Jesús Málaga

Palacio de Monterrey

Es una de las obras cumbre del renacimiento español. Mandado construir en 1539 por Alonso de Acevedo y Zúñiga, tercer conde de Monterrey y virrey de Nápoles. Diseñado por Rodrigo Gil de Hontañón y Fray Martín de Santiago, es la admiración de cuantos pasean por la Plaza de las Agustinas. Pocos son conocedores de lo que guarda en su interior. Vamos a entrar para observar algunos de sus tesoros ocultos.

[pull_quote_left]En 1982 Cayetana de Alba y Jesús Aguirre, su esposo, deciden encargar la limpieza de unos cuadros que colgaban en los pasillos del palacio de Monterrey. Estábamos ante los dos únicos paisajes de Ribera[/pull_quote_left]En 1982 Cayetana de Alba y Jesús Aguirre, su esposo, deciden encargar la limpieza de unos cuadros que colgaban en los pasillos del palacio de Monterrey. Se trataba de unos paisajes de gran tamaño que habían atraído la curiosidad de la duquesa y cuya autoría se desconocía. Encargaron la tarea al restaurador de la diócesis Alfonso Albarrán Chacón que, con gran sorpresa, descubrió la firma de José de Ribera El Españoleto, y la fecha de su terminación, 1639. Los expertos confirmaron la autenticidad de la firma y los trazos del pintor. Estábamos ante los dos únicos paisajes de Ribera y pasaron a exponerse en uno de los salones del último piso del palacio de Monterrey.

Jesús Aguirre, duque de Alba, leyó su discurso de ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Sevilla el 5 de marzo de 1984. En él daba a conocer el descubrimiento de los cuadros de Monterrey al mundo de la cultura. El título de su disertación fue de lo más sugestivo para la contemplación de una obra de arte: “Una silla para dos Riberas”.

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