Los ilustres de la UsalPortada

Salamanca fue pionera en tener cátedra de Árabe, hace siete siglos

La Universidad de Salamanca tuvo la primera cátedra de Árabe de Europa, casi se pierde, pero a mediados del siglo XX se reflota y, desde la Junta de Castilla y León, se insufla a la Facultad de Filología energía para ser la más importante de la región

 

 

Ocho siglos contemplan a nuestra Universidad y desde entonces incontables estudiantes han pasado por sus aulas, en la serie ‘Ilustres de la Usal’ queremos rescatar la vida y trayectoria profesional de algunos de estos alumnos o personas con notoriedad mundial que se han acercado hasta Salamanca para formarse o para transmitir su saber

Echamos un rato con Concepción Vázquez de Benito, ex catedrática de Árabe, en la Universidad de Salamanca, y junto a ella repasamos la historia de esta cátedra, sus idas y venidas, a lo largo de siete siglos.

La Universidad de Salamanca tuvo desde los inicios tres facultades Mayores: la de Teología, la de Medicina y la de Cánones. Nadie podía comenzar los estudios en ellas, si previamente no se había graduado en Artes, única Facultad Menor existente entonces en Salamanca llamada de ‘Artes o de Filosofía’. Al igual que nadie podía iniciar los estudios en la Facultad de Artes si previamente no había demostrado su suficiencia en latinidad.

“Los estudios de la Facultad de Artes tenían una duración de tres años. Y comprendían, además de las disciplinas de Lógica, Física y Ética, los estudios de hebreo, de caldeo y de árabe, lenguas que impartidas en la denominada ‘Cátedra de Lenguas’. Deben su implantación, como afirma García y García, a la causa misional. España fue el país de la Europa cristiana medieval que recibió un influjo más prolongado y profundo de la cultura árabe y judía, debido a la larga permanencia de las dos etnias semíticas en la Península Ibérica”, matiza Vázquez de Benito.

Concepción Vázquez de Benito.

Los árabes estuvieron en España ocho siglos. ¿Qué sabemos de ellos?
Creo que las personas tienen conciencia de la etimología árabe en la lengua; también de que fueron una civilización que se lavaba, eran limpios. Suena el siglo X por Córdoba, como centro de traductores; Averroes,… La filosofía entre gente culta. Que se bañaban, eso sí (risas), pero, poco más. Y también Avicena, en la Medicina.

La decadencia del Islam en España comienza en el siglo XIII, pero en las Universidades europeas y en las castellanas de la Edad Media se mantiene la Cátedra de Avicena hasta bien entrado el siglo XVII.

¿La Universidad de Salamanca tuvo enseñanza del árabe?
Los Papas de Roma tomaron buena nota de las actividades de los religiosos hispanos con musulmanes y judíos. Así, el Concilio de Viena de 1311-12, en su 24 constitución, manda fundar cátedras de Hebreo, Árabe y Caldeo, en los estudios o Universidades, entre ellas en la de Salamanca.

El Edificio Histórico de la Universidad.

No llegó a formalizarse inmediatamente esta enseñanza de las lenguas semíticas. Ni tampoco se instituyeron las tres cátedras, como había sido lo preceptuado, sino que se creó una sola, denominada ‘Trilingüe’, en la que se enseñaron a la vez la lengua hebrea, la caldea y la arábiga. Paralelamente a esta rebaja en el número de dotación de cátedras, surge un inconveniente mayor de carácter científico, esto es, la imposibilidad de encontrar una persona capacitada para enseñar las tres lenguas semíticas. Y, al mismo tiempo, en la Universidad de Salamanca se suma a esta dificultad científica otra de tipo económico, porque las cátedras ya existentes estaban mal pagadas, por tanto, difícilmente podría dotarse otra cátedra nueva.

En el siglo XVI, el problema económico se subsana. No obstante persiste la dificultad de encontrar una persona competente en la enseñanza de las tres lenguas orientales. De ahí que fuera frecuente confiar la enseñanza a algún experto en hebreo o en griego, lenguas más directamente relacionadas con el estudio de la Biblia. El problema reside en hallar un profesor competente en lengua árabe.

Uno de los libros traducidos por Concepción Vázquez de Benito.

¿En qué siglo se pierde totalmente la importancia del árabe en la Universidad?
García Ballester en su Historia social de la Medicina en la España de los siglos XIII al XV afirma que, en 1511, Salaya, médico y astrólogo, recomienda la candidatura de Hernández Núñez de Toledo, en cuanto arabista, para ocupar la Cátedra de Avicena. Dice: En esta Universidad -Salamanca- hay gran necesidad de árabe, sobre todo para los médicos, y puesto que se dice de él que es docto en las lenguas requeridas  para la Cátedra, se le debe dar, aunque no sea más que por el árabe… Sin embargo, nunca se le llegaría a dar la mencionada Cátedra.

