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Juanito Oiarzabal: «He sido muy loco, no te lo puedes llegar a imaginar»

 

Entrevistamos a Juanito Oiarzábal el día 25 de marzo en Tenebrón, donde pasó unos días con su familia. Durante la conversación insiste en que no vende nada. «Sólo tengo un proyecto y quiero terminarlo. No quiero ser laureado por nada». Su proyecto es subir 30 veces montañas de más de 8.000 metros. Ya he hecho cumbre 26 veces.

 

No me puedo resistir. ¿Qué hace un vitoriano en Tenebrón?
Es el pueblo de mi mujer. Tenebrón me da sosiego, tranquilidad y mucho entrenamiento. En estas fechas me hace evadirme absolutamente de todo. Llevo dos semanas muy liado preparando estas dos expediciones. Una vez que salí de Vitoria, desconecté totalmente. Estoy aquí andando en bici en el pueblo de mi mujer, donde me siento muy identificado, me lo paso muy bien, donde hay lugares para hacer bicicleta esplendidos. Es lo que toca ahora, estar con los amigos y la familia y pasándolo bien.

Si decimos 30. ¿A usted que le sugiere esta cifra?
Treinta. (Pausa) Me sugiere que tengo 26, que me faltan cuatro y eso quiere decir que sumaría treinta ocho miles en caso de terminar este proyecto.

¿Por qué 30?
En realidad serían 14 y 14, sumarían 28. ¿Por qué 30? Porque el Cho Oyu, que por cierto fue mi primer 8.000 en el año 85, la he hecho en cuatro ocasiones, por eso ahora mismo tengo 26.

¿Es justa la montaña?
La montaña siempre es justa, lo que ocurre es que cada uno lo puede interpretar de maneras diferentes. La montaña te puede quitar, pero desde luego te da muchísimas cosas.

¿Cómo cuáles?
En mi caso personal, todo. He podido vivir de ella. Disfrutar de la montaña. Vivir con la montaña y el tener una vida llena de sensaciones gracias a ella.

Del mar a la montaña. ¿Usted no era pescador?
No, era pescatero, vendía pescado, que no es lo mismo. (Risas) Tuve una pescadería hace años. Soy de familia de pescateros. Mi amá ha sido pescatera toda la vida, mi ex mujer también y mi mujer, Araceli, también ha estado muchos años con la pescadería. Ahora, estamos desvinculados plenamente del pescado.

Juanio Oiarzábal.
Juanio Oiarzábal.

Ha dicho que la montaña no merece que nos dejemos ni una uña. ¿Cómo explica que usted haya dejado los diez dedos de los pies?
Vuelvo a decir que la montaña a mí me lo ha dado absolutamente todo. También me ha quitado, pero siempre lo entrecomillo. La montaña es mi pasión. Llevo toda la vida vinculado a la montaña de manera activa, si no es una cosa otra, si no estoy haciendo 8.000, estoy con 7.000 o con 4.000. Evidentemente, me ha quitado, pero hay que tener en cuenta que la montaña siempre está ahí y muchas veces, lo que hace es defenderse del invasor que somos nosotros. En este sentido, la montaña no es nada maligna, todo lo contrario.

¿Cuánto influye la cabeza para hacer cumbre?
Todo. Las montañas no sólo se suben con la fortaleza, que también, por la condición física, que también, pero hay un porcentaje importantísimo para subir un 8.000 que depende de la mente, de tu seguridad, de tu forma de actuar, de conocerse a uno mismo. Las montañas no sólo se suben con las piernas, se suben muchas veces con la cabeza.

¿Le puede jugar la cabeza malas pasadas aunque esté entrenado?
Sí, porque sabes hasta donde puedes arriesgar y apurar.

Pero, la mente es muy conservadora…
En mi caso, no, aunque bien es cierto que con los años me estoy volviendo más conservador. Pero, una persona como yo que lleva toda la vida vinculado a la montaña, ya sé hasta dónde puedo llegar. Además, lo he aprendido escarmentando conmigo. He cometido errores y como consecuencia de los mismos, una de las veces me tuvieron que amputar los diez dedos de los pies. Pero, el saber determinar y hasta dónde llegan tus límites es tremendamente importante para poder realizar una actividad como la que hago.

Juanito Oiarzabal es un vecino más de Tenebrón, el pueblo de su mujer, Araceli.
Juanito Oiarzabal es un vecino más de Tenebrón, el pueblo de su mujer, Araceli.

