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La expareja de «la rubia»: «Buah, iba como una cabra»

La acusada tiró la comida en los calabozos de la Guardia Civil, rompió dos colchones, insultó a los agentes y amenazó con quitarse la vida.

El juicio contra «la rubia» por apuñalar presuntamente a tres personas en las fiestas de Calzada de Valdunciel de 2016 ha continuado este martes con la declaración de otros testigos, agentes de la Guardia Civil, forenses y peritos. La expareja de la acusada ha señalado que habían tomado alcohol y drogas y que «estaba completamente alterada. No era ella».

 

Nuevos detalles del caso han salido a la luz este martes durante la vista oral, que ha tenido lugar en la Audiencia Provincial de Salamanca. En primer lugar, llama la atención lo expresado por los agentes de la Guardia Civil que la custodiaron durante su estancia en los calabozos. Definieron su actitud como «muy agresiva», «alterada», una «situación anormal».

Al parecer, V.M.G. tiró la comida por las paredes (manchando, además, la lente de la videocámara), rompió el mobiliario de la celda, amenazó con quitarse la vida, deseó la muerte de las tres víctimas e insultó y amenazó a los agentes que la vigilaban. Según manifestó uno de ellos, rompió dos colchones, primero con los dientes y luego con las manos.

Previamente, se había comportado de la misma manera en el centro médico. Pese a que al principio estaba calmada, en un momento dado se alteró y tuvieron que reducirla. Se tiró de la cama, por lo que tuvieron que dar aviso a los celadores para cambiarla a otra cama donde pudieran retenerla.

No obstante, aunque la acusada mostraba signos de enajenación, los agentes han afirmado que entendía perfectamente las órdenes que se le daban y las ignoraba deliberadamente. De hecho, uno de los médicos forenses afirmó que estaba «consciente y orientada en las tres esferas».

Por otro lado, los guardias civiles que tomaron parte en la detención ratificaron lo anteriormente expuesto por los testigos y las víctimas. Tras el ataque, encontraron a «la rubia» en un coche con la ropa manchada de sangre. En ese mismo vehículo se halló la navaja utilizada bajo uno de los asientos traseros, cuyas muestras coincidieron con el perfil genético de la procesada.

En un primer momento, V.M.G. declaró que la habían agredido sexualmente, pero los agentes calificaron estas declaraciones como «no muy coherentes».

Más tarde, cuando se le realizaron unos análisis para comprar su estado, se halló presencia de 1,31 de alcohol en sangre, además de cocaína, cannabis y venlafaxina. Esta última sustancia es un medicamento antidepresivo que actúa en el sistema nervioso central, por lo que potencia el efecto de las sustancias anteriores.

Esto precisamente es lo que afirmó la actual expareja de «la rubia», con quien estuvo esa noche cenando y bebiendo. Él asegura que ella se tomó una botella de licor de hierbas Ruavieja, que consumió «bastante» cocaína (en torno a un gramo) y que fumó porros. «Buah, iba como una cabra», exclamó en el juicio.

El testigo señala que él no estuvo presente en la trifulca y que cuando él llegó al lugar «ya estaba el jaleo montado», por lo que la cogió y la llevó hacia el coche, momento en el que hicieron su aparición los agentes de la Guardia Civil. También afirma no haber visto la navaja, pero argumenta que solo quería salir corriendo de allí y que iban «bastante afectados».

Lo que sí ha admitido es que estaba cubierta de sangre y que, posteriormente, sufrió un ataque de ansiedad. «No era ella», asegura, «estaba completamente alterada».

El procedimiento judicial tenía previsto continuar hasta este miércoles, pero han podido finalizarlo este mismo martes. La mayoría de los letrados mantienen sus conclusiones, aunque la acusación particular ha señalado que en lugar de pedir 13 años de prisión por víctima por el delito de tentativa de homicidio, va a pedir 10. Esto quiere decir que en lugar de solicitar una pena total de 42 años, desciende la petición a 33.

A V.M.G. se le atribuyen los delitos de tentativa de homicidio, resistencia a la autoridad y lesiones, mientras que los otros dos acusados, O.Z.C. y B.V.S., solo se enfrentan a multas económicas por delitos leves de lesiones.

Texto y foto: P.C.M.

 


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