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Los investigadores de la Usal ‘punta de lanza’ contra el covid-19 en Castilla y León

Los laboratorios de las cuatro universidades públicas de Castilla y León cesan su actividad no esencial y centran sus esfuerzos en proyectos para intentar combatir la pandemia

 

La declaración del estado de alarma ha empujado a la mayor parte del país a un parón obligado de sus quehaceres cotidianos que también ha alcanzado a los laboratorios de las cuatro universidades públicas de Castilla y León.

ICAL. Los investigadores de las universidades de Burgos, León, Salamanca y Valladolid prosiguen con sus labores desde la distancia, manteniendo la actividad presencial en casos muy puntuales para preservar organismos vivos sujetos de experimentos, e intensificando el trabajo de equipos específicos cuya labor está especialmente centrada en combatir la expansión de la pandemia.

Salamanca

En la Universidad de Salamanca, el trabajo de investigación contra el Covid-19 tiene en el Laboratorio de Seguridad Biológica de nivel 3, único en Castilla y León, su punta de lanza. Allí es donde se derivan todas las muestras de sangre de personas contagiadas por el coronavirus para procesarlas, en condiciones de seguridad, hasta que el virus queda inactivo y los trabajadores de servicios como Citometría o el Banco de ADN pueden acceder a él para investigarlo e incluso colaborar en su diagnóstico, si bien este servicio auxiliar no ha necesitado aún ponerse en marcha puesto que la Unidad de Microbiología del Hospital de Salamanca está pudiendo diagnosticar todas las muestras.

Lo que sí está en marcha es un proyecto de investigación sobre el Covid-19 que ya ha recibido los permisos pertinentes para iniciarse, y otros dos que están a la espera del OK para comenzar su funcionamiento. Y es que en la Universidad de Salamanca, actualmente “solo funcionan, a nivel presencial, aquellos servicios que tienen alguna relación con proyectos de investigación del Covid-19”, según explica el director del Área de Recursos Biológicos del Servicio de Apoyo a la Investigación de la Universidad de Salamanca, Andrés García Montero.

En el resto de servicios de investigación de la Usal, la actividad “se ha reducido al mínimo”, salvo en lo correspondiente al Servicio General de Citometría y al Servicio de Experimentación Animal, al que está asistiendo todo el personal “pero por turnos, para que no coincidan entre sí y se evite cualquier tipo de contacto que pueda llevar al contagio”. Además, se ha indicado a los investigadores del animalario que “manejen solo cosas esenciales en proyectos ya en activo”, así como que “no se incremente el número de animales” para “evitar una sobrecarga de trabajo”.

Burgos

La Universidad de Burgos (UBU) tiene por el momento cerrados sus laboratorios por el estado de alarma, aunque los investigadores continúan trabajando desde sus casas. Además han puesto a disposición de la Junta de Castilla y León y del Gobierno de España sus instalaciones, incluidos sus laboratorios y equipos. En ellos dispone de cuatro equipos que pueden realizar la prueba de diagnóstico por PCR (PCR a tiempo real y PCR digital), que detecta la presencia del genoma del virus en una persona en fases tempranas de infección, incluso en aquellas que estén asintomáticas.

Asimismo, tal y como informó a Ical el vicerrector de Investigación, Transferencia del Conocimiento, Empleabilidad y Empresa, José Miguel García Pérez, desde la UBU trasladarán a Valladolid un equipo con un investigador encargado. También desde la institución se han presentado una serie de proyectos de investigación relacionados con el Covid-19 al Instituto de Salud Carlos III, con sede en Madrid, y se encuentran a la espera de que se les conceda permiso para empezar a trabajar. En el momento que la respuesta sea positiva, los laboratorios reabrirán sus puertas para comenzar con la investigación.

León

En el caso de la Universidad de León, el área investigadora se encuentra “hibernando”, tal y como apuntó el vicerrector de Investigación, Carlos Polanco de la Puente, quien explicó que “después del cierre de estas semanas, desde el rectorado se envió un comunicado en el que se restringe totalmente el acceso salvo a aquellas unidades en las que sea imprescindible, como el mantenimiento animales o las tareas de mantenimiento básica”.

De esta manera, los laboratorios tan solo permiten continuar llevando a cabo “aquellos experimentos que sean imprescindibles y no se puedan retrasar por determinadas circunstancias o que tuvieran pautados los procedimientos”, en los que se efectúa “lo esencial para que se mantengan los que estaban en marcha y los materiales vivos necesarios para cuando arranquemos de nuevo”.

Un arranque ante el cual, “obviamente, se va a retrasar todo”, motivo por el que Polanco de la Puente mostró su “inquietud” a la espera de que “las agencias financiadoras aclaren qué va a pasar respecto a los proyectos, porque en unos pueden parar pero en otro ese parón los atrasa enormemente”, aunque “la Agencia Estatal de Investigación ya ha mostrado su predisposición a alargar plazos y contrataciones de personal”.

Una situación similar se vive en el Instituto de Biomedicina de la ULE, donde su director, José Luis Mauriz, señala que “una gran parte de los investigadores están trabajando desde casa, analizando resultados, preparando memorias de proyectos, escribiendo artículos, etc.”, de manera que “la asistencia al centro es para terminar trabajos comenzados y que no puedan pararse”, en todo caso “solo por el personal directamente implicado en cada proyecto”. De igual forma que “también se ha asistido para recoger materiales EPIs o reactivos que fuesen de utilidad para el Hospital o para el grupo de la doctora Ana Carvajal, que está realizando análisis de Covid-19 en la Facultad de Veterinaria”.

Valladolid

Desde comienzos de la semana, tal y como comunicó el rector, Antonio Largo Cabrerizo, a toda la comunidad universitaria, la única actividad presencial en la Universidad de Valladolid es la vinculada a la prestación de servicios esenciales, que contempla además “la satisfacción de necesidades imprescindibles e inaplazables para la defensa del interés público institucional”.

Entre los servicios esenciales, Largo Cabrerizo recalca que solo se permite el acceso a los centros para realizar tareas de mantenimiento; relacionadas con las TIC; para garantizar la integridad de animales, plantas y demás organismos vivos con fines de investigación; a los laboratorios de técnicas instrumentales y para desarrollar actividades de investigación, transferencia y gestión que sean “imprescindibles e inaplazables”.

En ese sentido, en el Instituto de Biología y Genética Molecular (IBGM) solo mantienen abiertas sus puertas los equipos que investigan el Covid-19, y prosiguen con su actividad dos laboratorios de la línea de investigación de alergia e inmunidad de mucosas y el laboratorio de Terapia Celular. El diagnóstico del cáncer hereditario se ha parado y el resto de laboratorios se encuentran cerrados por el estado de alarma.

A día de hoy, en el Instituto de Procesos Sostenibles está casi todo parado, aunque ha habido algunos sistemas funcionando hasta el anterior fin de semana. “Únicamente se mantienen algunos sistemas que trabajan con microorganismos, ya que pararlos implicaría la perdida de muchos meses de trabajo, y cada dos o tres días una persona se acerca para comprobar que la alimentación basal que es imprescindible para mantenerlos marcha correctamente”, señalan desde la UVa.

El animalario de la UVa es otro de los puntos cuyo mantenimiento sigue en marcha mientras que en la Lanzadera Universitaria de Centros de Investigación Aplicada (Edificio LUCIA), ubicada en el campus Miguel Delibes, se están ultimando los preparativos para conseguir montar una instalación que permita hacer pruebas (PCRs) para detectar el coronavirus.


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