Opinión

El señor de la danza

 

Esta semana dale jugo a tu práctica, hablaremos de Natarajãsana. 
Encuentra tu centro con Natarajãsana. Asana de El Señor de la Danza, tal vez la has escuchado también como el bailarín, o la bailarina. Vamos allá.

Es una ãsana de pie. Es un equilibrio muy bonito y también exigente dependiendo del día que tengas y de muchas cosas más. Como siempre, te animo a practicar desde el disfrute. Así que toma con mucha calma esta postura y no tengas prisa, nada de prisa. Saborea cada movimiento hasta entrar en ella para permanecer con mucha atención y salir con mucha consciencia.

Siempre de menos a más, no es cuestión de llegar y ya, para la foto. Se trata de respirar y habitar la ãsana, de escuchar los muchos mensajes que puede darte tu cuerpo y después de la realización (muy importante esto) ver qué huella deja en ti. Cómo te ha sentado estar aquí, qué te aporta.

Puede que te aporte un gran saco de concentración. La cual, cuanto más se practica, más habilidad se va obteniendo. Y esto es realmente grande, porque para ser conscientes y estar aquí, hace falta practicar concentración. ¿Y para tener claridad en el pensamiento? Concentración de nuevo. Sentir nuestro propio centro en Natarajãsana es una de sus virtudes. ¡Qué bien!

A nivel físico, la pierna y el pie que te sostiene te enraíza y la otra pierna y pie quieren empujar hacia el cielo. Se abre tu cadera y tu hombro, respiras en tu abdomen y es un puro “salir del modo automático”. De ser practicada con todas tus destrezas la convierte en una elegante postura de pie y te invita a sentir la belleza de su majestuosidad.

No dejes que el miedo a tambalearte te gane, a veces la mente te lanza esa frase: “me voy a caer”. Si se practica habitualmente, se adquiere la fuerza necesaria en todos los músculos que intervienen para esa alineación correcta que te sostiene.

También es una buena forma de verte, escucharte y conocer tus límites, para ir avanzando hacia la belleza de la sencillez en tu práctica.

Vas a ganar en flexibilidad y confianza, prueba.

Bondades de Natarajãsana:

    • Tonifica el abdomen.
    • Invita a la concentración y mejora el equilibrio.
    • Fortalece la columna vertebral, glúteos e ingles.
    • Calma la mente.
    • Mejora la postura y la resistencia.
    • ¡Genial! De repente sientes el centro de tu centro.
    • Es muy eficaz para fortalecer las piernas y los tobillos.
    • Así que con todo esto: Seamos danzarines de la vida. ¿Bailamos?

Ten un buen día y cuida tu energía.

Más información: Ganesha Salamanca

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