Opinión

Urgencias y emergencias

Cuando hablamos de urgencias y emergencias es importante diferenciar estos dos términos, aunque las palabras son parecidas debemos saber distinguirlas para evitar confusiones. Existen varias definiciones de diferentes organismos, pero resumiendo, podemos decir que una urgencia se presenta en aquellas situaciones en las que se precisa atención inmediata aunque no implica riesgo de vida ni de secuelas graves, mientras que una emergencia es una situación crítica de peligro evidente que implica riesgo de vida o secuelas graves en la salud y requiere una actuación inmediata. La normativa europea establece un límite máximo de 30 minutos de tiempo de respuesta para la llegada de los servicios de emergencia.

El transporte sanitario urgente y no urgente en nuestra Comunidad sigue estando gestionado por empresas privadas a través de adjudicación del servicio que no siempre cumplen con lo estipulado en los pliegos de condiciones, especialmente sobre las malas condiciones laborales de sus trabajadores, los kilómetros de los vehículos que en muchos casos exceden los 400.000 Km. máximo establecido en el pliego de condiciones y la escasez de plantilla,  condicionando, en muchas ocasiones, la calidad del servicio. Aunque su privatización es legal, no es muy ético que con dinero público se sigan promoviendo negocios privados con el único interés del beneficio propio sin importar como afecta al interés social, además no existen evidencias que la privatización de éste servicio sea más económica o más eficaz, más bien todo lo contrario. No me cabe duda, que la gestión directa mejoraría la asistencia y tendríamos un ahorro importante.

La Consejería de Sanidad, a través de la Gerencia de Emergencias Sanitarias tiene centralizada su coordinación en Valladolid y aunque es muy cuestionada su falta de coordinación, se encarga de dar cobertura a las emergencias sanitarias de toda la Comunidad. Si bien es cierto que contamos con buenos equipos especializados de emergencias, son a todas luces insuficientes para nuestra provincia, como se ha puesto de manifiesto, una vez más este verano, sobre todo en las zonas rurales.

Salamanca tiene 362 municipios. Es la segunda provincia de España con más municipios. Cuenta con un Complejo Hospitalario con 1.010 camas y su área agrupa 36 zonas básicas de salud que dan cobertura a una población de 300.000 habitantes. Para atender las emergencias y urgencias de nuestra provincia solo contamos con tres UVIs móviles, 1 en Salamanca, 1 en Ciudad Rodrigo y 1 en Béjar, dejando zonas como Vitigudino y las Arribes sin UVI móvil. Esto provoca que en muchas ocasiones y ante la falta de UVIs móviles, muchos pacientes con necesidad de ser trasladados en UVIs móviles al Complejo Asistencial sean evacuados en ambulancias con solo técnicos de emergencias sanitarias (TES), sin valoración médica y poniendo en peligro a los pacientes.

En otros casos se tienen que desplazar el médico y la enfermera del Centro de Salud correspondiente en una ambulancia de soporte vital básico, lo que provoca la paralización de sus consultas o de otras urgencias que se puedan producir en la zona pese al esfuerzo que, no me cabe duda, hacen los profesionales que también son víctimas de la falta de organización y recursos del sistema, como es el caso de los propios ciudadanos. Estas circunstancias llevan consigo un importante deterioro en la calidad asistencial que se presta.

Respecto a las Ambulancias de Soporte Vital Básico (sin médico y sin enfermera) de 24 horas, la provincia de Salamanca cuenta con 12 ambulancias y 3 de 14 horas, dejando zonas como Ledesma sin cobertura de ningún tipo de ambulancias teniendo que intervenir la más próxima a la zona y produciendo largas demoras. Estas deficiencias que se padecen todo el año se han visto agravadas durante el verano al no tener en cuenta la necesidad de reforzar estos servicios durante esta época en la que la población se triplica en muchos de nuestros municipios. Es evidente que sufrimos un déficit muy importante en la atención del transporte de urgencias y emergencias.

El transporte sanitario no urgente utilizado para trasladar a los pacientes desde el hospital a su domicilio cuando se produce el alta o bien para trasladar a pacientes que reciben tratamientos o rehabilitación y no pueden utilizar por sí mismo el transporte ordinario, cada vez tiene más quejas, especialmente por la  prolongación de los tiempos de espera en las consultas y en los servicios de urgencias, sobre todo por las noches, donde los pacientes que son dados de alta soportan esperas de cuatro, cinco y seis horas.

Solamente hay dos ambulancias para la prestación de este servicio durante la noche y, en algunas ocasiones, una porque si surge algún aviso del sector privado al mismo tiempo que del público, las ambulancias se tienen que dividir, propiciando más esperas para los pacientes de la sanidad pública. Un ejemplo claro de la perversión que se produce cuando no separamos claramente lo público de lo privado.

También señalar que en algunas ocasiones se están utilizando inadecuadamente los servicios de urgencias del 112 para las altas en los Centros de Salud de la zona rural, previo permiso de Valladolid.

En la actualidad, el transporte sanitario de urgencias y emergencias solo está pensado para cubrir la demanda diaria y en ningún caso de forma preventiva. Es evidente que cuando existe más demanda el sistema hace aguas. La Junta de Castilla y León debe hacer un nuevo plan más real sobre el transporte sanitario de Urgencias y Emergencias en la Provincia de Salamanca. Es necesario aumentar las ambulancias de Soporte Vital Avanzado (UVI) y ampliar las ambulancias de soporte vital básico de 12 a 24 horas además de mejorar los tiempos de demora.

María García Gómez

Secretaria de Sanidad del PSOE Salamanca

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