Opinión

Una dulce noche de verano, acompañada de disparos

Que maravilloso día de sol y calor hizo ayer sábado. Soy una vecina de la urbanización de Los almendros en Villamayor. Fue un día maravilloso, todo el día en casa disfrutando de la familia, bañándonos con los niños en la piscina, comida agradable, una relajante siesta, por la tarde cortar el césped… Pero llegó el momento de salir de casa. Ya empezaron los miedos.

Salíamos mi marido y yo con mis mellizos, mi hija mayor y un familiar que vino a pasar el día. Fuimos a dar un paseo con la bici, pero teníamos que tener precaución con los vecinos que han ocupado un chalet vecino de forma ilegal, con unos negocios también ilegales. Así llevan cuatro meses.

Tenemos siempre esa precaución porque vivimos con miedo. Si, con MIEDO. Salir de nuestra casa nos da miedo. Todos mis vecinos y yo tenemos ese sentimiento. Porque en cualquier momento aparecen haciendo carreras de coches, a pesar de los resaltos que ha instalado el Ayuntamiento para evitar esas velocidades, vienen unos coches, se van otros, al igual que las personas, entran y salen cada vez más personas que ya ni conocemos.

Diez minutos de paseo y a casa. Anoche aparecieron en ese chalet muchos hombres, la situación, por cómo y lo que hablaban, se estaba poniendo tensa. Duchas, cenas, y mi marido y mi hija se van en el coche para llevar a un familiar a 50 km de distancia.

Oigo muchas voces y discusiones, coches a gran velocidad. Salgo a la terraza y veo a muchos hombres dando voces, entrando y saliendo de la casa. Están en el jardín a oscuras, porque Iberdrola de forma legal y lógica, les ha cortado la luz y el Ayuntamiento de Villamayor les sigue “regalando” el agua.

Entran y salen, siguen las voces y cada vez más acalorados. Uno de ellos insiste en pedir las llaves de su coche, y ahí veo que lleva un rifle o escopeta, no entiendo de armas ni me voy a poner a realizar una búsqueda en Google, no es mi competencia. Ahí me pongo muy nerviosa y bajo a coger el teléfono. Decido no llamar a mi marido por teléfono para informarle de la situación, porque acababa de salir de casa y si se daba la vuelta con el coche se iba a encontrar con toda la situación. Yo sola en casa con mis mellizos de tres años. Y había visto un arma, la primera vez que mi cerebro registraba esa imagen.

Tenía miedo. Con la sensación que iba a ocurrir algo, estaban muy nerviosos, muchas voces, el arma… Llamo por teléfono a la Guardia Civil para informarles de la situación, muy amables. Me indican que es una cuestión de la Policía Local. Cuelgo el teléfono y oigo disparos de perdigonazos, y a continuación tres disparos más intensos, como si fueran de balas… Lo he definido así por el sonido, pero no tengo ni idea de armas, ¿por qué he tenido que aprender cual es el sonido de un disparo?, más voces, coches a gran velocidad… Automáticamente llamo al 112 y una chica muy amable toma nota de la situación que le estoy describiendo. Sigo nerviosa y con miedo, mis mellizos están dormidos, pero y si se despiertan ¿qué hago?, ¿cómo les tranquilizo con todo lo que se está escuchando?

 

Desde la terraza veo a uno de los hombres paseando tranquilamente por la calle con un rifle o escopeta. Ahí ya me cabreé, no tuve miedo.

Vuelvo a subir a la terraza y aparece un coche de la Guardia Civil, más voces…, los okupas de la casa saltándose a las parcelas de los vecinos. Qué hacía yo, ¿decirles amablemente que estaban en propiedades privadas?, a no claro, me tenía que callar y tener paciencia, como llevamos haciendo estos cuatro meses todos los vecinos, porque el alcalde de Villamayor no ha tomado las medidas legales adecuadas y ha decidido durante este tiempo, repito cuatro meses, poner en riesgo la vida de todos los vecinos.

Seguía nerviosa e intentando asimilar todo lo que había visto y oído. Decidiendo qué hacer, y para más shock, desde la terraza veo a uno de los hombres paseando tranquilamente por la calle con un rifle o escopeta. Ahí ya me cabreé, no tuve miedo. ¿Cómo iba yo a defender a mis mellizos de un hombre con un arma?, ¿con mi mandil favorito de cocinar color fucsia?, ¿o con el insecticida para los mosquitos que tanto utilizo ahora en verano?, ¿o con mis rotuladores de colores?… Otra vez llamada al 112: “Buenas noches, por favor, acabo de llamar hace unos minutos y ahora hay un hombre paseando por la calle con una escopeta”, “Muchas gracias, ahora mismo informo”, fin de la llamada. Eficiencia total y absoluta, muchas gracias al 112.

Todo esto ocurrió desde las 23:30 hasta las 01:30, terminando la situación con cuatro vehículos de la Guardia Civil en la calle y de postre, vi como un agente de la Guardia Civil, se quitaba un chaleco antibalas. Ellos estaban corriendo peligro, aunque hicieran su trabajo, pero nos protegieron. Y yo que podía hacer para protegerme ¿ponerme mi mandil fucsia?, ¿y a mis mellizos que les ponía?, ¿sus camisetas preferidas de Superman?

Por favor, ¿alguien me puede ayudar y decirme qué es lo que tenemos que hacer los vecinos que pagamos rigurosamente los impuestos, para poder expulsar de una casa a unas personas que la han ocupado ilegalmente y están realizando negocios ilegales?

A pesar de todo, seguiré poniéndome el mandil fucsia, porque ayer el 112 y a la Guardia Civil, me demostraron que las normas existen para que las cumplamos todos los ciudadanos. Normas que nos dan estabilidad y tranquilidad para vivir una vida normal, cocinando o pintando. Muchísimas gracias.

M.G.

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