Cosas de la vida

Navidad marcada por los que están lejos

Tengo 4 hijos fuera de Venezuela por lo que esta Navidad está marcada por la nostalgia

 

La Navidad es un tiempo de reencuentros, de celebraciones en familia, pero ahora los tiempos han cambiado y muchos han tenido que emigrar y están lejos.

 

La Navidad es una época de alegría y encuentro familiar. En Venezuela, debido a la diáspora que se ha registrado en los últimos meses, en donde según estimaciones de la ONU más de dos millones de venezolanos han emigrado en búsqueda de mejores oportunidades, para muchas familias estas fiestas estarán marcadas por sentimientos encontrados y por la nostalgia.

Tal es el caso de Maximiliano Chacón, un periodista de 60 años de edad, quien en los últimos dos años, ha despedido a cuatro de sus hijos, en el puente Internacional Simón Bolívar, que conecta las poblaciones de San Antonio del Táchira, en Venezuela, y el Departamento Norte de Santander de Colombia.

En la sala de su casa, ubicada en el estado Fronterizo del Táchira, un árbol de navidad, símbolo de estos días en los que se celebra la natividad del Niño Jesús, contrasta con las ráfagas de nostalgia que suelen invadirlo.

Es una situación tremenda tener que pasar estos días de Navidad sin parte de mi familia. Si bien soy consciente de que mis hijos y otros familiares están bien y pueden disfrutar de un mejor nivel de vida fuera de Venezuela, de vez en cuando siento nostalgia al recordar las navidades pasadas”, sostiene.

Comenta, en este particular, que tres de sus hijos y un sobrino están en Chile, mientras que una hija emigró, desde hace seis meses, a Colombia.

“Romer Eduardo, mi hijo de 27 años, es Ingeniero en Informática y se fue a Santiago de Chile en octubre de 2017. Gracias a Dios encontró trabajo rápidamente en una empresa comercializadora. Luego decidió emigrar Ronny José, quien tiene 29 años. Es licenciado en Educación Física y Policía. Ejerció este oficio en Caracas, pero ante la inseguridad se vino al Táchira donde trabajó en la Nestlé hasta que decidió viajar”, detalla Maximiliano Chacón.

Tiempo después, en enero de 2018, otro de sus hijos, Ronald Alberto, de 32 años y electricista de profesión, también viajó a Santiago de Chile como consecuencia de la grave crisis económica que azota al país caribeño.

“Además de mis hijos, un sobrino se vio obligado a formar parte de la diáspora venezolana. Se trata de Dennys Sánchez, cheff profesional, el cual regentaba un restaurante, pero debido a la situación no pudo sostenerlo. Ahora labora en un restaurante en Chile”.

Comenta el comunicador social que todos viajaron por tierra, en una travesía de aproximadamente 6 días. Asimismo, asevera que ya lograron legalizar su condición, pues tras las diligencias respectivas, el gobierno chileno les consignó las cédulas de residencia, las cuales deben renovarse cada año.

En cuanto a su hija Katherine Chacón, quien es Ingeniera en Informática y tiene 25 años de edad, comenta que “estaba alistada a la Aviación pero realmente los beneficios económicos no eran suficientes, lo que la llevó a tomar la decisión de forjarse un futuro en otras tierras. Es la que se encuentra más cercana, pues vive en la ciudad colombiana de Pamplona”.

Para Chacón, como para quienes tienen algún familiar en otras tierras, es duro pensar que éstos puedan ser víctimas de xenofobia o que bien la despedida que se dieron en el llamado “puente de los lamentos” (refiriéndose al Puente Internacional de San Antonio del Táchira) pudiera prolongarse por mucho más tiempo del esperado.

“Un conocido que emigró a Perú no pudo asistir a los actos fúnebres de su padre. Por eso, le rogamos siempre a Dios que los cuide mucho a ellos, y también a nosotros, para que algún día volvamos a compartir las celebraciones navideñas; por ahora, solo nos queda comunicarnos vía WhatsApp”, dice chacón, tras un suspiro.

Por Raúl Márquez (Táchira, Venezuela)


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