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«La ansiedad es contagiosa»

Montse Armero es psicóloga general sanitaria, experta en psiconeuroinmunología clínica, mindfulness y estilo de vida saludable.

Montse Armero es psicóloga general sanitaria, experta en psiconeuroinmunología clínica, mindfulness y estilo de vida saludable, colaboradora de La Crónica de Salamanca y la organizadora y anfitriona del evento ‘Las mil caras de la ansiedad’. 

Montse, ¿todos somos susceptibles de padecer ansiedad?
Si hablamos de una ansiedad ‘normal’, sí. Todos vivimos en algún momento de la vida situaciones de mayor nerviosismo como puede ser realizar una entrevista de trabajo, hacer un examen o hablar en público. Esa activación de nuestro cuerpo nos predispone a estar más alerta, más atentos y bien gestionada no tiene ninguna consecuencia.
El problema está cuando esos niveles de activación se amplifican y se dan ante situaciones que no son amenazantes, o por ejemplo cuando la preocupación excesiva invade la mayoría de nuestros pensamientos. No todos padecemos esa ansiedad más patológica. Se estima que una de cada cuatro personas la sufrirá a lo largo de su vida y que es más frecuente en mujeres, entre dos y tres veces más que en los hombres.

¿Cuándo nos tenemos que empezar a preocupar por el estado de ansiedad?
Cada persona tiene un grado diferente de tolerancia y de aceptación del malestar, pero en reglas generales cuando veamos que es algo que toma protagonismo en nuestra vida y hace que nuestra conducta, nuestros pensamientos o nuestro estado de ánimo cambien y nos sintamos peor. Si es algo puntual, no tenemos por qué preocuparnos demasiado, pero si se alarga en el tiempo, entonces será un buen momento para consultar con un profesional de la salud mental.

La Covid-19 era muy contagiosa y nos advertían de la distancia social. ¿La ansiedad es también contagiosa? ¿Se puede contagiar incluso si se tiene distancia social? 
Por supuesto. La ansiedad está basada en el miedo y una conducta de pánico puede contagiarse a las personas de alrededor. Desgraciadamente lo hemos visto en noticias en las que hay un detonante, alguien entra en pánico (sea la amenaza real o no) y las personas de su alrededor también entran en pánico, con las consecuencias tan graves que eso puede llegar a tener.
En situaciones menos catastróficas, la ansiedad también es de alguna manera contagiosa. Por ejemplo, estar al lado de una persona que tiene un nivel de ansiedad muy elevado puede alterarnos fácilmente si convivimos con ella o pasamos ocho horas de trabajo en el mismo despacho.

¿Qué vamos a aprender o a descubrir en estas charlas y encuentros online que nos propone?
En el congreso las personas van a poder aprender sobre diferentes temáticas relacionadas con la ansiedad. De entrada conocerán en qué consiste la ansiedad y cómo funciona en nuestro cerebro. Verán además la relación que existe entre la ansiedad y las adicciones, los trastornos digestivos o la sexualidad, por ejemplo.
Conocerán cómo los profesionales de la salud más actualizados abordan la ansiedad, aprenderán qué hábitos saludables son los más adecuados, algunas herramientas prácticas para ayudarnos a manejarla mejor y el testimonio de primera mano de personas que la han vivido o la conocen de cerca por diferentes circunstancias.

Si yo digo: ‘Tengo ansiedad’. ¿Qué me contesta?
Pues dependerá del contexto, pero lo primero sería hacerte la pregunta ¿Qué quieres decir con ‘Tengo ansiedad’?, o ¿Qué entiendes tú por ansiedad? Para cada persona tener ansiedad puede significar algo muy distinto, desde un nudo en el estómago porque está pendiente de la nota de un examen a estar sufriendo ataques de pánico.
El evento se llama justamente ‘Las mil caras de la ansiedad’ porque esta se manifiesta de múltiples maneras y habrá que ver si es adaptativa a la situación que la genera o, por el contrario, necesita interpretarse de otro modo.

¿La pandemia ha disparado las consultas o los estados ansiosos?
Sí, sin duda. Muchas personas que sabían gestionar adecuadamente la incertidumbre y las vicisitudes de sus vidas se han visto superadas por la situación y las consultas de los terapeutas se han visto en muchos casos desbordadas.
Hay que entender que previamente a la pandemia cada uno de nosotros ya tenía sus propios problemas y dificultades. Si a ello le añadimos un estresor tan grande como ha sido la pandemia, es lógico que muchas personas se hayan visto superadas. Para muchos ha supuesto la gota que ha colmado el vaso.

¿Cuánto está influyendo que nos dé miedo el contacto con otras personas?
No sabría valorarlo en términos cuantitativos, pero sí cualitativos. Piensa que es una situación que no habíamos vivido antes y en nuestra cultura el contacto físico es algo muy importante.
Es una alarma más con la que no contábamos, y si a esta le añadimos todas las alarmas que se han generado en estos dos últimos años, pues podemos entender que el nivel de ansiedad general haya aumentado significativamente.

¿Qué herramientas nos proponen los expertos para volver a encauzar nuestra vida?
Hay muchas y muy variadas, pero yo destacaría las que están relacionadas con el estilo de vida. Una persona puede aprender a entender su ansiedad y a gestionar mejor sus emociones, y eso es básico, pero si luego duerme tres horas al día y lleva unos horarios caóticos, va acelerada por la vida o está infointoxicada con las redes sociales, no va a gestionar bien su ansiedad a largo plazo.
Son muchos factores los que tenemos que tener en cuenta para abordar la ansiedad y no podemos aplicarlos todos de golpe, pero desde luego llevar un estilo de vida saludable va a ser una muy buena base para que la ansiedad no sea la protagonista de nuestra vida.

¿El teletrabajo está ayudando a que haya menos casos de ansiedad en el trabajo, ya que no estamos en la oficina con los compañeros alrededor o todo lo contrario?
Pues después de estos dos años tengo la sensación de que el teletrabajo o lo amas o lo odias. Es un poco exagerado, lo sé, pero al final hay personas como yo a las que estar desgeolocalizadas laboralmente nos parece una de las mejores ventajas de vivir en el siglo XXI, y en cambio hay otras muchas que prefieren trabajar presencialmente sea porque rinden más, sociabilizan mejor o necesitan separar su vida laboral de la profesional.
Por lo que vengo observando pienso que al final es una cuestión más individual y que el miedo al contagio no es el punto más determinante para preferir teletrabajar o no, al menos para muchos.

El evento online ‘Las mil caras de la ansiedad’ se celebra del 28 de marzo al 2 de abril. Puedes obtener tu entrada gratuita aquí.

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