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El Rey pone en su sitio a su padre y a los exmilitares golpistas

  • A los golpistas: «La Constitución es el fundamento de nuestra convivencia»
  • Al rey emérito: «Los principios morales y éticos que los ciudadanos reclaman están por encima de consideraciones familiares»

 

Había expectación por ver y escuchar el mensaje de navideño del Rey Felipe VI. Si citaba a su pare, envuelto en varios escándalos financieros, y a los exmilitares golpistas que querían fusilar a la mitad de los españoles. No citó expresamente a ninguno de ellos pero los despachó a todos.

 

No obstante comenzó su discurso recordando a las víctimas de la pandemia, a los que han muerto y a las víctimas sociales debido a la crisis económica que ha generado.

También a los sanitarios de la primera línea que se la han jugado desde marzo y siguen haciéndolo, salvando vidas y exponiendo la suya.

Trató de transmitir ánimos «para superar el sufrimiento, tristeza y temor que el virus ha llevado a nuestras vidas y todo lo que ha traído consigo».

«No somos un pueblo que se rinda o que se resigne en los malos tiempos. No va a ser nada fácil superar esta situación, y en cada casa lo sabéis bien. Pero yo estoy seguro de que vamos a salir adelante. Con esfuerzo, unión y solidaridad, España saldrá adelante», señaló.

Recordó que los nuevos tratamientos contra el virus y el desarrollo de las vacunas que están en marcha «nos ofrecen ya una gran esperanza. Pero, mientras tanto, tenemos mucho que hacer».

Por eso insistió en que «la responsabilidad individual sigue siendo imprescindible y es un instrumento efectivo de lucha contra el virus. Por ello es tan importante mantenernos prevenidos y no bajar la guardia».

Y empatizó. «Muchos ciudadanos y familias vivís la angustia del desempleo o la precariedad; la angustia de apenas llegar a cubrir las necesidades básicas; o sentís la tristeza de tener que abandonar un negocio al que habéis dedicado vuestra vida. Por todo ello es lógico y comprensible que el desánimo o la desconfianza estén muy presentes en tantos hogares», dijo.

Sin embargo, señaló que la respuesta a una crisis tan seria como la que estamos viviendo «no puede venir de la mano de más desánimo o de más desconfianza. La situación es grave. Pero, aún así, tenemos que afrontar el futuro con determinación y seguridad en nosotros mismos, en lo que somos capaces de hacer unidos, con ánimo y esperanza; con confianza en nuestro país y en nuestro modelo de convivencia democrática».

El otro gran problema y reto es la crisis económica y evitar, sobre todo, que derive en una crisis social. «Cada persona importa y mucho. Por tanto, las personas y las familias deben ser nuestra preocupación fundamental. Especialmente nuestros jóvenes; su nivel de desempleo es altísimo, y no pueden ser los perdedores de esta situación», destacó.

Y realizó una mención especial a los sanitarios. «Les damos una vez más las gracias por su enorme esfuerzo, su extraordinaria profesionalidad y su gran humanidad con los enfermos», señaló.

«Los retos sanitarios, económicos y sociales a los que nos enfrentamos son, por tanto, grandes… enormes, pero no insalvables. Superarlos constituye un gran objetivo nacional que a todos nos debe de unir; que, como ciudadanos, nos compromete y nos obliga a todos; con nosotros mismos, con los demás y con nuestro país», explicó.

Resaltó que contamos con una sociedad fuerte, con un Estado sólido y con Europa que «es también muy importante para afrontar esta crisis».

Para los exmilitares golpistas

Pero, sobre todo, dijo que «contamos con nuestro sistema de convivencia democrática. En un tiempo en el que la pandemia y sus consecuencias económicas y sociales provocan tanta incertidumbre, nuestra Constitución nos garantiza nuestro modo de entender la vida, nuestra visión de la sociedad y del ser humano; de su dignidad, de sus derechos y libertades. Una Constitución que todos tenemos el deber de respetar; y que en nuestros días, es el fundamento de nuestra convivencia social y política; y que representa, en nuestra historia, un éxito de y para la democracia y la libertad».

Añadió que no podemos olvidar «que los avances y el progreso conseguidos en democracia son el resultado del reencuentro y el pacto entre los españoles después de un largo período de enfrentamientos y divisiones. Son el resultado de querer mirar juntos hacia el futuro, unidos en los valores democráticos; unidos en un espíritu siempre integrador, en el respeto a la pluralidad y a las diferencias, y en la capacidad de dialogar y alcanzar acuerdos. Son principios que no pierden nunca vigencia por el paso de los años».

Para su padre

Y junto a nuestros principios democráticos y el cumplimiento de las leyes «necesitamos también preservar los valores éticos que están en las raíces de nuestra sociedad», enfatizó.

Recordó que en 2014, «en mi proclamación ante las Cortes Generales, me referí a los principios morales y éticos que los ciudadanos reclaman de nuestras conductas. Unos principios que nos obligan a todos sin excepciones; y que están por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personales o familiares».


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