Opinión

Vientres y 13

 

La única forma de conseguir algo en la vida es tener claro que ese algo está vestido de objetivo. Sí, mira, no son cuestiones fantásticas ni cósmicas, es todo mucho más natural, aunque haya teorías al respecto que hablan del magnetismo, de las leyes de la atracción de las cosas, los casos y demás universalidades. No digo que no tengan sentido, son en sí mismas naturales también, pero a un humilde servidor se le acaba la frontera de lo creíble donde ha puesto los ojos y con cuidado. Si está más lejos, que te cueste asegurarlo con certeza, no pises la línea del suponer.

Sí, no apuestes a que la luna tiene el tamaño que tú ves con esos propios ojos tuyos. ¿Crees acaso que se acerca y aleja tanto en minutos como para cambiar tanto, como para agigantarse cuando toca el horizonte o empequeñecer cuando la ves hecha isla en el firmamento? Anda, busca en internet si no me crees, lo mismo encuentras algo así como que creas un tamaño ficticio en relación a la perspectiva que te ofrezca el esférico espejo con un campanario, una montaña o el mar. Si esto es así, que lo es, como para estar seguros del todo de nada. Gracias.

Dicho esto, otra duda trascendental de los años telecinco. Otra más, maldita sea. ¿Cómo podría yo conseguir para mi vientre una o un, a saber el género, six pack? Ese paquete de seis que rodea el ombligo, tete o agujero de la barriga de la bolsa y de la vida, anteriormente conocido como tableta de chocolate. Porque sin él, o ella, me debato, me veo falto de competitividad en tiempos de jerséis gordos, trenkas y parkas, ay romano. Me preocupa tanto no gustarte…

En mi puerta se presentan distintas vías de investigación, como de costumbre. Una, la más apetecible por cómoda. Sería desear con pertinente obstinación y fuerte cosmicidad que el músculo imponga finalmente su presencia y potencia sobre esa incipiente, rebelde y pertinaz adiposidad que me separa de Apolo (entre otras cosas). Lo que pasa es que hay ratos que se me olvida desearlo con la fuerza suficiente. Demasiado foco, demasiada concentración, me distraigo con mis cosas y…

Hay otra que se antoja quizá un punto más eficaz, pero tiene un coste carnal. Que me olvide de la carne vaya. Aplicarme a la verdura, a la fruta, al yogur, cosas ricas en fibra en definitiva exceptuando las del relleno del cojín, de la manta de sofá y de internet de alta velocidad, estas están severamente contraindicadas.

La tercera es con toda probabilidad la buena del verbo buenón. Se le suponen pingües réditos en vasallaje con la anterior. Se trata de la opción mecánica antigua, la tres en uno, la de mover la bisagra, la de juntar y desjuntar barbilla y rodilla, la de tumbarte pero poco y hasta que duela. Esto se puede hacer por cuenta propia o ajena, como pagar los impuestos.

Y luego está la que lleva almendras. De parca. Digo de muerte.

Moveyourself.    

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