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Tejares, la cuna del Lazarillo de Tormes

Dos características hacen especial a Tejares. La primera es que fue pueblo antes que barrio. La segunda, es que es la villa donde el Lazarrillo de Tormes nació, supuestamente en uno de los molinos del pueblo.

«El origen de Tejares tiene lugar en las repoblaciones diseñadas por los reyes leoneses en la Alta Edad Media, dentro del Reino de León. En el año 1148, Tejares fue concedido por el rey Alfonso VII de León al obispado de Salamanca. En 1833, Tejares es definido en la provincia de Salamanca, dentro de la Región Leonesa, pero como municipio independiente, como había sido siempre a lo largo de su historia. Fue en 1963 cuando se integra a Salamanca, quedando como uno de sus barrios periféricos.» asegura José María Mínguez Fernández en ‘Historia de Salamanca, volumen 2, Edad Media’.

Durante la dictadura

La Guerra Civil golpeó de lleno al barrio. Su población eminentemente obrera supuso un centro de atención a las tropas franquistas que represaliaron a los habitantes indiscriminadamente. Luis Castro, profesor de historia y vecino de Tejares, ha recogido información de hasta ocho asesinatos durante las primeras semanas tras el golpe de Estado, son los siguientes:

  • Maximiliano Vicioso Lorenzo. Era alcalde de Tejares y presidente de la Casa del Pueblo. Ejecución extrajudicial (“paseo”).
  • Benjamín del Arco García. Sacado de la prisión provincial de Salamanca y asesinado (“saca”).
  • Gregorio de la Hera Calzada. Ejecutado por sentencia de consejo de guerra
  • Juan Manuel Manjón Hernández. Ejecución extrajudicial (“paseo”) *.
  • Francisco Marcos Manchado. Ejecución extrajudicial (“paseo”)
  • Gabriel Martín Martín. Ejecución extrajudicial (“paseo”) *.
  • Gregorio Moñita Martín. Ejecución extrajudicial (“paseo”) *.
  • Manuel rodríguez Sánchez. Ejecución extrajudicial (“paseo”).

Los tres señalados con *fueron exhumados de una fosa común en Pelabravo y luego inhumados en el memorial de víctimas del cementerio de Salamanca. «También hubo mujeres encarceladas, como Felipa Carrasco y Macaria Hernández», aseguró Luis Castro.

Una anécdota similar cuenta Celedonio Sánchez, cuyo padre tuvo que esconderse en un arcón del palacio que hoy pertenece a la DGT. Le llevaban comida mientras él se mantenía a resguardo de las tropas franquistas.

Salvador Reyes relata otro suceso parecido. Su suegro escapaba hasta Valdelosa cuando las tropas llegaban a Tejares, y retornaba cuando las tropas se desplazaban hasta Valdelosa. Así sucesivamente.

La iglesia de San Pedro y la Virgen de la Salud de Tejares.
La iglesia de San Pedro y la Virgen de la Salud de Tejares.

Aquellos que esquivaron la muerte durante las primeras semanas de locura de la Guerra, corrieron mejor suerte. «Lo peor se vivió al principio, pero cuando llegó octubre, tras el nombramiento de Franco como Jefe de Estado, la presión internacional centró su atención en España y los asesinatos cesaron. Al menos ya era necesario un juicio para castigar a alguien», explica Luis Castro. Pero estos afortunados no se librarían de pasar por la cárcel o sufrir algún tipo de excarmiento.

Las décadas pasaron, y la cruel represión inicial valió para que en Tejares no volvieran a producirse ningún altercado más. La gente coexistió con la dictadura, como en el resto de España, mientras la vida continuaba.

El pueblo recibía su nombre debido a su principal actividad económica, la fabricación de tejas y ladrillos de adobe. Varias fábricas de este sector ofrecían trabajo a la población de la villa, sirviendo como principal motor económico. Pero las fábricas cerraron alrededor de los 70′ u 80′, y mucha gente debió buscar sustento en otros lugares. La inevitable pérdida de población sucedió.

La extensión de Salamanca con su crecimiento de habitantes alcanzó los límites de Tejares, y una nueva problemática surgió. ¿Debían incorporar al pueblo como uno de sus barrios? También estaba sobre la mesa la integración de Santa Marta. Al final se decidió añadir Tejares. Salvador Reyes asegura que «fue una imposición gubernamental». Lo que está claro es que era la época de Franco, y si una idea procedía de arriba, no había nadie que pudiese rehusar. Sin embargo, Santa Marta no corrió la misma suerte. Su carácter rural y su mayor distancia respecto a Salamanca le confirió mantener su autonomía.

