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Tenemos el parque de los Jesuitas de ‘milagro’

La inauguración de la Huerta de los Jesuitas fue un 19 de abril de 1982, siendo Jesús Málaga alcalde, y costó 901.500€

 

La entrada de La Huerta de los Jesuitas.
Dicen que cuidado con lo que sueñas que se puede cumplir. Esto es lo que le ocurrió a Jesús Málaga, que según relata en su libro ‘Desde el bacón del Ayuntamiento: Memorias de un alcalde’, se prometió a sí mismo que si alguna vez llegaba a ser alcalde, la huerta de Los Jesuitas, la convertiría en un gran parque. Y lo hizo. Esta es la historia. 

Una idea bien distinta a la que llevaban en su programa electoral Unión del Centro Democrático –UCD-, que en las primeras elecciones quería realizar en la huerta una promoción de mil viviendas entre libres y sociales. “Incluso llegaron a presentar planos de cómo quedaría la urbanización. Pilar Fernández Labrador debió de contactar con algún jesuita residente en el noviciado que la orientó en tal sentido”, explica Málaga en su libro de memorias.

Esto no fue así, porque los que ganaron las elecciones fueron los socialistas y ellos tenían en mente aumentar las zonas verdes de Salamanca. Jesús Málaga tuvo la suerte de que en los primeros días de ser alcalde, el párroco de Pizarrales, Jesús García, le presentó a un jesuita. Se trataba de un religioso de Nicaragua enfrentado al entonces dictador Somoza. Era el superior de los jesuitas del paseo de San Antonio y del Teologado.

Málaga explica que convenció al párroco para que le hiciera la gestión de consultarle la posibilidad de ceder la huerta a la ciudad. “Justifiqué mi petición en que la ciudad solamente tenía un parque urbano, La Alamedilla, y pequeños jardines como el de Campo de San Francisco, Salesas y Carmelitas. El nuevo superior de los Jesuitas contesto que estaba dispuesto a ceder gratuitamente la huerta sin contraprestación alguna”.

Cartas en contra de la cesión gratuita

La alegría dura poco en casa del pobre, debió de pensar Málaga, ya que para algunos Jesuitas era más interesante la ‘oferta’ de UCD, por lo que muchos salmantinos enviaron cartas al padre Arrupe, prepósito General de la Compañía, diciéndole que le iban a ceder el huerta a un Ayuntamiento de rojos.

Estos salmantinos tan ‘generosos’ pudieron dar al traste con la cesión, tanto es así que Málaga cuenta que lo llamó el superior y le dijo que para que saliera la operación había que vestirla como una compra, que en todo caso sería ventajosa para el Ayuntamiento.

Lo que hicieron fue valorar los árboles frutales, dividir la huerta en dos partes, la más extensa para la ciudad, con casi cinco mil metros, y la pequeña para jardín del noviciado, la residencia y la casa de espiritualidad. “Pagamos los árboles frutales y nos dejaron abonar la cantidad en cómodos plazos”, matiza Málaga.

Al año de llegar a la alcaldía se abrió la huerta a los ciudadanos. 60.000 personas fueron el primer día. A los cuales se les entregó una hoja explicando lo que se iba a hacer en la huerta de los religiosos.

El diario El País abrió su edición con el asunto valorando la buena gestión de los nuevos ayuntamientos, poniendo como ejemplo la adquisición de la huerta de los Jesuitas que a precio de mercado habría ascendido a más de dos mil millones de pesetas (más de 12 millones de euros) y que había sido adquirida por algo más de cien (600.000€).

En febrero de 1982 ya se tenía redactado el proyecto. Se respetaban casi todos los árboles frutales, manzanos y perales, que cubrían los dos tercios del espacio. Se realizaron paseos, lugares de estancia y de juego para niños, lectura y deporte. También se construyeron un bar, juegos de calva, petanca, bolos leoneses y rana. Se dotó el espacio de pistas deportivas y de baile, y se recuperó la antigua vaquería para destinarla a Casa del Artista. En el interior se hicieron un paseo con pérgolas y rosas y pequeñas fuentes.

El parque se urbanizó con 60 millones de pesetas (360.000€). Se inauguró un 19 de abril de 1982 y hasta allí, según datos de la Policía Local, se acercaron unos 65.000 salmantinos.

 

La prensa de entonces (en la que se encontraba La Gaceta) recibió el parque de manera desigual. El Adelanto, con su director Enrique Sena al frente, llegó a considerar el asunto como la mejor obra urbanística en la Salamanca del siglo XX. En La Gaceta se criticó por sus malos accesos y su escasa utilidad.

Desde entonces millones de personas han paseado, disfrutado y descansado en este parque que tenemos casi de ‘milagro’, porque las cartas de los vecinos de Salamanca cayeron en saco roto y el General de los Jesuitas vio con buenos ojos la cesión.

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