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Los parques de nueva construcción de la ciudad no se pueden aprovechar en verano

Los salmantinos prefieren La Alamedilla por su sombra

Pasar el rato a la sombra de un árbol en verano es una de las cosas más agradables de la época estival y una de las actividades favoritas de muchos salmantinos. Especialmente para aquellos que llevan a sus hijos y nietos a los parques de la ciudad para que disfruten de su tiempo libre. Sin embargo, se encuentran con un obstáculo: la falta de sombra.

 

La falta de sombra es un problema común que se suele dar particularmente en los parques de nueva construcción, cuyos árboles aún no son lo suficientemente grandes. A determinadas horas del día, pasear por los parques de Garrido o Salas Bajas puede convertirse en un auténtico calvario para los usuarios. Y ahora, en plena ola de calor, se ven desiertos.

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El parque de Garrido, esta semana.

“Hasta la última hora de la tarde no te puedes acercar”, comenta uno de los usuarios del parque Garrido, Marino Fraile. Por suerte, en este parque, uno de los edificios que lo rodean da sombra a la mitad del recinto, pero la zona para los más pequeños se encuentra justo en la otra mitad. Eso sí, todo tiene su parte positiva. Los padres y abuelos que llevan allí a sus niños se alegran de que la zona de la fuente esté al sol, ya que así los pequeños pueden aprovechar para mojarse.

La Alamedilla, esta semana.

Los usuarios del parque saben perfectamente la razón del problema. A los árboles recién plantados les falta mucho para crecer y dar sombra. “Todavía no hay sombra suficiente”, opina Conchi Bravo, que ha acudido para que sus niños se den un chapuzón en la fuente, “a estos árboles les hacen falta años”. Por suerte para ellos, a los pequeños parece no importarles demasiado. “Ellos se lo pasan muy bien”, comenta.

La única sombra en Salas Bajas, la terraza de la cafetería.

Después de preguntarles a varios salmantinos, hubo una opinión en la que la mayoría estuvieron de acuerdo: el mejor parque urbano es La Alamedilla. “Se respira como más fresco”, comentan tres ancianas que pasan la tarde en uno de sus bancos, Pepi, Consuelo y Mar. La razón es la amplia arboleda con la que cuenta el espacio, además del verde césped y el agua de la fuente, que refresca. “Hace fresquito y es lo que buscamos”, cuentan.

Unos chicos buscan la sombra en Garrido.

No solo estas tres usuarias están de acuerdo en que “es el mejor de los parques”, sino que cientos de personas están de acuerdo y eso se percibe en el número de salmantinos que lo frecuentan. “Todos los días a las 21.00 se abarrota”, afirma una de ellas, “tiene mucho ambiente”.

El consuelo en Garrido.

Otro de los parques más frescos de Salamanca señalan que son los de los Jesuitas y el de Würzburg, aunque “es todo tierra”. En efecto, tiene una arboleda considerable, pero el césped escasea. La Alamedilla les parece más “ameno”, además de “limpio y cuidado”. Al preguntarles si había otro parque con tanta sombra como este, exclamaron “uy, ¡qué va!”.

La Alamedilla.

Mención aparte merece el parque Elio Antonio de Nebrija, el de Salas Bajas, que en verano parece una sartén. Un espacio que parecía destinado a ser un vergel, por su privilegiado ubicación junto al río, es una sartén. Vacía, eso sí, hasta que la sombra de los árboles de las instalaciones deportivas de Salas Bajas (al otro lado de la carretera) cubren con su sombra el parque, a partir de las 20.30 horas.

Texto: Paula Castro Morán

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