De la sombra a la luzPortada

Del siglo XV al XXI: historia de un solar

Para conocer la Salamanca de hace más de cinco siglos, vamos a 'caminar' por el antiguo Solar del Botánico, que en 2001 permitieron recuperar una pequeña parte de la historia de la ciudad de Salamanca,

 

Jesús Málaga, presidente del Centro de Estudios Salmantinos, y La Crónica de Salamanca inician una serie sobre monumentos, rincones, rutas y lugares ‘escondidos’ de nuestra ciudad bajo el título de: Salamanca, de la sombra a la luz

 

Para conocer la historia de Salamanca de hace más de cinco siglos, vamos a ‘caminar’ por el antiguo Solar del Botánico, que en 2001 permitieron recuperar una pequeña parte de la historia de la ciudad de Salamanca, como el convento de San Agustín, el Colegio Mayor de Cuenca, la antigua Judería y la trama urbana comprendida en este espacio.

El solar del Botánico está lleno de historia. Según recogen varios textos, allí estuvieron enterrados San Juan de Sahagún y Fray Luis de León, y en él confluyen varias culturas: cabañas celtibéricas, algunos restos romanos, ruinas medievales, casas de la judería, el antiguo Colegio de Cuenca y el Convento renacentista de San Agustín, lugar al que estuvo vinculado Fray Luis de León.

Allí vivió, predicó y pronunció Fray Luis de León su famosa frase a su vuelta a la Universidad: “Decíamos ayer,…”. “Se trata, por lo tanto, de un espacio con una riqueza patrimonial que durante siglos permaneció oculta bajo el suelo”, según indicó la moción presentada por el PSOE en julio de 2016.

Los socialistas proponían iniciar contactos con la Universidad de Salamanca para, en la medida de lo posible, buscar una solución para el solar del Botánico de su propiedad, salvaguardando y poniendo en valor los importantes restos arqueológicos que forman parte de la historia de la ciudad e iniciar los trámites para declararlo Bien de Interés Cultural.

Según el catálogo de áreas de protección arqueológica, la parcela situada entre la calle Balmes y la Cuesta de Oviedo es un área de gran amplitud que resulta fundamental para conocer la estructura urbana de la ciudad, y destaca entre sus restos, además del Convento de San Agustín y el Colegio de Cuenca, la calle de San Pedro. Tal es su valor, que tiene un nivel de protección máximo, integral y estructural.

Las excavaciones arqueológicas antes mencionadas y realizadas en el año 2001, aportaron valiosas informaciones sobre las viviendas del siglo III y IV a de C. que fueron levantadas en la zona, cimentadas sobre pizarra y con muros de adobe, con grandes silos y estancias para el almacenamiento y para el desarrollo de actividades artesanales.

La Judería

Salamanca fue allá por el siglo XII una Alhama Yamd Yahu, es decir, una especie de aldea judía, más que una judería, quizá tan importante o más que la de Toledo, pero del paso del pueblo semita por la capital charra apenas queda nada.

Vivieron en Salamanca varios siglos. Se asentaron aquí y convivieron en paz con los árabes y los cristianos, pero en 1492 cogieron la llave de su casa y se fueron para no volver. Han pasado más de cinco siglos y de los semitas queda muy poco visible en Salamanca, aunque los saberes y conocimientos de Salamanca se asientan sobre bases judías.

Huyendo de los romanos, los semitas encontraron en Salamanca un lugar dónde asentarse. Tanto les gustó que en sus muros llegaron a construir tres sinagogas, la Nueva, la Vieja y la Menor. Tuvieron carnicería propia, hospital de peregrinos, grandes librerías y hasta un cementerio que se asentaba donde hoy está el Parador.

Tenían los mismos derechos que los cristianos, sólo así se explica que estuvieran inmersos en la vida cotidiana de la ciudad.

De la cultura sionista quedan restos, pocos, como un salmo labrado en piedra que se conserva en la Facultad de Ciencias que dice en hebreo: ‘Esta es la puerta del Señor, por donde entran los justos’, unos arcos en los sótanos de la Facultad de Matemáticas y poco más.

La envidia, el rencor y que habían prestado mucho dinero tanto al clero como a la sociedad civil, hicieron que todos los males de la ciudad se le atribuyeran al pueblo semita. Toda la culpa la tienen los judíos, de la muerte de los niños, de las malas cosechas,… de todo. El gran promotor del odio a este pueblo fue San Vicente Ferrer, un gran antisemita.

Los judíos estaban asentados en esta iglesia de San Millán, en la zona de las ruinas del Botánico, por la calle San Pablo hasta las antiguas cocheras de San Isidro. De hecho, la Rúa Mayor de la Alhama es nuestra calle Libreros. Tiene la misma estructura que tenía cuando vivían los judías, de calles estrechas que van surgiendo a sus lados.

