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La ‘otra herencia’ del coronavirus: cómo recuperar la mente tras esta tragedia

El hospital de Salamanca ha creado el programa Pasmicor para prestar ayuda psicológica a pacientes, familiares y sanitarios tras una catástrofe como ésta

Afrontar una crisis sanitaria y económica como ésta puede tener muchas consecuencias negativas para el ser humano en el apartado físico, es obvio; pero hay muchas de ellas que quizá en el momento ni se aprecian ni se sienten, y que sí pueden ser un lastre de cara al futuro, a la vuelta a esa normalidad que todos deseamos. Son todas esas anomalías o problemas que tienen en la mente de las personas su principal foco, impidiendo realizar una vida normal, en plenitud.

 

Se puede asegurar que son las consecuencias silenciosas de unos momentos traumáticos como estos, en los que el ser humano ha sido puesto a prueba, bien sea por la pérdida de un ser querido, por ver cambiado su modo de vida o el hecho de haber estado en primera línea de ‘batalla’ salvando vidas, viendo cómo otras se iban y con experiencias que preferirían no tener que haber vivido.

José Antonio Benito, psicólogo clínico del Hospital de Salamanca, ha sido una de las figuras más importantes en este apartado, tras liderar la puesta en marcha del programa Pasmicor, de atención a pacientes contagiados, a familiares y a profesionales sanitarios que, poco a poco, han visto como la situación les ha desbordado. La resiliencia del ser humano es grande, muy grande, pero a veces poner la mente en manos de profesionales puede abrir la puerta hacia un futuro más esperanzador.

Proyecto Pasmicor: “He estado coordinando este tipo de servicio mediante atención telefónica con psicólogos y algunos psiquiatras, que también se encargaron de realizar consultas de manera presencial a algunos pacientes ingresados con coronavirus, aunque la gran mayoría ha sido todo por teléfono, con el fin de reducir el riesgo de contagio”.

Más de 120 atenciones: “Este proyecto se creó para poder tratar a los profesionales sanitarios que lo necesitasen, además de a los pacientes contagiados (ingresados o aislados en sus domicilios), además de una tercera vía para atender a los familiares de algunas personas fallecidas o con el virus. Muchos nos lo pedían de forma directa, y otros a través de los sanitarios. En total, habremos superado (hasta el 28 de mayo) las 120 personas atendidas mediante este servicio, a los que hay que añadir la atención presencial”.

Ansiedad o depresión: “Dentro de la psicología clínica, cada persona es un mundo. Es cierto que la gran mayoría de los casos tratados se refiere a personas que han padecido ansiedad o depresión, con otros síntomas asociados, como pueden ser el insomnio o la tristeza; pero son consecuencias o causas de lo mismo. En cuanto a los familiares de fallecidos o contagiados, el problema era esas preocupaciones que derivaban del duelo por la pérdida de un ser querido”.

Profesionales sanitarios: “Los sanitarios, en muchos casos, han trabajado con miedo, temor… además de haber tenido que resolver los problemas de los demás en la situación más complicada posible. A esto hay que sumarle que son personas y que en muchas ocasiones han mostrado importancia, frustración o enfado, algo que aparece en la cuarta parte de los profesionales sanitarios porque todo ha sido muy difícil. Lo que han vivido no lo habían siquiera imaginado. Por ejemplo, los psicólogos hemos estado más en segunda línea para atender a los pacientes en verdaderas zonas de riesgo, ellos son los héroes. Nosotros hemos procurado estar ahí y prestar toda nuestra ayuda a los necesitados”.

Nivel de atención: “La cantidad de pacientes y familiares tratados ha ido decreciendo con el paso del tiempo, como es lógico, según ha ido disminuyendo la intensidad de la pandemia, mientras que en el caso de los sanitarios se ha ido incrementando poco a poco la atención ya que el sobreesfuerzo le ha pasado factura a algunos de ellos. Incluso la gran mayoría dice no ser héroes y sienten miedo y fragilidad como todo el mundo, es lo normal. Creo que han mostrado un gran compromiso con la sociedad”.