¿Cuándo retomamos el árabe como lengua moderna en la Universidad?
En el siglo XX. Aquí quedó fluctuando una cátedra de Árabe y Hebreo, no dos sino una. Hubo una cátedra de Hebreo que sale a oposición y la cubre un catedrático de Barcelona, pero nunca llegó a venir, porque nunca tomó posesión. Quedó anexionado a Filología la cátedra de árabe, ya no de hebreo, sino de árabe que estaba pululando por ahí y debía de ser incómoda. En el decanato de Lázaro Carreter, que fue cuando vine, a mí me trajo el vicedecano Díaz y Díaz, pusieron el árabe, porque los planes de Estudio eran elegir comunes, árabe o griego. Como había mucho estudiante de ciencias y de magisterio que no sabía griego, pusieron árabe porque todo partía de cero.

La cátedra de Árabe llegó a la Facultad con Julio Fermoso como rector. En el consejo de rectores de finales de los ochenta, dijeron que Salamanca debía de tener una cátedra de Árabe como recuerdo de que fue la primera universidad europea en tener estos estudios. Castilla y León lo apoyo. “Es más, la Junta era consciente de que Salamanca tenía que estar fuerte en Filología y darle aquí todo. En ese sentido, tuvieron en cuenta la historia pasada. No olvidamos nuestra historia y por eso se hizo fuerte“, matiza Concepción Vázquez de Benito.

Lo que Salamanca aportó

Concepción Vázquez de Benito, por su ***especialidad, se anexionó al departamento de Lengua Española y trabajó con los medievalistas que se dedicaban a la medicina medieval castellana. “Aquí encontré una cantera bárbara, si me quedo en Madrid no había logrado hacer lo que hice”, puntualiza.

Se especializó en Averroes científico e hizo los comentarios de Averroes a Galeno. Para editar estos libros, la catedrática de Árabe, tenía que tener a mano el Griego. “Aquí me encontré helenistas fantásticos. Para editar los comentarios de Averroes a Avicena en latín, he tenido que echar mano de latinistas, he tenido latinistas bárbaros. Para estudiar la medieval castellana, me encontré con hispanistas, María Teresa Herrera a Nieves Sánchez, que se dedicaban a la edición de textos médicos castellanos. Ellas hicieron en la Universidad de Madison, Wisconsin, un diccionario de textos médicos castellanos antiguos. Colaboré con ellas, porque hacía falta un especialistas en árabe”.

Concepción Vázquez de Benito, catedrática de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad de Salamanca, con el diccionario de Teresa Herrera en el que colaboró.

En este sentido, pudo trabajar con un grandes especialistas. Recuerda que aquí no tenía nada más que salir del despacho e ir al de al lado, el de latín, el de griego... “Me encontré una lingüística fantástica. ¡Una maravilla! Había una preparación enorme”.

Le habían dado valor a la Filología en Salamanca, pero es que las personas que ocupaban los departamentos eran magníficos. Eugenio Bustos se dio cuenta y lo fomentó. Luis Sánchez Granjel ayudó a editar en latín el volumen homenaje del sumario la influencia del árabe y castellano medieval, el sumario de la medicina. “El primer libro castellano sobre medicina, que tenía una influencia árabe clarísima”.

Aquí tradujimos, que estaba inédito, a Averroes entero, en el aspecto científico. Cuando llegué no había libros árabes en la biblioteca, pero ahora sí. Está repleta”, apunta.

Todo lo de Averroes lo hemos dejado trillado. Hemos aportado un granito de arena. Lo mismo en el léxico científico medieval. Se decía todo es árabe, pero no se sabía la fuente. Dio la casualidad que me especialicé en esa materia, medicina unido con filosofía,  porque si no trabajas la filosofía nada, y la botánica,.. y pudimos hacerlo”.

Este trabajo, El libro de las generalidades de la medicina ‘Averroes’, que Concepción Vázquez realizó con un colega de Granada, Camilo Álvarez, le llevó a conseguir el premio Panhispánico de Traducción Especializada que recogió en Colombia, estando los Reyes, don Juan Carlos y doña Sofía, presentes, al igual que Gabriel García Márquez. “Fue el último gran congreso internacional al que acudió Gabo”, explica.

Para poder realizar esa traducción había que saber griego, porque hacía alusión a Platón, Aristóteles, Dioscórides, salió por primera vez en el siglo XX. “Me preguntaban cómo después de una traducción latina del siglo XIII se había tardado tanto. Le contesté que era necesario juntarse varios especialistas de árabe, latín, griego… Y de árabe, dos que supieran, porque a pesar de ser experta, después de llevar años trabajando en Avicenas, Raci,.. pudimos meter el diente a Averroes, porque hay que ser un especialista feroz y contar con el apoyo de expertos detrás. Aquí, en Salamanca, me encontré con un personal fantástico y una facultad estupenda. Ese concepto humanista se va perdiendo…”, concluye.

*** Concepción Vázquez de Benito.
Licenciada por la Universidad Complutense de Madrid (Filología Semítica: filología árabe), 1967.
Doctora con Premio Extraordinario por la Universidad de Salamanca (Filología árabe) con “Premio Extraordinario”.
Catedrática de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad de Salamanca (1987).

Académica honorífica de la Real Academia de Medicina de Granada y Correspondiente de la Academia de la Historia.
Especialista en medicina árabe, en lexicografía hispanoárabe y en las transferencias intelectuales en forma de traducciones y de influencias doctrinales en el campo de la medicina árabe en relación con la medicina medieval castellana.

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