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Lo que Salamanca le ‘prestó’ a Argentina

 

Hace unos días estuvo en Salamanca Giuliana Sterli, paleontóloga argentina especializada en tortugas fósiles. La acompañaban su marido Evangelos Vlachos, también paleoqueloniólogo, su hijito y su madre. Aparte del motivo profesional de la visita me rogaron que fuese yo quien les enseñase la Universidad.

 

La placa que la Asociación de Estudiantes Argentinos colocó en el claustro bajo de la Universidad en honor de Manuel Belgrano.
La placa que la Asociación de Estudiantes Argentinos colocó en el claustro bajo de la Universidad en honor de Manuel Belgrano.

Era costumbre hace muchos años que cuando un científico argentino llegaba a Salamanca, fuese yo -Emiliano Jiménez- el que les explicase el edificio Noble de la Universidad y la fachada de la Casa de Francisco de Solís. Nació esa moda cuando la Sala de las Tortugas estaba en el Claustro Bajo (entre 1988 y 2000), como iniciativa mía, siempre pensando en la gran acogida que dispensó la República Argentina a cuantos españoles buscaron nuevos horizontes en ella y la gran ayuda que siempre dispensó, en momentos de penuria, al pueblo español.

Dos puntos eran y son obligados para los visitantes argentinos: la placa conmemorativa que está en el Claustro Bajo de la Universidad, colocada allí por la Asociación de Estudiantes Argentinos en honor de Manuel Belgrano, el más ilustre de todos ellos, creador de la Bandera Argentina, y la fachada de la Casa de Francisco de Solís, cuyo escudo con el Sol Radiante puede haber sido el origen del colocado en la Enseña Patria, ennobleciéndola.

El escudo que corona la Casa Solís.
El escudo que corona la Casa Solís.

Hablemos un poco de Manuel Belgrano, Nació en Buenos Aires en junio de 1770. Como muchos hijos de familias económicamente poderosas, estudió en España, haciéndolo él en las Universidades de Salamanca y Valladolid. Terminados sus estudios de Bachiller en Leyes fue el primer presidente de la recién fundada Academia de Práctica Forense. Vivió muy de cerca los acontecimientos de la Revolución Francesa, con cuyo ideario se sentía intelectualmente identificado, al igual que José de San Martín. Ya de vuelta a Buenos Aires, tuvo una intensa participación patriótica durante las heroicas defensas contra los intentos de invasión británicas, en 1806 y 1807. Se le considera uno de los grandes participes de la Independencia de la República Argentina y del Paraguay.

Alcanzó la inmortalidad al enarbolar por primera vez la bandera albiceleste en Rosario en febrero de 1812. Se ha hablado mucho sobre los colores elegidos y sobre el Sol, diciendo unos que es el incaico y otros el del escudo del descubridor del Río de la Plata. Falleció Manuel Belgrano en su ciudad natal en 1820.

La Casa de Francisco Solís es hoy sede de Ediciones Universidad de Salamanca y se encuentra en la plaza de San Benito.
La Casa de Francisco Solís es hoy sede de Ediciones Universidad de Salamanca y se encuentra en la plaza de San Benito.

El otro protagonista de esta historia, Juan Díaz de Solís fue un ilustre marino nacido probablemente en Lebrija (Sevilla) en 1470. Su fama era tan considerable en 1512, que fue elegido sucesor de Américo Vespucio como Piloto Mayor de Castilla. Desde el descubrimiento en 1513, por Vasco Núñez de Balboa, del Mar del Sur, e incluso antes, se organizó la búsqueda de un paso entre los dos océanos, cuyo objetivo final era la llegada a las Molucas. La principal expedición, preludio de la de Magallanes, fue la de este insigne marino en 1515 y 1516.

Le cabe el honor de haber descubierto el Mar del Plata, que él llamó «Dulce» por no ser salada su agua. Posteriormente fue llamado «Mar de Solís». En un viaje de exploración por el estuario fue muerto y descuartizado por los indígenas, con varios de sus compañeros.

La Casa de Francisco Solís, hoy sede de Ediciones Universidad de Salamanca, es un palacio renacentista en cuyo escudo heráldico figura el sol radiante, dorado. La familia Solís participó muy activamente en las «luchas de los Bandos», que ensangrentaron Salamanca en la segunda mitad del siglo XV.

Aunque el edificio no tiene mucho que ver con el descubridor del Río de la Plata, debió impresionar a Manuel Belgrano, muy influido por la grandeza de Salamanca en la historia de América.


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2 comentarios

  1. Querido Emiliano, Que suerte para nuestros invitados tener un anfitrión tan generoso y bien informado como tu. Un fuerte abrazo de tu cuasi-tocayo.
    Emilio

  2. Muchas gracias, Emilio. La verdad es que fue una gran idea poner la Sala de las Tortugas en el Claustro Bajo de la Universidad. Siempre diré que de allí no debió salir. ¡Y justo enfrente de la tortuga del enigma! ¿Que qué es eso? ¡Muy pronto lo sabréis?
    Un abrazo

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