Opinión

En contra de los detractores de AFA Salamanca

 

¡Parecen mentiras los desengaños que se lleva uno en la vida! ¡Personas con las que has compartido tristezas y alegrías, de pronto, se destapan, se quitan la careta que ocultaba el fondo de su ser!

Y digo esto por algunos de mis hasta ahora compañeros de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzhéimer (A.F.A.) de Salamanca, que están despotricando contra su administración, sin tener en cuenta los tiempos que estamos padeciendo. Han escrito una carta, firmada por 8, que se publicó en este periódico con motivo del Día Mundial de Alzhéimer. ¡Qué forma más triste de celebrarlo!

¡Señores, cuando hay motivos de queja –que siempre puede haberlos en toda obra humana– lo que hay que hacer es preguntar la causa para tratar de remediarla y nunca propagar rumores sin contrastarla! ¡Y mucho menos publicarlo! ¡Con ello se pierde todo principio de razón, porque para emitir un juicio sobre unos hechos se requiere, siempre, conocer todas las versiones, tanto las que están a favor de lo que pensamos, como las contrarias!

Dicen que durante las guerras las personas descubren su alma verdadera, dando lugar a las mayores heroicidades, pero también a las mayores bajezas.

Parece que con esta pandemia que padecemos estuviésemos en guerra y que muchas personas han destapado su ser. Lo que se dice en la carta que estoy comentando me parece una gran bajeza por parte de quienes la han redactado, o una gran inconsciencia de quienes la han apoyado sin pensar en las consecuencias.

Algunos han perdido a sus familiares; otros los han llevado a otros lugares esperando mejorar su salud tan quebradiza. Pero lo que me parece canallesco es que haya un espíritu como de venganza o de querer que los que no pensamos como ellos padezcamos los mismos dolores que ellos han tenido.

¡Y que no me digan que lo han hecho por el bien de los que quedan y quedamos! Si pensaran de esa manera lo que tendrían que haber hecho es ayudar y no tratar de hundir una Asociación modélica, aunque pueda tener defectos mejorables.

Ex-amigos míos: ¡que Dios os perdone el mal que estáis haciendo! ¡Sólo Él puede comprenderos!

Por: Emiliano Jiménez Fuentes (Familiar de AFA Salamanca)


Un comentario

  1. Totalmente de acuerdo con tus palabras, Emiliano. La famosa carta me ha parecido vergonzosa, basada en afirmaciones bochornosas, falsas, supuestas, personales… y con bastante mala idea y que, en ningún modo, pretenden ayudar a los que aún tenemos dentro a nuestro familiares.
    Igualmente me he sentido defraudada por personas que yo consideraba “amigas”.

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