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Esta primavera será la peor de los últimos años para los alérgicos en Salamanca

Este año habrá buena cosecha, pero será peor que 2013 para los alérgicos, porque el nivel de polen es el doble del que había el año pasado, que ya fue alto. Esto hace prever una temporada de alergias más dura que la del año pasado, “que ya fue bastante mala”, explica Ignacio Dávila, jefe del servicio de Alergias del Hospital Universitario y vicepresidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic).

Las lluvias copiosas del otoño han elevado sobremanera los niveles de polen, con lo que se espera una polinización primaveral muy intensa, lo que se traducirá en una buena cosecha, pero que se convertirá en un infierno para los alérgicos.

La situación podría aliviarse algo sólo si en primavera llueve también copiosamente “y las lluvias barren el polen, pero si no llueve mucho los niveles de pólenes serán muy altos”, explica el doctor Dávila, “el doble de los que había los últimos años desde el 2007”.

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MAYO, EL PERIODO CRÍTICO

En general, el periodo crítico para los alérgicos en Salamanca está comprendido entre el 1 de mayo y el 30 de junio, pero las semanas críticas van desde el 15 de mayo al 7 de junio, que es cuando peor lo pueden pasar los alérgicos al polen.

Para conocer las alertas por polen han surgido aplicaciones para los móviles (‘Alertan polen’ y ‘Polen Control’), y para saber si uno e so no alérgico, lo mejor es ir al médico de familia y pedir un test.

En la web de la Seiac (http://www.seaic.org/) puede encontrarse abundante información sobre las alergias.

[/quote_box_left]A los casos típicos y más comunes se han sumado “nuevos casos de alergias por los cipreses y arizónicas”, prosigue.

Los síntomas más comunes que delatan la alergia son oculares, nasales y bronquiales. La alergia puede manifestarse con picor de nariz, estornudos, agüilla en la nariz, picor de ojos, ojos lloroso, síntomas de asma (como una tos persistente que dure más de quince días), opresión en el pecho, fatiga (sobre todo si se hace ejercicio) y pitidos en el pecho.

Los que ya saben que son alérgicos vigilan su estado y previenen las consecuencias del aumento d los niveles de polen en la atmósfera, pero el problema es que “hay muchos alérgicos sin diagnosticar. Más de la mitad de los alérgicos al polen están sin diagnosticar, muchos de ellos, porque confunden los síntomas con los de un resfriado”, comenta Ignacio Dávila.

Hay quienes nacen ya siendo alérgicos, con erupciones en la piel a los dos o tres meses de vida. Luego llegan las alergias alimenticia y tras ellas, las respiratorias (sensibilización al polen y a los ácaros).

Otros “se hacen” alérgicos con el paso de los años, sobre todo en la adolescencia, aunque ya se están detectando nuevos casos en personas de más edad.

“No todo el mundo es igual, pero las enfermedades alérgicas también se asocian a factores hereditarios”, explica el doctor.

Factores hereditarios

Según Dávila, si uno de los dos progenitores es alérgico, la tercera parte de sus hijos tendrán alergia. Si los dos son alérgicos, el sesenta por ciento de sus hijos también lo serán. Si ninguno de los dos es alérgico, el 15% de sus hijos lo será, “aunque cada vez hay más casos de éstos”, puntualiza el doctor.

“La contaminación atmosférica influye decisivamente en la respuesta del organismo a los pólenes”, por lo que a mayores niveles de contaminación más probabilidades de sufrir una alergia tenemos.

Además de la contaminación, otro factor que contribuye al aumento de las alergias son las vacunas que nos ponemos a lo largo del año. “El sistema de vacunación evita infecciones, pero esas infecciones hacían que nuestro sistema inmunitario se orientara a la alergia, y al no tenerlas por las vacunas no lo hace y aumentan las alergias”, explica.

 


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