro de las ciudades. Los más románticos creen que la belleza de la misma fue lo que la salvó del derrumbe sufrido por otras. No obstante hay quien defiende que su conservación se debió al hecho de que fuera propiedad del clavero de una orden militar.

Obras de restauración 

En 1771, el Ayuntamiento tuvo que intervenir porque la torre estaba en muy mal estado. Realizó obras de restauración y la alquilaba por 550 reales.

En 1867, el propietario de la Torre del Clavero era, marqués de Santa Marta, Enrique Pérez de Guzmán el Bueno, un cordobés aristócrata, político y periodista. El marqués construyó al lado de la Torre una casa, que actualmente es el Instituto de las Identidades, de la Diputación de Salamanca. También reforzó los cimentos.

El Marqués de Santa Marta era también el propietario de los Baños de Ledesma y de esta manera entroncamos con Francisco de Sotomayor, ya que su padre, Juan Gómez de Sotomayor, era señor de Los Baños y podemos presuponer que él Clavero Sotomayor heredó este título y fueron pasando sus propiedades y títulos de generación en generación.

Propietario: El Ayuntamiento de Salamanca

En 1943, un descendiente del marqués de Santa Marta, Alfonso Pérez de Guzmán, cede al Ayuntamiento de manera gratuita la Torre del Clavero.

Esta airosa torre presenta una silueta imponente con aspecto de fortaleza. Tiene base cuadrada pero luego se transforma en un octógono. Tiene unos 28 m. de altura y 6,5 de lado repartidos en cuatro pisos. En su interior conserva una escalera de caracol que sigue la planimetría del exterior. El 17 de enero de 1980 se inauguró allí la sede del Museo Municipal pero por poco tiempo.

La Torre del Clavero está situada entre las calles del Consuelo, Miñagustín y con vistas a la Plaza de Colón

Quizá ahora se le podría dar un uso como centro de interpretación de Arquitectura, porque la Torre del Clavero sigue siendo un bello ejemplar de lo que sería la arquitectura urbana de fines del XV.

Sin olvidar que en Salamanca hay restos prerromanos, Románicos, Góticos, como es la Torre del Clavero, Barrocos, Modernistas, hasta los barrios de colonización que se hicieron en tiempo de la dictadura de Franco, como es el barrio de La Vega.

 

Documentación:
Don Francisco de Sotomayor, Clavero de Alcantara, un prototipo de Caballero de en la temprana Edad Moderna, por Clara Isabel López Benito
Junta de Castilla y León. Portal de Patrimonio Cultural de Castilla y León. José Ramón Nieto González
salamancatierramia.blogspot.com.es
salamancaenelayer.blogspot.com.es

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4 Comments

  1. Enhorabuena a la Crónica y gracias Sr. Málaga, es una delicia leer estos artículos que además de interesantes, cultivan nuestras miradas para el futuro.

  2. Amigo Paco, emotivo y entrañable lo que escribes sobre Quini. Desempolvando recuerdos, te cuento la primera vez que le vi jugar, fue en el viejo campo charro del “Calvario, en la temporada 1969/70. Vaya delantera (muy joven) que traía el Gijón: Lavandera, Quini, Marañón (estaba cedido por el Madrid y luego triunfó en el Español), Salazar, fino interior charro, por el que el club gijonés había pagado a la U.D.S. un año antes 1.500.000 Pts. y Churruca, que se lo llevaría el Bilbao. Creo que perdimos 0-4. El “Brujo Quini y Marañón nos dieron un baño. Ese año el Sporting subió a Primera y la Unión bajó a Tercera. Les entrenaba un gallego sabio: Luis Cid “Carriera.

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