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Misión imposible

  • El pleno municipal rechaza la petición de dimisión de Javier Iglesias, investigado por presunta financiación ilegal del PP salmantino
  • El PP pone a Fernando Rodríguez, autor confeso de anotaciones en B en la campaña de 1999, para defender su honorabilidad

 

El PP salmantino del Ayuntamiento desperdició este viernes una oportunidad pintiparada para poner distancias sobre uno de sus concejales, Javier Iglesias, llamado a declarar como investigado en la causa sobre la presunta financiación ilegal de las primarias del PP salmantino en 2017.

 

No solo no lo hizo, sino que ha ofrecido un espectáculo grotesco en la sesión celebrada en el Palacio de Congresos, poniendo a Fernando Rodríguez, autor confeso de las anotaciones en B en la financiación de la campaña del PP en las elecciones municipales de 1999, para defender su honorabilidad, cuestionada por un auto demoledor. Y creíamos que lo habíamos visto todo.

Así las cosas, ¿qué se podía esperar?, pues eso. Que el PP, siempre con el dedo en el gatillo contra los demás (véase el reciente caso de Béjar, sin ir más lejos), volvió a hacerse el ofendido y su argumento de mayor peso contra la dimisión fue que el auto judicial no es firme y que «es relativamente sencillo ser citado como investigado ante un juez»,  sobre todo si hay un dinero de por medio cuya procedencia y destino aún se ignora.

Por supuesto, Fernando Rodríguez acusó al PSOE, que promovió en el pleno municipal la solicitud de la dimisión de Iglesias (quien, por otra parte, no dijo esta boca es mía, tan locuaz como se muestra en otras ocasiones sin venir a cuento), lo acusó de «tener la cara de venir a pedirle la dimisión a la misma persona a la que persiguieron en la Diputación Provincial, y a la que jamás pidieron perdón por acusarla infundadamente, por haber sido citada como investigada en otro procedimiento judicial incoado por una denuncia anónima y sostenida por el Foro de Izquierda – Los Verdes».

Además, y para despejar todas las dudas sobre la inocencia del citado a declarar, Rodríguez mostró su «extrañeza» porque los socialistas salmantinos «no hayan pedido la dimisión de la presidenta de la Diputación de Barcelona (del PSOE), o del secretario general del PSOE de Murcia o de la alcaldesa y concejales socialistas de Móstoles» por sus respectivos asuntos, y, sobre todo, cómo se les ocurre pedir ahora la de Iglesias teniendo como tienen en el PSOE el caso de los ERE en Andalucía.

Es más, cómo osan meterse con Iglesias cuando, según Fernando Rodríguez, «es un contrasentido que quienes piden la dimisión de nuestro compañero sean los mismos que han respaldado los pactos del Gobierno socialcomunista con los proetarras de Bildu, los que se opusieron a prohibir los homenajes a los presos de ETA al salir de la cárcel, o los que respaldan los indultos a los independentistas». Glub.

Aún hay más. Mientras el PSOE en general se dedica a todo eso, según Rodríguez «a nosotros nos encontrarán trabajando para mejorar la calidad de vida de los salmantinos y en ese trabajo seguiremos contando con una persona íntegra y honrada como nuestro compañero Javier Iglesias, orgullosos además de pertenecer a un partido honesto como el PP».

Así, como el que no quiere la cosa, se despachó el autor confeso de las anotaciones en B en la financiación de la campaña del PP en las municipales de 1999. Se la dejó botando al portavoz municipal de los socialistas, José Luis Mateos, quien no desaprovechó la ocasión para reconocer la trayectoria y el perfil de Fernando Rodríguez.

«El PP tiene un don: elegir a la persona que más sabe de los asuntos para hablar sobre ellos. Fernando Rodríguez sabe mucho y es experto en financiación ilegal y, por tanto, lo han elegido para defender a un compañero acusado precisamente de financiación ilegal a su partido. Ustedes eligen bien», le dijo.

El PP contó con el apoyo de sus concejales contratados de Cs para rechazar la solicitud de dimisión de Iglesias promovida por el PSOE.

Fue el ilustre jurista Fernando Castaño el encargado de arrojar luz sobre el asunto, en nombre de Cs, por si quedaba alguna duda en el ambiente. En realidad, su discurso estaba trabado y atropellado, pero vino a decir que el auto del juez en el que se cita a Iglesias como investigado (lo que antes era imputado) «ni siquiera es firme y si dimite el daño que se le puede ocasionar puede ser irreparable si ni siquiera se le llama a declarar», comentó sin acordarse del documento que Cs presentó al PP y al PSOE en 2015 (cuando él mismo ya era concejal por Cs) poniéndose estupendo con sus exigencias para formar gobierno.

En el primer punto del documento decía que había que «separar de inmediato de cualquier cargo público o de partido a imputados (lo que hoy son investigados) por corrupción política hasta la resolución completa del procedimiento judicial», tal y como le recordó José Luis Mateos.

«Nos lo hicieron firmar y usted hoy gobierna con quien corrompe el primer punto de su documento como condición sin la cual no se podía llegar a un pacto de gobierno en Salamanca», le insistió el portavoz socialista.

Castaño estaba este viernes en plan estadista y la intervención en la que comenzó sintiendo compasión por Javier Iglesias y desparramando sus conocimientos jurídicos por la sala, acabó derivando hacia una pendiente en la que aparecieron por el camino los Eres de Andalucía, las empanadillas de Móstoles, lo de Béjar y, los clásicos de la derecha extrema, Irán y Venezuela sin venir a cuento. Cómo sería la cosa que hasta el alcalde le dijo que fuera acabando.

Total, que con defensas como esta, el compañero Javier Iglesias, que podría haber hecho algo por sí mismo este viernes, no necesita el azote de la oposición para caer en desgracia.

El portavoz socialista recordó que el propio Iglesias pidió su dimisión en febrero de 2019, sí, la de José Luis Mateos, como candidato socialista al Ayuntamiento por algo relacionado con el Gobierno de España. «Si usted pidió la mía por algo nacional, ¿qué tenemos que hacer con usted? Lo que estamos haciendo por responsabilidad democrática. Señor Iglesias, dimita. Váyase y contribuya a no ensuciar más las instituciones salmantinas», concluyó.

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