Opinión

Llegan las notas

 

Si tienes hijos, ya sabes que cuando llegan estas fechas uno de los temas estrella son las notas.

¡Ay, los padres y las notas!

«Este trimestre hemos suspendido tres».

¿Hemos?

La de padres que me he encontrado a lo largo de los años que viven los estudios de sus hijos como propios.

Ya sé que es una forma de hablar, pero de verdad que no les haces ningún favor a tus hijos incluyéndote en el pack.

Aunque tengan 8 años, sean sus primeros controles y realmente les ayudes a estudiar.

Los resultados académicos no dejan de ser una fotografía de un momento determinado que te permite ver cómo se han adaptado tus hijos al sistema educativo ese trimestre, ya está.

Que se han adaptado bien, estupendo. Que no, pues habrá que buscar las causas, que por cierto suelen ser de lo más variadas y una combinación de más de un factor.

Después de más de veinte años analizando las capacidades cognitivas de centenares y centenares de estudiantes, la experiencia pasando este tipo de pruebas me ha enseñado unas cuantas cosas. Te comento algunas de las más destacadas:

-Hay una gran cantidad de alumnos con fracaso escolar que tienen unas capacidades intelectuales adecuadas (incluso algunos muy superiores a la media).

-Tener un mal día puede hacer que una persona con buenas capacidades cognitivas obtenga un resultado mediocre.

-Un mal resultado siempre hay que analizarlo muy detenidamente.

-Un resultado muy irregular en los diferentes subtests puede enmascarar una dificultad emocional.

-Unas buenas capacidades cognitivas nunca garantizarán el éxito académico ni profesional, y mucho menos el personal.

-Los clásicos tests de inteligencia que pasamos los psicólogos solo recogen una parte de las capacidades de una persona. Si no miramos otros tipos de inteligencias es como mirar un cuadro y solo ver las esquinas. Por suerte eso ha ido cambiando en los últimos años.

-El cociente intelectual puede variar a lo largo de la vida (por ejemplo, puede mejorar con una buena estimulación sostenida en el tiempo o empeorar en muchos trastornos psicológicos y psiquiátricos), pero no nos engañemos, el componente genético de la inteligencia es elevado y desarrollarla no es como ir al gimnasio y ganar masa muscular después de unos meses de entrenamiento.

En mi opinión personal, me parece que podemos sacar mucho más provecho si invertimos nuestro tiempo en estimular la inteligencia emocional: mejorar el autoconocimiento y las habilidades sociales complejas, aumentar la empatía o ganar confianza en uno mismo.

Desarrollar la inteligencia emocional aportará conocimiento, equilibrio, sabiduría, y posiblemente sea una de las mejores maneras de estimular y sacarle el máximo provecho a la capacidad cognitiva de cada uno.

Al final, una refuerza a la otra y juntas multiplican nuestras potencialidades y la de los más pequeños.

Así que si este trimestre tus hijos han tenido una mala primera evaluación y los resultados no han sido los esperados, antes de sacar conclusiones, ayúdales con lo que representa para ellos a nivel emocional.

Seguro que esa es una buena forma de empezar.

Si necesitas orientación sobre este tema o quieres seguir mi newsletter diaria, puedes contactarme aquí.


Noticias relacionadas

Deja un comentario

Botón volver arriba