Cosas de la vida

La iglesia alerta a las parejas sobre la «amenaza» de la pornografía y la masturbación

El curso prematrimonial de dos años presentado desaconseja las relaciones antes de la boda

La Conferencia Episcopal (CEE) ha presentado un nuevo curso prematrimonial para las parejas que quieran casarse por la iglesia.

 

Dura dos años, pero no es obligatorio, de forma que sigue valiendo el cursillo de 20 horas que suelen cubrir la mayoría de las parejas.

Esta nueva iniciativa de dos años ha sido elaborada contando con la colaboración de matrimonios católicos que se supone han aportado sus vivencias que han servido de base para realizar las afirmaciones y consejos que se dan a las parejas jóvenes.

De entrada, recomienda llegar al matrimonio sin haberse dejado llevar por el «pánico a la entrega total» y caigan en la tentación de «probar las relaciones sexuales antes de estar casados», por lo que la iglesia se opone a que se pruebe la mercancía antes de comprarla.

Entre los contenidos se encuentran reflexiones como que el área del cerebro que genera los pensamientos en el sexo es 2,5 veces mayor en el hombre que la mujer, lo que explicaría que los varones tengan pensamientos más recurrentes que las mujeres.

En otro apartado indica que la reacción ante el sexo cuando hay cansancio físico después de un día duro es distinta. Mientras que la fatiga física estimula al hombre a mantener relaciones, en la mujer se produce el efecto inverso, por eso «debe estar descansada».

Y para llegar con buena disposición al dormitorio conyugal el tratado de la iglesia ofrece su consejo.  «El varón los días que quiera tener relaciones sexuales deberá hacer un esfuerzo mayor y asumir ciertas tareas (por ejemplo, llevar a los hijos por la tarde al parque o pasear un par de horas para que la mujer pueda dormir la siesta) y la mujer deberá liberarse de ciertas cargas de trabajo y descansar para encontrarse ambos preparados para el encuentro sexual cuando llegue el momento», señalaba el documento.

Masturbación y pornografía

En otro capítulo se habla de la pornografía y de la masturbación a las que considera «una amenaza» para los matrimonios. La pornografía, porque «desnaturaliza la finalidad del acto sexual» y la masturbación, porque es «un acto intrínseca y gravemente desordenado, que puede parecer que solamente nos afectará durante el noviazgo, pero por su esencia, puede llegar a tener un componente adictivo que afecta también a algunos matrimonios».

El documento «Juntos en Camino, + Q2» también alerta sobre el «pansexualismo», consistente en utilizar la sexualidad solo para obtener placer.


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