Muchos de los vecinos no están contentos con aquella unificación con la capital. Su mayor malestar reside en el absoluto abandono del Ayuntamiento, quien no mantiene las mínimas condiciones de cuidado y limpieza en el barrio. Muchos tejereños preferirían ser un municipio autónomo y ocuparse ellos mismos de los problemas que no preocupan al alcalde.

Antiguas esencias

Tejares disfrutó de una estación de tren en la orilla izquierda del Tormes. Fue levantada en 1884, sin embargo, los trabajos de explanación prosiguieron hasta 1885. Dejó de usarse a principios de los años 50′.

La segunda estación se inauguró con la variante de la vía de Tejares, que solucionaba el problemático paso por la ciudad de la línea Salamanca-Portugal, que impedía el crecimiento de la ciudad por el norte. Este nuevo trayecto fue la causa del abandono de la primera estación. Fue inaugurada en 1954. Sigue en activo hoy día, pero como estación colateral de la de Salamanca. Su función se centra como transporte de mercancías y como sede de la Asociación Salmantina de Amigos del Ferrocarril.

En 1912, el marqués de Llen, prestigioso ganadero salmantino, idea construir una plaza de toros en Tejares. La plaza lucirá un estilo arabesco y dispondrá de hasta seis mil localidades, es inaugurada en 1913. Se celebraron corridas por la feria de la Salud, de la Santísima Trinidad y las ferias de septiembre. Fue inaugurada el 11 de mayo de 1913 con una corrida dirigida por D. Antonio Pérez.

La Casa Palacio de los Marqueses de Castellanos se encuentra en la avenida de Juan Pablo II, 44-54. Actualmente, alberga el Centro Superior de Educación Vial, perteneciente a la DGT.

La plaza estuvo en terrenos tras el parque de la Fuente de la Salud y la derribaron en la década de los 50′, pues ocupaba parte del trazado de la variante de la línea ferroviaria portuguesa hacia la nueva estación de Tejares. En aquel tiempo estaba muy deteriorada y sin apenas uso.

Tenemos que hablar ahora de la mayor de sus tradiciones que se mantiene hasta día de hoy, la Romería de La Virgen de la Salud. Hace décadas, quien llegase a Salamanca un 20 de junio por la tarde, se encontraría con la ciudad abandonada. La gente emigraba a Tejares a festejar y divertirse.

Desde la mañana, una hilera de gente cruzaba el puente romano y se perdía entre las nubes de polvo que se levantaban en la carretera de la Fregeneda. Unos se desplazaban a caballo, otros en carruaje, y muchos a pie. Los cantos proliferaban entre los viajeros por el camino.

Comían en el prado, las familias formaban un corro alrededor de las cazuelas. Engullían besugo en escabeche u otros fiambres, con el puchero de vino siempre al alcance. Tras la comilona, se tumbaban a descansar y otros bailaban la jota con acompañamiento de guitarra. También jugaban a la calva. Al anochecer, regresaban a sus hogares en la capital.

La llegada de la Democracia

«El pueblo, atravesado por una carretera internacional, carecía de semáforos, con el consiguiente peligro para niños y ancianos que la cruzaban a diario», explica Jesús Málaga en su libro ‘Desde el balcón de la plaza mayor: memorias de un alcalde’. El servicio de autobús era deficiente, no disponían de centro cívico y de casa de cultura. Tampoco había un centro sanitario y las calles estaban sin urbanizar. Los desagües, en condiciones deplorables.

La asociación de Tejares demandaba servicios básicos: asfalto, agua, zonas verdes, lucha contra la especulación del suelo y resolver la falta de puestos escolares.

El asfalto solo lo conocía la carretera de Portugal y la calle donde había parada de autobús. Su única zona verde era el parque del Lazarillo. Las reformas eran necesarias y Jesús Málaga trabajó incansablemente por realizarlas.

En 1979 el agua llegaba con poca presión por ser el final de la red. Los cortes eran frecuentes. Se solicitó una nueva potabilizadora al instituto Nacional de Urbanismo. La construyó el MOPU, las obras se iniciaron en 1978 con el Ayuntamiento predemocrático y habían estado mucho tiempo paralizadas. Se finalizaron en 1983 y costó 250 millones de pesetas (1,5M€).

Centro cívico de Tejares, antiguo Ayuntamiento.

