El palacio episcopal.
El palacio episcopal.
En el año 1936 Francisco Franco trasladó su residencia en Salamanca, concretamente al Palacio Episcopal que le cedió el obispo Enrique Pla y Deniel. En este emplazamiento el Generalísimo estableció su residencia oficial, así como su Cuartel General.Tras la muerte del general José Sanjurjo en julio de 1936, la falta de un mando único en el bando sublevado se hacía patente día tras día. Por ello, tras largas conversaciones, los altos mandos de la Junta de Defensa Nacional acordaron el nombramiento de Francisco Franco como Generalísimo de las fuerzas nacionales de Tierra, Mar y Aire. Estas reuniones tuvieron lugar en la finca de San Fernando, en Matilla de los Caños del Río (Salamanca), durante el mes de septiembre.El 1 de octubre de 1936, un decreto de la Junta nombraba a Francisco Franco “jefe de Gobierno del Estado español, quien asumirá todos los poderes del nuevo estado”. Tras asumir todos los poderes, Franco decidió que el Cuartel General del Generalísimo se estableciera en Salamanca. También estableció en la ciudad su residencia oficial, instalándose en ella la familia Franco-Polo.El lugar elegido fue el Palacio Episcopal, residencia del obispo de Salamanca. Fue cedido por el entonces inquilino, el obispo Enrique Pla y Deniel. Esta elección se produjo por varios motivos, en primer lugar, por su emplazamiento y, en segundo lugar, por su simbolismo. El edificio se encuentra en la Plaza de Juan XXIII, junto a la Catedral y muy próximo a la Universidad. Además del carácter simbólico que le otorgaban la proximidad a estos edificios, era un sitio seguro. Puesto que su emplazamiento junto a edificios históricos como la Catedral o el Puente Romano, hacía muy difícil que la aviación republicana lanzase bombas cerca. Debido al riesgo que suponía un posible impacto sobre ellos.Pese a todo, Franco ordenó construir un búnker subterráneo en el jardín del palacio, como última protección ante un posible ataque aéreo. Tras el establecimiento de Franco y su Cuartel General en la ciudad, Salamanca pasó de ser una tranquila capital de provincia a ser la ‘capital’ política y militar del nuevo estado que estaba surgiendo. Placa en honor al Caudillo Franco instalada por la Diputación en la entrada del Palacio Episcopal.Ricardo Robledo valora la cesión del edificio de la siguiente manera: “La cesión del Palacio Episcopal por parte de la Iglesia es, quizá, el hecho simbólico más representativo de una identificación total de discursos entre la Iglesia y el Estado. Si hubiera que buscar un símbolo de nacionalcatolicismo, habría que referirse a la Salamanca de 1936”.Finalmente, en octubre de 1937, una vez finalizada la Campaña del Norte, Franco trasladó su residencia a Burgos. No obstante, el Cuartel General continuó unos meses más en Salamanca. Para dejar constancia del paso del caudillo por la ciudad, la Diputación colocó una placa conmemorativa en la entrada del Palacio Episcopal que reza: “Aquí vivió y dirigió nuestra Cruzada Nacional el caudillo Franco”.

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