El lema Saunier Duval, la firma que lo patrocina es: ‘Ser primero es una actitud’. Algunas cualidades de un líder es saberse rodear de personas de primer nivel. ¿Quién le va a acompañar en esta aventura?
Llevo un compañero de lujo, Alberto Zerain. Es la persona de confianza, si no hubiera entrado él, esto hubiera sido muy complicado, porque es un tío muy fuerte, de mucha experiencia, somos amigos, nos entendemos, nos conocemos. Ha subido 8.000 y montañas complicadas, pero es que además me ha influido mucho en mi vida deportiva. Llevamos toda la vida juntos. No hemos estado en todas las expediciones que me hubiera gustado, pero es una persona con la que me he llevado siempre muy bien. Hemos tenido una relación muy estrecha. Nos conocemos de niños, ambos somos de Vitoria. Sobre todo me transmite seguridad, porque ahora mismo estoy muy por debajo de él. Él puede subir el Dhaulagiri, que es donde vamos ahora, no voy a decir que con una pierna atada, pero muy fácilmente, lo digo con toda la humildad por parte de él y mía. El que él se hubiera involucrado en este proyecto, ha hecho que me encuentre ahora mismo satisfecho por lo que pretendo hacer. Alberto Zerain va a cuidar de mí y va a hacer que yo pueda subir estos cuatro 8.000.

Además de lo personal. ¿Qué va a tener de especial esta expedición?
Vamos a tener que mandar imágenes casi diariamente. Llevamos un equipo de comunicación tremendo. Queremos enviar imágenes desde la cumbre. Una cosa muy puntera, profesional y nueva. Se tiene que dar las condiciones adecuadas, pero será estupendo.

Sierra la Demanda.
Sierra la Demanda.

¿Es buena época para hacer la expedición?
Sí, porque en Nepal se dan dos periodos para la ascensión a montañas de 8.000 metros, en primavera y en otoño. Ahora es pre monzón, en otoño es post monzón. En función de la montaña que vayas a escalar te conviene más ir en primavera u otoño, por el viento, la acumulación de nieve, porque haya más hielo o menos,… El Dhaulagiri conviene subirlo en primavera. El día 23 de abril llegamos al campo base y aquí tenemos como tres semanas para equipar la ruta y los diferentes campamentos de altura, abastecerlos, colocar cuerda fija, aclimatar tu cuerpo a la altura y hacer una preparación física porque la última semana del mes de mayo tendríamos que estar haciendo cumbre.

¿Cuánto tiempo tiene que pasar de una subida de 8.000 a otra?
Nosotros debemos subir al 25 de mayo, luego veremos qué ocurre y qué pasa. Bajamos a Katmandú y enviamos un cargo aéreo de parte del material a Islamabad, Pakistán. Tendríamos que estar en casa como el 5 de junio, para descansar unos días, lavar ropa,… El día 18 de junio tendríamos que estar en Islamabad, porque el día 20 se convoca el último convoy para ir a Pakistán, al estar complicado, tenemos que ir acompañados de un destacamento militar. Iremos al Broad Peak, de 8.047 metros, que es otro de los 8.000 que me falta.

¿Cuál es su niña bonita?
Sin dudarlo. El Makalu, porque tiene una gran ruta que realicé en el 89 por el oeste, que es muy especial, que hice en su momento y que hoy no tendría ‘cojones’ de acercarme por allí. He subido dos veces y me siento muy identificado con ella, por sus valles, su gente, su cultura,… Es muy particular. Tiene una estética donde uno puede disfrutar muchísimo contemplando sus formas.

Pic les moines, Pirineos.
Pic les moines, Pirineos.

Ha comentado que no es un escalador imaginativo. Pero, ¿tiene visión de futuro cuando está arriba?
Siempre he dicho que no soy alpinista de rutas clásicas, por donde sube todo el mundo. No irme a lo más difícil, pero tampoco a lo más fácil. Ahora que estoy con la repetición, he subido al Everest por el norte y por el sur; al K2 por dos rutas,… En este sentido, me siento muy satisfecho con lo que he realizado a lo largo de mi trayectoria deportiva. No se me puede acusar de hacer rutas normales, que también las he hecho, aunque no he sido creativa, como me hubiera gustado a mí, pero sí que he intentado buscar algo diferente. Además, siempre ha prevalecido y me ha importando más buscar la calidad que la cantidad. Hay personas que te critican, sabiendo que he sido polémico, porque al final repetir 8.000 no deja de ser monótono, coleccionar 8.000. Estoy de acuerdo con ellos, pero ahora tengo un sueño y un proyecto que me puedo convertir en la única persona del mundo en hacerlo, pero quiero que quede una cosa clara, es algo muy personal, algo muy mío. Con esto no busco ningún protagonismo de nada, sencillamente está a mi alcance y si lo hago es que me mantendré vivo y segundo para los anales de la historia será que hubo un personaje, en este caso un español, un vasco, que tuvo la oportunidad de repetir los 14 8.000 que no es fácil. No es nada fácil. No estoy vendiendo una moto, no digo que soy el mejor, ni muchísimo menos, ni que estoy con un proyecto de una envergadura magistral, no. Es algo diferente. Terminé los 14 en el años 99, repetí varios 8.000, y ahora se me ha presentado volver a subir porque tengo la oportunidad. Si no me muero, que es muy importante, que estadísticamente es muy probable.