Continuidad del programa Pasmicor: “La idea es que este programa tenga continuidad hasta dentro de dos o tres meses, aunque lo ideal sería que terminase mañana, porque significaría que toda esta pesadilla ha terminado. Todo depende de la evolución de la pandemia, de los casos y de la gravedad o incidencia de los mismos”.

Sin el contacto se pierden muchas cosas: “Por vía telefónica es cierto que se pierde mucha información por el camino, como puede ser el apoyo que se da cuando tienes a alguien al lado; por teléfono es más complicado, pero creo que ha sido una experiencia diferente y útil, y en cuanto podamos regresaremos al modo presencial”.

Sin experiencia: “Uno de los grandes problemas de esta situación es que no tenemos experiencia en este tipo de situaciones. Hay otros países como Corea del Sur que han vivido cosas no iguales, pero sí cercanas y va a haber gente que arrastre estas consecuencias durante bastante tiempo. Lo más grave es el estrés postraumático porque el sufrimiento de una persona es muy importante. Luego es cierto que habrá un 10% de los profesionales que ha estado en primera línea que puede tener problemas psicológicos durante un tiempo, aunque la gran mayoría volverá pronto a la normalidad”.

Resiliencia: “Hay un concepto que seguro muchos conocen que es la resiliencia, o lo que es lo mismo, la capacidad de las personas para poder superar situaciones adversas. Hay ocasiones en las que es complicado diferenciar el punto en el que una persona sale mucho más reforzada de vivir una situación como ésta o estar más empoderada a la hora de gestionar su malestar, y necesitar de verdad ayuda psicológica. Eso solo puede verse con el paso del tiempo y habrá casos que requieran de nuestros servicios. Pero, al mismo tiempo, cuando una persona sufre y no pide ayuda no tiene por qué ser una mala decisión, ya que si lo logra superar, saldrá mucho más reforzada. Nosotros tenemos que estar ahí para cuando nos necesiten”.

 

Carlos Roncero Alonso: “Hay programas destinados para catástrofes, pero todo esto nos ha sorprendido”

 El servicio de psiquiatría del complejo asistencial de Salamanca se volcó desde el minuto 1 con la asistencia a pacientes, familiares y profesionales sanitarios que han vivido en primera persona la desgracia de la Covid-19. Para ello, se creó el programa Pasmicor, con el fin de atender vía telefónica (y en algunos casos presencial a pacientes ingresados) a los afectados por esta crisis sanitaria de consecuencias inimaginables.

Para ello se ha contado con el trabajo de los profesionales del hospital, además de nuevas contrataciones como apoyo a un servicio con 16 psicólogos al que se han acogido más de 120 personas (hasta el 28 de mayo), además de personas ingresadas con el virus, tal y como ha destacado Carlos Roncero Alonso, jefe del servicio de psiquiatría del hospital de Salamanca.

Atención: “Hemos atendido a pacientes, familiares y profesionales, principalmente con síntomas de estrés y ansiedad como manera preventiva para evitar la aparición de problemas mentales graves en unos casos o el uso de psicofármacos en otros por la aparición de cuadros ansioso-depresivos reactivos. Hay un grupo de pacientes, en torno al 40-50% que ya ha sido dado de alta, mientras que el resto sigue en tratamiento”.

Principales síntomas: “En general, los síntomas de la mayoría de los casos tratados tenían que ver con la ansiedad, el insomnio, la frustración… y ahora estamos intentado llevar a cabo un estudio para poder tener una información más precisa. Por volumen, los más atendidos han sido los pacientes, aunque algunos familiares también han necesitado ayuda de este tipo, mientras que los profesionales han ido poco a poco demandado este servicio como consecuencia de todas las situaciones que les ha tocado vivir”.

Programa Pasmicor: “En el complejo asistencia siempre hay programas preparados para diferentes catástrofes, pero todo esto nos ha sorprendido y se ha tenido que hacer sobre la marcha, aprendiendo poco a poco. Nos hemos guiado en parte por estudios publicados en China, que nos saca ventaja, además de por infecciones de virus anteriores. Este programa nos abre, además, una vía nueva como es la telemedicina que puede tener una gran aceptación y validez en el futuro. Además, la satisfacción percibida por los pacientes ha sido muy positiva y eso nos anima”.


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