Opinión

Nuevos tiempos (otra vez)

 

Bienvenidos a un nuevo capítulo de “Como defenderte aunque lo tuyo, alma de cántaro, no tenga defensa”. Hoy conoceremos la falacia de la única causa, efecto conjunción, relación ficticia, relación espuria o, nuestra preferida, la falacia del huevo o la gallina.

Para valerte de ella, no hace falta ser muy inteligente, es más, se recomienda lo contrario. Para quienes entiendan que el mundo es un lugar complejo les será fundamental aceptar que en adelante deberán trabajar exclusivamente las medias verdades o bien, pueden coger sus apuntes y cerrar la puerta al salir.

Comenzaremos afirmando que todo efecto tiene solo una única causa. Mundo simple chavales, ¿qué tiene de compleja la existencia de un ser vivo? Todo puede simplificarse. ¿Por qué llueve? Porque hay nubes. Hasta aquí, ni se te ocurra preguntar de dónde vienen, cómo han aparecido o a qué huelen.

La versión que investigaremos hoy es la intencionada. Un ejemplo podría ser el “Vótame a mí, solo yo soy capaz de acabar con la crisis y la pandemia y los males del mundo, los demás no, es más, estamos como estamos por su negligente culpa. Porque deciden mal”, pero no, podría llevarnos a confusión con la falacia ad hominem que a diferencia de ésta, se dedica a discutir al interlocutor y no a su argumento.

Iremos por otro lado, a ver qué se me puede ocurrir, pongamos un hipotético “me voy a Andorra porque allí los impuestos son sensatos, no como en mi país, cuyos políticos actuales, los de antes y los que vendrán, malgastan lo que sacan de los sablazos que me mete Hacienda en su propio beneficio, además, la ley me ampara”. Analicemos, es excelente. ¿No es bien cierto que los políticos en general, no llegan al punto de equilibrio entre lo que ingresa el estado y lo que deciden hacer con tal suma? Pues o sí o no, no disponemos de la información necesaria para aplaudir o refutar tal afirmación (mundo complejo). Lo que sí podemos afirmar es la sensación de que todos podrían hacer más y mejor en general, aunque particularmente cada uno de nosotros partiera de un planteamiento diferente hacia unos objetivos también distintos.

Cójase pues una medio verdad común a todos en forma de parapeto y escóndase tras él los aspectos más complejos que discutirían la idea de todo incluido de la afirmación previa. Insístase en el argumento de manera circular hasta que el interlocutor desista de presentar batalla. En modo mantra ¿pero no es bien cierto que los políticos no dan la talla? ¿Pero no es bien cierto que los políticos no dan la talla? ¿Pero no es bien cierto que los políticos no dan la talla? Muy importante, en cuanto recibas un sí deja de escuchar o placa al oponente con un “posyastá”. Le seguirá un “pero” y un argumento que tratará de quebrar el junco tras el que te escondes. No lo permitas.

Sí amigos. Ideas simples, derechos, nada de moral o deberes y debates los justos, no le van nada bien a los argumentos ventajistas ni a las media verdades.

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