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Opinión

El fuego eres tú

 

Y en cuanto nacemos nos hacemos llama. El resultado de una chispa que ha ido cogiendo fuerza durante su letargo hasta que sale de la cueva y el oxígeno la aviva. Un fuego que todo lo cambia. Estamos listos. Un calor templado.

El fuego que eres tú, el fuego que necesitas. El fuego de ese calor con el que a otros abrigas. El fuego de la pasión que te moverá, el del sentir, el de imaginar, el del querer y el amar. El fuego capaz de transformar la harina en pan.

El fuego que se viste en rojo, como la sensualidad, la sexualidad, la pasión y la energía. El fuego que se pinta naranja, como la ambición, la amistad, el coraje, la comprensión, el equilibrio y la alegría. El fuego que se declara amarillo, accesible y cercano, alegre, feliz, positivo y optimista, el oro, la sabiduría.

Cuídate. Cuida tu fuego. Avívalo, no te quedes en las ascuas, no permitas que se apague, tampoco lo dejes suelto, no seas tú quien lo queme todo por el frío hambre de un ego, quien por donde pasa no deje más que un desierto.

Ofrece tu luz para que los demás se iluminen, haz más fácil que brillen, no para llamar su atención, no para que te miren. Regala tu calor, el de tu piel y tu tacto. Con un guiño, con un abrazo. Que salga calor de tu boca, construye puentes, no incineres ni derribes vigas. Sé egoísta. Es la manera más fácil de disfrutar del banquete en lugar de tener que conformarte solo con las migas. Déjate vencer por el buen fuego. Veinte por fuera, hasta treinta y siete por dentro.

Sé el fuego que puedes ser, el fuego del hombre. Ignora la locura de pretender alcanzar el horizonte. El aire y el agua son responsabilidad del sol. También la tierra se calienta por sí sola. Sé el fuego de las personas, de los vínculos, de las ideas, de las horas.

Encuentra el valor del fuego, róbaselo a los dioses, compártelo con todos como hizo Prometeo. Cuando quiebres, rehazte, reconstruye. Camina. ¿Qué es el cemento sino polvo y ceniza?

Sé el fuego que deshace el hielo, sé el fuego el que forja el hierro. El que seca las lágrimas, el que generas con el frío, el que disfrutas en verano. El que no puedes evitar ser. El que ni tu piel ni tu ropa puede esconder.

No luego. Ahora. Sé fuego.

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