Opinión

La corrala

 

La temporada de caza, como todos los años a principios de curso, ya anda metiendo los hurones en las conejeras judiciales, con una cara dura que espanta a cualquier mortal que tenga un mínimo de decencia.

Todo por mantener o conseguir cacho en las trastiendas que acogen presuntamente composturas y privilegios en las más altas esferas del panorama judicial.

Es lógico, tal como tenemos montado el templo del bodorrio patrio, que el presidente Sánchez, gracias a los legales remiendos parlamentarios, tenga ansias de hincarle el diente a la representación en los órganos judiciales, mientras que el PP, haciéndose el orejas, trata de mantener la composición actual, que puede inclinar el agua, si viene la sequía, hacia la tierra de sus garbanzos.

Unos y otros torpedean, con todo tipo de misiles dialécticos, la cosa judicial que, como cimiento imprescindible del estado de derecho, no debería, bajo ninguna causa, estar metida en esos laberintos que cercan a los ciudadanos con la desconfianza y la duda permanente.

Claro que los afines doctorados en obediencias y sumisiones, justifican cualquier senda que tome el mandas de turno, con tal de salvar el sueldo.

Estaba metido en estas meditaciones cuando, al airear los gayumbos de franela previendo el frío, apareció como un ángel toca pelotas la vecina más odiada del patio.

La Petri comenzó dándole palique al gato para encontrarse una vez más con mi torpe aguante.

-Algunos, Rufo, se dan golpes de pecho en misa y luego echan en cara el gesto humanitario de recordar a un suicida.

-Rufo, a ver si te cuenta tu ama que no está mal compadecerse de cualquier muerte violenta, pero hacerlo obviando la palabra terrorista, a cambio de obtener unos miserables votos, es seguir metidos en este vómito permanente.

La Petri, con sus voces convocó a la vecindad que, asomada al patio, la jaleaba tratando de aumentar el trote de su desbocado trance.

El problema de Sánchez es que ha sabido unir al rojerío, mientras la derecha sigue atrancada en una pelea de corrales.

-Para corral el del gobierno, con sus gallos bien curtidos en cuestiones ilegales …que todo se andará por mucho que se carguen las comisiones de investigación. Y dile, Rufo, a tu cuidadora que nos hable de los 50.000 muertos de la pandemia, que bien escondidos los tiene…

-Rufo, ¿ves lo que te dije? Los muertos ni en paz los dejan con tal de sacar tajada.

La Petri dio tal portazo que sembró de cristales el patio de luces, mientras juraba que no volvería a dirigirme la palabra en toda su vida.


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