Opinión

Quisiera ser un pez…

 

Bienvenido a tu columna de yoga. La protagonista esta vez es una postura. La palabra postura se dice asana en sánscrito. Y hoy te presento a: matsyasana. Matsya significa ‘pez’ en ese idioma sánscrito. Así que es la postura del pez. Buceemos en ella cual pez en el agua.

Es una postura de apertura de pecho, lo cual implica una extensión de columna vertebral. Como siempre te cuento cómo hacerla y sus beneficios.

¿Cómo hacer la postura del pez, matsyasana?

Te vas a colocar tumbado bocarriba en tu esterilla con el cuerpo alineado, si no lo tienes claro mira tus pies y observa cómo está todo tu cuerpo, que a veces están las piernas para un lado y la cabeza para otro. Si tu propiocepción no es suficiente, pues eso, echa un ojo a tus pies.

Y ahora vas a colocar los brazos debajo del cuerpo. Para que esto sea más fácil, apoya los pies y eleva las caderas. Después coloca los brazos estirados debajo del cuerpo. Las manos quedan más o menos debajo del hueso sacro, que está en la parte baja de tu espalda, en el final de tu columna vertebral.

Una vez aquí junta tus omóplatos entre sí, como si quisieras llevarlos hacia la columna vertebral y abre el pecho y los hombros. En tu próxima inhalación eleva el pecho y la cabeza. En la exhalación dirige tu coronilla hacia el suelo.

Aunque toques con tu cabeza la esterilla apenas hay peso sobre ella. El peso de la postura está en tus antebrazos. Y ahí, respira consciente ampliando la capacidad en la parte del pecho, abriendo tu corazón. Expandiendo esa parte del cuerpo encargada de dar y recibir amor, tu plexo cardíaco. Sé y siente el infinito en ti como un pez en el océano.

Tan importante es el salir de la postura como el entrar, así que para salir ve llevando despacio el mentón hacia el pecho y ve bajando con un movimiento controlado y consciente.

Beneficios de la postura del pez:

  1. Estira los músculos de tu abdomen y estimula los órganos.
  2. Libera tensión de tu cuello y tus hombros.
  3. Alivia el agobio que a veces se queda en la zona del pecho.
  4. Muy recomendable si pasas tiempo en el ordenador.
  5. Sanea tu postura.
  6. Genera coraje y confianza.
  7. Fortalece los músculos de la espalda superior y posterior de tu cuello.
  8. Reduce la ansiedad.
  9. Amplia la capacidad pulmonar al expandirse el pecho y crear espacio.

Así que párate unos instantes y siente el placer de liberar y expandir tu pecho, de observarte ampliando tu respiración cada vez más lenta y grande. Saca tu esterilla y siente esa liberación y esa paz absoluta después de esta postura. Aquí te dejo un vídeo sobre matsyasana:

Que tengas un buen día y sigas nadando, sigas nadando… como Nemo, y cuides tu energía.


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