Usted tiene 60 años…
Es verdad que ya no soy el Juanito de antes, que soy más conservador, que me va a costar más tiempo y que no voy a buscar rutas nuevas. Bastante tengo con lo que hay, como para hacer filigranas. Lo más importante es que es algo mío, no vendo la panacea y que no me meto con nadie, sólo quiero terminar el proyecto, sin más.

Hacia la cima, Himalaya.
Hacia la cima, Himalaya.

Desde mi opinión, creo que emplean mal el verbo repetir, porque una montaña no es la misma ahora que hace diez años, ni usted tampoco…
No, ni mucho menos. La última vez que subí el Dhaulagiri fue en el año 96, vuelvo ahora 20 años después. No es la misma montaña, máxime porque ha habido un terremoto que afectó a la montaña. Precisamente, tenemos esas incógnitas. Pero ocurre también con el Everest. Estamos por determinar cómo vamos a encontrar los glaciares bajos, igual están más abiertos, con más grietas y por lo tanto, con más dificultades para pasar. Y luego, la propia montaña que el movimiento sísmico ha podido moverla.

¿Qué opina del ‘turismo de altura’?
Primero, hay que respetar todo, la montaña y al turista del que estamos hablando y del Everest que se ha convertido en algo muy comercial. Ocurre que todo vale en el Everest. Lo peor es que se está dando una imagen de una montaña , que la he subido en dos ocasione, la primera vez en el 93 y no se daban estas masificaciones; la segunda en el 2001 por el Tíbet y sin oxígeno. Me quedo con lo que yo viví. Pero al estar en los medios y ver lo que pasa, puedo decir que el Everest, para mí ha perdido toda la identidad, no es una referencia de nada. Cuando alguien me pregunta por el Everest me cuesta incluso contestar, porque tendría que dar unos calificativos que no me terminan de convencer. Ha perdido lo que fue: una gran montaña.

Oiarzabal, en el Everest.
Oiarzabal, en el Everest.

Hay momentos en la montaña que hay que ser muy rápido de mente…
Sin duda, pero a veces comentes errores. Voy a poner un caso muy claro, fue en el K2 en el 94, por cierto soy una de las tres personas en el mundo que lo ha subido dos veces. No tiene nada que ver con el Everest, porque su estructura piramidal y sus vertientes la hacen tremendamente técnica. En el 2004, cuando subo por segunda vez fueron muchas horas de exposición, hubo momentos duros, la primera ascensión que realizábamos y en aquel momento, con toda la experiencia que uno puede tener, que me consta que la tengo, sin embargo cometí el mayor error de mi vida. Viendo que ya me estaba congelando, me fui para la cumbre, precisamente por eso, porque me estaba congelando, no sé qué hubiera pasado después, si me hubiera bajado, quizá hubiera salvado alguno de los dedos o no. Es decir, siempre se cometen errores aún teniendo toda la experiencia del mundo, por eso siempre hay que hacer autocrítica. Los últimos años he reflexionado mucho con todo esto, quizá por ello me he vuelto conservador. He sido muy loco, no te lo puedes llegar a imaginar.

¿Hay que saber escuchar a la montaña?
No soy tan romántico. Soy bastante más tosco que todo eso. Soy poco filosófico con estas tonterías. Voy a la montaña, me enfrento a ella, me divierto y hago que mi vida sea algo diferente gracias a la montaña.

¿Cómo se está preparando físicamente?
Es verdad que no soy el Juanito de antes. Estoy más pesado, menos entrenado,… las condiciones ya no son las mismas, pero también es cierto que subir 8.000 hoy en día, nada tienen que ver con los que subíamos hace 20 ó 25 años. Ahora es más fácil.

¿Por qué?
Por la masificación, por las cuerdas fijas, por la huella que te tienen abiertas,… No hay que vender ninguna moto. Te lo ponen mucho más fácil. No es lo mismo hacer montaña ahora que hace 25 años. No vendo nada. Sólo tengo un proyecto y quiero terminarlo. No quiero ser laureado por nada. Voy a tener ahora todos los medios y apoyos que quiera, sin embargo hace 25 años subíamos de una manera diferente.

¿Cómo es la bajada?
Cuando subes a una cumbre es fácil, porque subes con esa euforia, aunque estás cansado, deshidratado y con los reflejos mermados. Llegas a la cumbre con la euforia y te olvidadas de que una cumbre no termina en la propia cumbre, termina cuando llegas al campamento base y ahí es donde tienes que disfrutar de la propia cumbre, de la ascensión, de tus compañeros, de las vistas, de los paisajes, de todo… Es muy importante estar muy centrado cuando haces cumbre, porque el 70% de los accidentes ocurren bajando y esto, personajes como yo que llevamos en este negocio toda la vida, lo tenemos muy claro.

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