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Unos aguafiestas

Los socialistas lamentan el fracaso de los conciertos y el desastre organizativo del Ayuntamiento

 

El grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Salamanca asegura que el modelo de privatización de las Ferias y Fiestas impuesto por la Concejalía de Cultura en las celebraciones recientemente finalizadas «ha fracasado al excluir de la programación a gran parte de la ciudadanía», como ha quedado reflejado especialmente en la escasa afluencia a varios conciertos de pago, con apenas un quinto del aforo cubierto, es decir, únicamente con el 20 % de localidades vendidas.

Así, los hechos han dado la razón a los socialistas cuando en su día alertaron sobre la intención de privatizar las fiestas por parte del equipo de Gobierno municipal del PP y sobre la organización de «una programación más excluyente que ningún otro año, precisamente cuando eran más esperadas que nunca por toda la ciudadanía salmantina tras muchos meses de restricciones debido a la crisis sanitaria».

En este sentido, afirma que el PP ha vuelto a demostrar su poca simpatía hacia la participación ciudadana tanto en el diseño previo de las actividades como en el propio contenido del programa, «en el que lo más destacado ha sido la eliminación por primera vez de los conciertos gratuitos celebrados tradicionalmente en la Plaza Mayor».

En lugar de buscar alternativas para garantizar la seguridad y cumplir el aforo establecido por las autoridades sanitarias manteniendo la gratuidad de los eventos musicales, «optó por cobrar entradas de 20 y 25 euros para poder disfrutar de todos los conciertos de artistas o grupos nacionales y de hasta 120 para un artista internacional», recuerdan.

Como ya advirtieron los socialistas, en esta decisión «han primado los intereses de unos pocos a costa de la mayoría de los salmantinos y, a la hora de hacer balance, no cabe duda de que fue un completo despropósito, ya que ha provocado que en algunos conciertos no se llegara a cubrir buena parte del aforo, ya de por sí muy limitado por las restricciones sanitarias como consecuencia de la pandemia».

Además, el Gobierno municipal ha hecho gala de «su habitual falta de transparencia y amiguismo a la hora de gestionar los recursos municipales y de su empeño en obstaculizar la labor de fiscalización de la oposición».

Denuncian que a estas alturas, el equipo encabezado por García Carbayo, pese a las reiteradas peticiones de información de los socialistas, «aún no ha cuantificado ni aclarado documentalmente el total de los gastos resultantes del acondicionamiento del campo de fútbol privado de Puente Ladrillo (el PP dijo horas después que fueron 11.500 euros…), el espacio elegido para la celebración de los conciertos de pago, que es propiedad de la empresa Palco 3, en pleitos urbanísticos con el Ayuntamiento de Salamanca por el caso Corona Sol».

En esta línea, ante las inclemencias meteorológicas de los últimos días, también llama la atención que casualmente el Gobierno municipal decidiera trasladar los dos últimos conciertos de pago al CAEM y al Teatro Liceo, «justo dos en los que menos entradas se habían vendido y, sin embargo, ante las dudas de muchas personas sobre la celebración o no del concierto del artista internacional en el campo de Puente Ladrillo ante la amenaza de lluvia, los responsables municipales quisieran desentenderse al ofrecer la siguiente respuesta: ‘El Ayuntamiento de Salamanca no es el organizador del concierto de Camilo, solo habilita el espacio para su desarrollo’, cuando fue incluido en la programación municipal y promocionado en los canales del propio Consistorio y de la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes».

Por otra parte, los concejales del PSOE lamentan «la ineficacia en la gestión de los conciertos de grupos locales en el patio del Da2 y de las actuaciones del Festival de Artes de Calle en el Patio Chic»o, en las que cualquier persona interesada podía acudir con una invitación gratuita previamente obtenida. Si bien este sistema era el más adecuado para acceder, conviene analizar las razones por la que no se permitió entrar al recinto para disfrutar de las actuaciones a personas que no consiguieron a tiempo su invitación, pero que en los minutos iniciales podían haber ocupado el asiento de otras que, teniéndola, finalmente decidieron no asistir, lo que provocó que el aforo quedara incompleto en varios espectáculos pese a haber demanda suficiente para llenarlos.

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