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Inés Luna Terrero, ‘la Bebe’, se puso el mundo por montera

Rica heredera, su padre trajo la luz eléctrica a Salamanca, viajó, se cultivó, tuvo amantes y dejó un legado con fines culturales, benéficos y sociales

 

 

Tenemos santas, catedráticas, artistas, socialité, empresaria,… Salamanca tiene en su historia grandes nombres de mujer y La Crónica de Salamanca inicia una serie donde se recordará a estas mujeres que dejaron su impronta en la ciudad y fuera de ella.

Hasta hace no muchos años las mujeres no gozaban de la libertad de nuestros tiempos. Vivian según el marco que les imponía un hombre, ya fuese su marido o padre, o la propia sociedad. Las mujeres debían casarse, tener hijos y llevar vestido, era raro ver a una mujer conducir, fumar o negociar asuntos laborales con otros hombres.

Tal vez por esto Inés Luna Terrero, también conocida como “La Bebe” es tan peculiar y revolucionaria para la época. Fue una “socialité” salmantina adinerada que hizo lo que quiso.

Nació el 2 de Julio de 1885 en Bagneres de Luchon, Francia. Su padre, D. Carlos Luna fue un empresario y el primero en traer la electricidad a Salamanca y por consiguiente dueño y creador de la fábrica de electricidad que abastecía a Salamanca, por otro lado, su madre, Inés Terrero era propietaria de múltiples propiedades por toda Salamanca.

Una mujer con la maleta dispuesta

Residían en la Finca El Cuartón, en Traguntía, en la comarca de Vitigudino, pero esto no era suficiente para el espíritu de La Bebé, fueron frecuentas sus viajes tanto a Francia, como a Inglaterra así como a Italia e incluso África, pasando obviamente por Madrid. Debido a estos viajes, Bebé, aprendió diversos idiomas y se convirtió en una mujer culta e interesantísima.

De sus diversos viajes Inés Terrero llevaba a su finca diferentes objetos de decoración, los cuales, hacían de su casa un reflejo de ella misma, transgresora y revolucionaria.

Aparte de sus viajes, La Bebe era conocida por su actitud despreocupada y libre. No tenia reparo en fumar en público o conducir ella sola, a esto se le añade que su padre no solo introdujo la electricidad en Salamanca, sino que también fue el primero en poseer un coche, concretamente un Mors de París de 1900; así que su hija no dudó en conducir, a pesar de ser mujer en aquellos años.

No se crean que La Bebe se dedicó únicamente a gastar la fortuna que heredó de sus padres, que murieron en 1916, claramente disfrutó de su vida, pero también se dedicó a la ganadería, sí, a la ganadería siendo mujer en el siglo XX. Se dice que debido a esto, varios famosos toreros se hospedaron en su finca y también se rumorea que más de uno compartió cama con la socialité, aun que el amante más conocido de la salmantina fue Miguel Primo de Rivera, pero como ya he dicho no fue el único, ni duradero, y, es que resulta que Inés Luna no llegó a casarse, decidió ella misma vivir su vida en soltería, otra demostración más de su espíritu libre y su mente sin barreras.

Se habló de ella a montones y se rumoreaba más, había quien decía que se bañaba desnuda y se hablaba de con cuantos hombres compartía cama, lo cierto es que todo ello concuerda perfectamente con su personalidad y acciones pero solo podemos afirmar que Inés Luna Terrero fue una mujer libre.

Falleció en Barcelona el 8 de febrero de 1953 a sus 67 años a causa de un cáncer de mama.

Al morir sin testamento y sin hijos todo el patrimonio de Inés Luna Terrero pasó a ser propiedad del Estado. Con esta suma de dinero se creó la fundación benéfica llamada Fundación Inés Luna Terrero, la cual se encuentra en el arroyo de Santo Domingo en Salamanca, y tiene fines tanto culturales como benéficos y sociales.

Fotos: Fundación Inés Luna Terrero.

Por: Luján Encinas

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Un comentario

  1. Tan transgresora y revolucionaria que denunciaba a sus empleados por ser de izquierdas para que los franquistas los ejecutaran.

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