De la sombra a la luzLocalPortada

En el corazón de Salamanca

La plaza de San Boal debe su nombre a la iglesia que desde hace muchos años no esta abierta al culto

 

La entrada a la plaza de San Boal por la calle Zamora.
Belleza, encanto y leyenda por partes iguales deambulan por San Boal. Quizá la plaza más ‘timida’ de Salamanca. Se esconde entre los recovecos que deja la calle de Zamora y la de Toro y es vecina de la Plaza de los Bandos

Allá por el siglo XV, esta zona de Salamanca contaba con el templo ofrecido a San Boal y en 1470, Gome Gutiérrez de Herrera y su esposa Berenguela González de Corvelle levantaron un palacio que tomó prestado el nombre del santo. Dos siglos después, en el XVII, el marqués de Almanza dividió este palacio en dos. El de San Boal y el de Arias Corvella. Las dos edificaciones tienen fachadas serigrafiadas cuya decoración es del siglo XVII, coincidiendo con la división.

La iglesia de San Boal lleva años cerrada al culto, pero fue una de las más queridas por los salmantinos del siglo XV. Tanto es así, que a la imagen de San Boal se encomendaban en los años de pestes, sobre todo en 1413, y le pedían prosperidad. Los 20 de mayo procesionaban al santo.

El templo fue reconstruido en 1740 por el Marqués de Almanza porque amenazaba ruina y además, era su iglesia. Tanto es así que sobre la portada se puede leer: ‘Piedra que a Dios templo dan/serán eterno blasón/ del marqués de Almarza, don/ Juan Antonio de Guzmán: /Lenguas haciéndose están/ que inmortal le han de aplaudir,/ pues devoto supo unir/ al ánimo de empezar / la gloria de concluir’.

Hemos hablado de belleza e historia y ahora viene la leyenda. Cuenta las crónicas del siglo XVIII que María Manuela de Moctezuma Pacheco Nieto de Silva y Guzmán, V Marquesa de Almarza, resucitó de entre los muertos en 1768.

Dice así: El velatorio de la V Marquesa de Almarza se celebró la iglesia de San Boal, que comunicaba a través de un subterráneo con el palacio de los nobles. Por la noche, al parecer, un criado quiso quitarle un anillo que llevaba y en forcejeo, la marquesa se reanimó. Que sepamos, al criado no le pasó nada o las crónicas no lo recogen, por su parte, la marquesa  fundó en 1774 una obra pía en la parroquia de San Boal en beneficio de los pobres. La marquesa murió definitivamente un 6 de junio de 1787 y está enterrada en la Iglesia de San Boal.

Volviendo a la residencia de la marquesa. Las transformaciones o usos de los dos palacios han seguido a lo largo de estos cinco siglos de su existencia. En 1906 fue comprado a Enrique de Aguilera y Gamboa y se convirtió en el sede de la Escuela de Nobles y Bellas Artes de San Eloy y el Conservatorio de Música de Salamanca. Por sus aulas han pasado grandes artistas de nuestra ciudad, entre ellos, Agustín Casillas, Venancio Blanco, Zacarías González,…

Actualmente, es la sede de la Fundación Caja Duero. La planta baja se dedica a Sala de Exposiciones San Eloy y en la primera planta se encuentra la Biblioteca San Eloy, especializada en temas de arte.

La entrada a la plaza de San Boal por la calle Vázquez Coronado.

El otro ala del palacio fue la sede de la Escuela de Comercio hasta 1953, a continuación albergó la Facultad de Empresariales. Casi al final del siglo XX, en 1999 se convirtió en el Centro Hispano-Japonés de la Universidad de Salamanca, donde, al igual que en el edificio hermano, también se realizan cursos, talleres, conferencias y exposiciones.

San Boal es la plaza donde la cultura late con fuerza en esta ciudad. 

Los dos palacios y la iglesia de San Boal.
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