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Cuando la ciencia y el juego se entremezclan

Aunque los juegos principalmente van destinados a entretener, es cierto que a través de ellos se pueden aprender y entrenar muchas habilidades y conceptos. Se han usado en el ámbito profesional y en el educativo para ver la aplicabilidad de ciertas teorías o para demostrar empíricamente como funcionan algunos mecanismos.

En ese sentido, Rovio fue muy mencionado hace algunos años por su saga de juegos de Angry Birds, ya que, apenas sin darnos cuenta, todos los que lo jugamos aprendimos algo de física. La recreación de las parábolas que trazan los diferentes objetos (en este caso pájaros) lanzados, en función del ángulo, la tensión de la cuerda, sus propias dimensiones y su morfología eran combinadas con el objeto hacia el que debíamos apuntar y sus propiedades (si eran de cristal, de madera o de metal). En función de todas estas variables, el resultado sería uno u otro, y por supuesto era esencial comprender que dependiendo de la disposición de los objetos, su tamaño y sus propiedades, la concatenación de consecuencias podría llevarnos a un resultado final o a otro. Cierto es que en todo momento eran situaciones ficticias, pero suponían una interesante lección en la que la lógica y la comprensión de todas estas variables eran decisivas para ganar o perder.

Más adelante avanzaron con otro juego basado en la física llamado Bad Piggies, en el que eran estos curiosos personajes verdes quienes fabricarían vehículos con diferentes piezas con el objetivo de avanzar hasta un punto en concreto. Un poco más complicado, de hecho, este juego ponía a prueba nuestros conocimientos y nos retaba a seguir investigando para poder ganar. La experiencia era muy visual e intuitiva, ya que todo se manejaba con el ratón, el trackpad o con el dedo, según el tipo de dispositivo, sin obligar a combinaciones de teclas que nos distrajesen de el esfuerzo intelectual para centrarnos en la destreza manual.

No obstante, tal vez sea menos conocida la relación entre juegos como el poker y la ciencia. Aquellos que están más familiarizados con este juego de naipes saben que no se trata de un juego de azar ni está categorizado como tal, ya que se centra principalmente en la estrategia, teniendo algo de importancia el azar como en cualquier otro juego que dependa de elementos dispensados de manera aleatoria (en este caso, los naipes).

Dentro de este factor estratégico, las matemáticas cobran mucha relevancia, ya no sólo por el conteo natural de cartas que han aparecido y posibles jugadas de nuestros rivales y las nuestras (cosa que sucede igual en el dominó, por ejemplo), sino que el cálculo de probabilidades y el tipo de apuesta en consecuencia (cuándo, cuánto apostar) se convertirán en decisiones claves para ganar no sólo la mano o la partida, sino, y hablando ya en términos mayores, el torneo. Relativizar, saber perder para después ganar, jugar a medio y largo plazo, son otro tipo de habilidades que se consideran parte de la estrategia pero que van más encaminadas a la parte psicológica y emocional que a la intelectual.

Precisamente, relativizar es la habilidad que se empleará al hacer un manejo científico de la situación. El término conocido como leverage (con una traducción libre de “apalancamiento”) viene a aplicar en una partida de poker un mecanismo científico, la regla de la palanca para se exactos, que tiene en cuenta la fuerza aplicada en un punto concreto, la longitud de los brazos de la palanca en sí y cuánta resistencia sería necesario aplicar en otro punto para hacer frente a aquella fuerza aplicada en el punto original.

El leverage en poker hace un uso metafórico de este mecanismo calculando no sólo la apuesta que hará el oponente para contrarrestar la nuestra, sino cuáles serán las siguientes y qué efecto final tendrán al final de la partida. Es una estrategia que, vista desde fuera, puede parecer orientada exclusivamente a expertos, pero en realidad sucede lo mismo que al lanzar los pájaros con un tirachinas: que es un mecanismo inconsciente del cerebro, será una maniobra que se desarrollará de manera natural, eso sí, manteniendo un absoluto autocontrol a la hora de tomar la decisiones finales.

Esta regla de la palanca o leverage no solamente ha sido aplicada al juego del poker, sino que en la especulación financiera y bursátil también se ha tenido muy en cuenta como recurso para los agentes que literalmente juegan con las oscilaciones de los valores. En este mercado en concreto, también las matemáticas son imprescindibles para poder llegar a los resultados deseados, pero sucede lo mismo que con las leyes de la física: son aplicadas sin apenas darse cuenta de que se están aplicando, por lo que podemos llegar a la conclusión de que ciencia y matemática son muy inherentes a cierto tipo de actividad, y están tan integradas que las usamos de manera mecánica, y conociéndolas sin reparar en que se trata de ciencia o matemática.

Tenemos tan interiorizadas las leyes de la física, que existen juegos basados en el quebrantamiento de sus principios como desafío. Es decir, en algunos juegos, alteran el comportamiento físico de los objetos para que sean menos predecibles, y el objetivo es aprender a resolver conflictos de ingravidez, cambios aleatorios de dirección u orientación y demás, puesto que damos por sentado el comportamiento físico de todo lo que vemos y experimentamos, y la alteración de los mismos nos contraría tanto que debemos aprender a pensar diferente, y ahí comienza el verdadero desafío del juego. En ese sentido, puede que un titulo como Cricket Throught The Ages, disponible en Apple Arcade, nos saque algunas sonrisas y nos enseñe algo nuevo.


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