La urbanización se dividió en dos periodos. El primero en 1982, con el trabajo sobre las calles Salas Pombo, General Mola, Antonio Machado, Francisco Gallego, Salud Segunda y Muñovela. En 1986 se arregló el resto de Tejares.

En 1982 se abrió la casa de la cultura. Ocupó la antigua casa consistorial del pueblo, y posteriormente cuartel de la Guardia Civil. En el edificio se habilitó una sala de reuniones y juegos, biblioteca, despachos, laboratorio de fotografía y un salón de actos.

La sanidad era precaria en toda la capital charra al inicio de la Democracia, y Tejares no era una excepción. «Se acondicionó unos locales en el antiguo colegio La Salle, para dedicarlo a consultorio de medicina interna para los barrios de Chamberí, Alambres y Tejares» explica Jesús Málaga. La novedad fue la creación del Centro de Planificación Familiar y Educación Sexual. Empezó a funcionar en 1982, en La Salle. Fue pionero en la provincia y de los primeros de España. Se impartían clases de sexualidad, se ofrecía asistencia ginecológica y también se solucionaban problemas de pareja. Las universitarias fueron las que más solicitaron el servicio. Para 1983, unas 500 personas habían pasado por el centro.

Dos vecinas de Tejares sentadas en la puerta de su casa.

En Tejares había un antiguo palacio del siglo XVIII junto al Tormes. Fue la residencia de verano de los marqueses Castellanos y Monroy. La última propietaria fue María del Rosario De Aranguren, marquesa de Garcillán, que en 1949, la vende a la comunidad de San Pedro Ad Víncula. En 1984 pasa a manos de la DGT con un coste de 60 millones de pesetas (360.607€).

Se diseña el palacio como la futura sede del Centro Superior de Educación Vial. Fue concebido para la formación de profesores. «Del viejo edificio se conservaron dos chimeneas, una columna y varias puertas del antiguo palacio. La restauración se basó en un plano que se encontró en el edificio datado de 1876», señala Jesús Málaga.

Problemas de hoy

Tejares ha sufrido varios percances los últimos años. El cierre de la única sucursal del Banco Unicaja fue un duro golpe para el barrio. Las manifestaciones organizadas por los vecinos no consiguieron frenarla.

El centro de salud hace años que envía señales de socorro. Se encuentran absolutamente desbordados. La doctora María Auxiliadora Velasco, señalaba en 2018 que «tocamos a 1.700 pacientes por médico. Son unas condiciones indignas para los profesionales».

La antigua Pesquera ha sido un quebradero para el barrio. El Ayuntamiento ha dado giros de 180º en este tema. Primero quisieron destruirla, luego conservarla, pero entre medias provocaron un problema en la zona, pues tras la rotura del edificio, el río se inundó de suciedad y el abandono dañó a la fauna local.

Una de las ‘cuatro hermanas’ del bar mítico de Tejares.

La ciudad deportiva que planea edificar el alcalde ha supuesto ya unos sobrecostes de hasta medio millón de euros. Además, el nuevo proyecto, a parte de ser más caro, disfrutará de menores instalaciones de lo previsto originalmente.

Muchos solares abandonados son engullidos por la maleza. Malas hierbas crecen en algunas aceras ante la mirada impasible de la política de Salamanca. El río está en un estado deplorable ante la falta de cuidados. Celedonio describe su barrio como «un pueblo que lo han bombardeado».

Actualidad

Tejares es un barrio periférico de Salamanca, donde sus habitantes disfrutan de una vida más tranquila que en el resto de la urbe. Conservan su particularidad como pueblo pese haber perdido su autonomía.

El plan “Tormes +” pretende revitalizar el barrio. Los vecinos desean que esta medida acondicione Tejares como se merece, porque lo importante es cuidar los barrios, por muy lejos que se encuentren del centro y del casco histórico. Confían en que Tejares volverá a lucir en su máximo esplendor cuando reciba la atención y mimo que se merece. La cuna del Lazarillo de Tormes no se puede abandonar, la historia hay que conservarla.

Para ver la galería de imágenes, sigue la flecha.

Tejares (1 de 1)-33

Por: David García – Cervigón Romero de Ávila

 

BIBLIOGRAFÍA

  • “Desde el Balcón de la Plaza Mayor: Memorias de un alcalde”, de Jesús Málaga.
  • “Historia de Salamanca, Volumen 2, Edad Media”, de  José Luis Martín Rodríguez.
  • Blog, Salamanca en el ayer.

 

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