Cultura

El salmantino que ‘conquista’ el cómic americano

Rodrigo Lorenzo acumula premios del certamen 'Jóvenes creadores' del Ayuntamiento mientras trabaja, desde la distancia, para una editorial norteamericana

 

A miles de kilómetros de la Comic-Con de San Diego y de las grandes ciudades norteamericanas como Nueva York o Los Ángeles, donde se condensan las principales editoriales y donde escritores y dibujantes por miles luchan y se forman para hacerse un hueco en el mundo del cómic, se encuentra un talento local de este género que acumula premios en su ciudad natal y que, desde Madrid, envía periódicamente desde hace unos meses los encargos que la editorial norteamericana ‘Boom! Studios’ le pide para su serie de cómics sobre la WWE o campeonato de lucha libre.

 

Carlos Tabernero/ ICAL. Se trata del salmantino Rodrigo Lorenzo, un joven que se alzó con el primer premio en la categoría de cómic durante las últimas tres ediciones del certamen ‘Jóvenes creadores’ del Ayuntamiento de Salamanca, y que supone una de las grandes promesas de un sector que, ante la dificultad de publicar en España, cada vez exporta más su talento a la ‘meca’ de esta disciplina: los Estados Unidos.

Y es que “si eres bueno, te tienes que buscar la vida fuera”. Así de contundente se muestra Rodrigo Lorenzo, quien revela que “en España no hay mercado de cómics” y que, el poco que hay, es de humor “tipo ‘Mortadelo y Filemón’ o la revista ‘El Jueves’” y se encuentra también en un ligero retroceso. No obstante, Rodrigo puntualiza que lo que falta son “editoriales que apuesten” por el sector, ya que dibujantes “hay muchos y muy buenos, aunque se tienen que ir fuera”.

Javier Fernández, Pepe Larraz, Sergio Sandoval, Jorge Jiménez, Alejandro Germánico, e incluso otro salmantino, Manuel García, que lleva tiempo trabajando para editoriales archiconocidas para el gran público como Marvel, son los dibujantes españoles que, según Rodrigo Lorenzo, representan una generación de artistas “geniales”, pero que suponen solo “la punta del iceberg”. Porque después hay “un montón de autores españoles buenísimos, cada vez más, pero todos trabajando para editoriales americanas desde España”.

Trabajar aquí, vender allí

Esa es, precisamente, la salida para tanto talento. Porque, tal y como explica Rodrigo Lorenzo, “las nuevas tecnologías te permiten dibujar en digital y poder enviar los trabajos a la editorial, estés donde estés, por correo electrónico”. Así, el proceso comienza cuando la editorial envía el guión al dibujante, con el número de páginas y las viñetas que es necesario dibujar en cada una de ellas.

Rodrigo Lorenzo es un joven dibujante de cómics que exporta su talento a la ‘meca’ de esta disciplina, los Estados Unidos. Foto. Jesús Formigo / ICAL

Además, es también el editor quien describe al ilustrador lo que pasa para que luego este lo adapte. “Es quien lo mueve todo, el encargado de coordinar al equipo”, relata Rodrigo Lorenzo, quien también alude a la “exigencia” para que, en los cómics actuales, al menos en el caso de la WWF, “los dibujos se parezcan mucho a la realidad”. Por ello, hasta que la editorial no da el visto bueno al boceto en lápiz, “no se entinta y se manda” la versión definitiva.

No obstante, y aunque dibujar en digital “sirve para ahorrar tiempo”, hay veces que las entregas no son tan inmediatas y los dibujantes como Rodrigo pueden aprovechar para hacer las ilustraciones “a mano” porque, al fin y al cabo, “se disfruta más, es más bonito, como un juego, y te puedes quedar el original”, ya que la editorial recibe el dibujo escaneado.

El autor salmantino hace apenas dos años que se ‘apuntó’ a la ilustración digital, algo necesario para “poder vivir de esto” ya que, en España, “apenas pagan 40 euros por una página” mientras que en editoriales de otros países, no solo en Estados Unidos sino en lugares “con cultura de cómic como Japón, Francia y Bélgica, hay más producto, más inversión y pagan más”.

Cuatro primeros premios

Con estas condiciones, ¿cómo decide un joven licenciado en Bellas Artes dedicarse al mundo del cómic? “Desde pequeño, siempre lo tuve claro”, explica Rodrigo Lorenzo, quien recuerda: “Mi padre me compraba cómics, primero de Mortadelo y Filemón, y más tarde de superhéroes, y le fui cogiendo el gusto”.

Así, fueron surgiendo referentes como Moebius, Joe Madureira, Joe Quesada o Iván Reis, que primero le llevaron a cursar Bellas Artes y, dentro de la carrera, elegir la única asignatura relacionada con el tema, “una optativa en la que una de las clases se dedicaba al cómic, pero nada más”.

Rodrigo Lorenzo es un joven dibujante de cómics que exporta su talento a la ‘meca’ de esta disciplina, los Estados Unidos. Foto. Jesús Formigo / ICAL

Por ello, y tras finalizar sus estudios en la Universidad de Salamanca, Rodrigo Lorenzo se enroló en el Máster C10 de Dibujo, Cómic, e Ilustración Tradicional y Digital, en Madrid, donde aprendió “de mucha gente que me ha ayudado” a perfeccionar una técnica que, no obstante, comenzó a desarrollar él solo, “dibujando muchas horas en casa”.

Ese tiempo invertido en su formación, siempre con el apoyo de sus padres que “dijeron que sería duro, pero que me apoyarían si me lo tomaba en serio”, fue el que le llevó a ganar, durante los últimos ocho años, tres segundos y cuatro primeros premios, los tres últimos durante las tres últimas ediciones, en la categoría de cómic del certamen ‘Jóvenes creadores’ del Ayuntamiento de Salamanca. Un récord ya que, en los últimos años, nadie más ha conseguido más de dos primeros premios en la misma disciplina.

Incentivar la lectura de cómic

Ahora, y tras haber dado el salto ‘digital’ a los Estados Unidos, Rodrigo Lorenzo sueña con dar un paso más y “trabajar para Marvel, dibujando los superhéroes con los que yo he crecido de pequeño, como Lobezno o Magneto”.

No obstante, el joven dibujante salmantino no quiere cerrar la posibilidad de que la industria del cómic comience a crecer en su país natal, aunque a día de hoy parezca imposible. Para empezar, porque “incentivar que la gente lea en España ya es difícil, por lo que incentivar que lean cómics lo es más todavía”. Y, además, porque “no se valora tanto” este arte al pensar que trata de “historias de dos tíos dándose de tortas y no es eso”. “Esa es una idea preconcebida y errónea porque hay muchos tipos de cómics, algunos con historias muy profundas y otros que esconden ideas muy buenas aunque los protagonistas sean superhéroes”, sentencia el joven autor salmantino.

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