La Universidad está en medio de la calle y de hecho, el 70% del edificio de la Universidad está asentada sobre construcciones donde los judíos impartían sus conocimientos. La clases en la primera Universidad de Salamanca se impartían en la Catedral Vieja. Ésta se le fue quedando pequeña y comenzaron a ‘adquirir’ los edificios judíos para impartir las lecciones. Unas veces por permuta y otras por imposición. Salamanca es lo que es hoy gracias a los judíos. Los paridores del saber fueron ellos.

El convento de San Agustín

El Solar del Botánico también comprende las ruinas del convento de San Agustín. En 1451 el convento se incorporó a la observancia debido a las gestiones del entonces provincial fray Juan de Salamanca.

Éste pertenecía a uno de los linajes más importantes de la ciudad, los Paces. Fue doctor, catedrático y rector de los agustinos de Salamanca durante muchos años. Ejerciendo este cargo tuvo el honor de dar el hábito a San Juan de Sahagún.

Agustinos fueron muchos miembros de familias nobles salmantinas: Paces, Anaya, Enríquez, Maldonado, Manzano, Monroy, Solís, Nieto, Palomeque y Guzmán. Entre los linajes nobles relacionados con los agustinos destacaron tres familias comuneras: Maldonado, Guzmán y los Doctores de la Reina.

Vivieron en este convento Diego de Muros, fundador del colegio mayor de Oviedo, San Juan de Sahagún, pacificador de los bandos de Salamanca y santo patrón de la ciudad, y Santo Tomás de Villanueva.

También de sus celdas salieron arzobispos, obispos, confesores de reyes, escritores, catedráticos y santos. Todos estos méritos dieron al convento salmantino el nombre de Madre de la Observancia, gozando en los capítulos de la orden del privilegio de votar en primer lugar y de ser reconocida como Casa solariega de santos.

El colegio Mayor de Cuenca

Uno de los colegios mayores de la Salamanca del siglo XVI esra el Colegio de Cuenca y también se encontraba en el Solar del Botanico. Quizá debemos recordar que este solar comprende unos 3.000 metros cuadrados.

El Colegio de Cuenca era uno de los seis Colegios Mayores españoles clásicos y uno de los cuatro de Salamanca (el segundo por antigüedad, tras el de San Bartolomé).

Fundado en 1500 por el obispo de Málaga, Diego Ramírez de Fuenleal (o de Villaescusa) (1459-1537), natural de Villaescusa de Haro, Cuenca, y antiguo alumno de Salamanca.

El obispo quería crear una Universidad en su ciudad, Cuenca, pero el cardenal Cisneros, que estaba creando la Universidad de Alcalá de Henares, lo convenció de que no debía de haber dos universidades tan próximas. Probablemente ofendido, el obispo decidió enviar a los estudiantes conquenses a la Universidad salmantina.

El edificio construido en el siglo XVI, fue destruido por los franceses hacia 1810 para construir las defensas de Salamanca ante la amenaza del ejército aliado, mandado por Lord Wellington.

Viviendas y fábrica de luz

A principios del siglo XX se construyeron en la zona algunas viviendas y la que fuera la segunda fábrica de luz de Salamanca, propiedad de Don Carlos Luna Beovide, permaneciendo en dicho lugar hasta que un incendio la destruyera en 1951.

Tras todo ello, el solar fue adquirido por la Universidad de Salamanca conculcando en este lugar un rico espacio en el que aún permanecen los restos de las culturas que vivieron en Salamanca.

Un lugar de notable importancia para la ciudad y nuestra historia, con restos que se encuentran actualmente al descubierto sin protección ni cuidado alguno, con el previsible deterioro de los mismos; lo que implica necesariamente buscar una solución de conservación óptima para este espacio.

La Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio ha denunciado en repetidas ocasiones que se realice una intervención de la administración para frenar los daños irreversibles que, producidos por el acceso de vándalos, las inclemencias meteorológicas y la proliferación de vegetación, “están llevando a la zona arqueológica de El Botánico a su destrucción definitiva”.

En el siglo XXI

Encima de estos restos se encontraba la pista de atletismo de la Universidad y se proyectaba a principios del siglo XXI la construcción de la Biblioteca de Humanidades, a cargo del arquitecto portugués Alvaro Siza.

Desde esta serie, Salamanca, de la Sombra a la luz, nos gustaría reivindicar este solar, que como hemos detallado cuenta la historia de una Salamanca que vivió hace 500 años y en cuyos restos se proyectaba una biblioteca de Humanidades, ¡Qué lugar mejor!

Documentación:
IIª Campaña de Excavaciones Arqueológicas en el Solar Botánico 2001. Miguel Ángel Muños, Manuel Carlos Jiménez y María Eva Gutiérrez.
salamancaenelayer.blogspot.com
usal.es

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