Cultura

La Malhablada cierra sus puertas en la calle Meléndez: «Es imposible continuar en esta lucha»

Las dueñas de este microteatro han anunciado la peor noticia posible

Triste y dura noticia para el mundo de la cultura en Salamanca, con el cierre definitiva del espacio de microteatro de La Malhablada en la calle Meléndez 27.

Así lo han anunciado las propietarias de este espacio cultural con estas terribles palabras: «Amigas y amigos de La Malhablada con el corazón en un puño, anunciamos la peor noticia: La Malhablada no volverá a abrir sus puertas en la calle Meléndez, 27 de Salamanca. Es el final de un proyecto que hemos intentado salvar hasta el último momento pero no ha podido ser».
Explican que todo se debe al hecho de no haber podido llegar a un acuerdo con el propietario del inmueble. «Hemos intentado llegar a un acuerdo con los propietarios del edificio, pero el entendimiento no ha sido posible; tal y como manifestó su abogada se acabó la moratoria (sólo debíamos los meses de cierre por confinamiento) y teníamos 2 opciones: pagar automáticamente o asumir que entraríamos en un proceso de desahucio. Nunca imaginamos una resolución de estas características, jamás se nos ocurrió pensar que por tres meses de moratoria en plena pandemia mundial nos amenazarían con algo tan serio, en fin, no tenemos palabras…».
Asimismo, aseguran que al igual que otros gremios, no han recibido ninguna ayuda de la Junta de Castilla y León. «Como muchos gremios, el de la cultura y la hostería están gravemente heridos. Lamentablemente no tenemos noticia de las subvenciones o ayudas de la Junta de Castilla y León a las que postulamos y supuestamente podíamos acogernos. Además, las subvenciones del ministerio de Cultura ni siquiera están enfocadas a un tipo de sala como la nuestra: pequeña, local, y de carácter independiente, y tampoco ha existido ninguna línea a la que pudiésemos acogernos como una empresa cultural de estas características. A esto hay que sumarle que hemos asumido varios préstamos para refinanciar toda la deuda, reinventarnos y poder superar la situación pero ya no podemos más. Es imposible continuar en esta lucha: la presión de los caseros, la desconexión de las administraciones y la falta de eficacia en la gestión de las medidas que tendrían que haber llegado a tiempo, supondrá el cierre de muchísimas empresas culturales y es una pena tremenda…», lamentan desde La Malhablada.
No en vano, desde La Malhabladas, quieren recordar también los buenos momentos vividos: «Pero bueno, a pesar de lo triste que es despedirnos de un lugar así, no queremos quedarnos con este rosario de dificultades, sino con los cientos o miles de recuerdos y experiencias que hemos vivido en La Malhablada, y que no habrían sido posibles sin la participación de nuestros artistas, dramaturgas, intérpretes, docentes, músicos, cantantes, caraduras, malhabladas, poetas, estilistas, amantes y amados.
Sin los mecenas que colaboraron para que este proyecto viera la luz, los patrocinadores que con su apoyo hicieron posible muchas actividades inigualables, y especialmente, sin ustedes!! Nuestro público más fiel o más infiel, espectadores de cualquier edad, tribu urbana o clase social…
¡Clin, clin, clin! Sala 2. Y, ea! Todas detrás de nosotras como patitos felices y nosotras henchidas de amor guiándoos hasta la sala, hasta la puerta de la felicidad. La Malhablada ha sido un espacio cultural increíble, abierto y espontáneo, donde cualquier cosa podía suceder. Un crisol de libertad creativa que ha generado momentos maravillosos que quedarán en nuestro corazón para siempre, y esto es lo más bonito que podemos llevarnos (además de unos culos de acero gracias a las temidas escaleras)».
Por último, han querido agradecer todo el apoyo y el reconocimiento vivido por parte de la sociedad salmantina en este tiempo, con una ventana abierta al futuro: «Os damos las gracias con mayúsculas, por haber venido, haber reído y haber llorado, por la emoción y la ilusión que siempre habéis transmitido, a las dramaturgas y dramaturgos que habéis escrito textos para nuestras pequeñas salas, directoras y directores que habéis puesto orden en todo esto, actrices y actores que os habéis dejado la piel para dar vida a las historias que había que contar… y para todas aquellas personas que de alguna manera u otra quisisteis participar de ellas. Hoy nos despedimos con la certeza de que entre todos construimos un lugar especial, libre y mágico que permanecerá en nuestra memoria, y que en mayor o menor medida nos habrá aportado amor, belleza y sabiduría, que, al fin y al cabo, es lo que nos regala la cultura, esa que nos pertenece.
Nos veremos en los cines, los teatros, las librerías, los conciertos… Recordemos que esto es lo más valioso que tenemos, no lo perdamos«.

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