Castilla y LeónSucesos

Prisión permanente revisable para el asesinato de la pequeña Sara

La Audiencia Provincia de Valladolid impone a la madre a penas que suman 27 años de cárcel

La Audiencia Provincial de Valladolid ha condenado a Roberto Hernández Hernaiz a prisión permanente revisable por el crimen de la pequeña Sara, cometido en Valladolid en agosto de 2017, al considerarle autor de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento. Además, también le impone una pena de 22 años de prisión por cuatro delitos de maltrato a persona especialmente vulnerable, un delito de maltrato habitual y un delito de agresión sexual a menor de 16 de años. En todos los delitos, según la sentencia, concurre el agravante de odio por el origen rumano de la niña.

 

Por su parte, la madre de la menor, Davinia Muñoz García, fue condenada a 25 años de prisión como autora por comisión por omisión del delito de asesinato. Además, también se le impone una pena de dos años y once meses como autora por comisión por omisión de tres delitos de maltrato con lesiones y un delito de maltrato habitual. En todos los delitos se le aplicó las atenuantes de obcecación y confesión que fueron apreciadas por el Jurado.

Ambos condenados deberán indemnizar de manera conjunta al padre de la menor con 85.000 euros y a la hermana de la menor con 70.000 euros.

En la sentencia, dictada por el presidente de la Audiencia Provincial, Feliciano Trebolle, no priva de la patria potestad ni de la prohibición de comunicación de la condenada respecto de su otra hija al aplicar la jurisprudencia del Tribunal Supremo que exigiría para ello que su otra hija hubiera sufrido los hechos o presenciado los mismos.

En la sentencia, dictada como resultado del veredicto de culpabilidad emitido por el Jurado y que se convierte en la primera condena a prisión permanente revisable en Castilla y León, se considera probado que Roberto H. H. fue el autor material del asesinato y de la violación, ya que el día 2 de agosto, después de penetrarla vaginalmente, la golpeó de forma “brutal y salvaje”. Según el fallo, la niña tenía heridas en el cuello, “donde posiblmente la agarró” para golpearla en distintas ocasiones en la cabeza contra una superficie plana. A su vez, el magistrado indica que el informe forense describe una conducta con tanta violencia que resulta difícil de entender.

En el fallo también argumenta que en el caso de la madre la actuación por comisión por omisión constituye también un delito de asesinato, pero a diferencia de la conducta de Roberto, no concurre el ensañamiento. No obstante, el magistrado deja claro que hubo dolo por parte de Davinia al no proteger a su hija.

En este sentido, recuerda que los médicos del Campo Grande le dijeron que la niña estaba siendo maltratada, que intervino la Policía Nacional y los servicios de Protección a la Infancia de la Junta, y que el único objetivo de Davinia era ocultar su convivencia con Roberto, “lo que pone de relieve que algo sospechaba de lo que estaba ocurriendo con las heridas de su hija”.

Escalada de agresiones

Además, también se considera probado que, a manos del acusado, la niña sufrió una escalada de agresiones físicas desde el 23 de junio hasta la muy grave del 28 de julio, en la sien, cuatro lesiones que se atribuyen a Roberto Hernandez.

La sentencia mantiene la argumentación de la Fiscalía, que durante la vista oral argumetó que “Davinia jugó a la ruleta rusa con hija”, a pesar de saber que Sara podía ser asesinada por Roberto H.H., y de conocer perfectamente que él era el responsable de los malos tratos que la niña venía sufriendo de forma reiterada desde hacía más de un mes.

El Ministerio Fiscal también consideró que Davinia intentó engañar a la Policía y a los servicios sociales cuando culpa al padre de Sara los malos tratos, a pesar de que el progenitor de la pequeña el 8 de julio emprendió un viaja a Rumania, y como un día antes del fatal desenlace le envía un mensaje a Roberto y a su hija mayor pidiéndoles que por ningún concepto abrieran la puerta a los servicios sociales.

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Un comentario

  1. Esta crueldad a una niña indefensa de 4 años , no tiene perdón n libertad el resto de su vida, a ese monstruo tendrían que pagarle con la misma moneda, encerrarle con los presos más peligrosos y darle todo lo que el hizo a esa pobre niña. Igual que a su madre por no defenderla !!!!!

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