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Cosas de la vida

Lleva seis años comiendo de restaurante sin pagar

Un resquicio legal le permite actuar con impunidad

Antonio Miguel Grimal, originario de Barcelona, lleva al menos seis años negándose a pagar la cuenta de sus comidas y cenas en restaurantes de Zaragoza. Recientemente ingresó en prisión después de nueve detenciones en un mes por hechos similares al mencionado. 

Según ha explicado la última abogada de oficio que le ha asistido, Victoria Jiménez, este hombre acumula 46 detenciones repitiendo el mismo ‘modus operandi’. Acude a un restaurante y come lo que le apetece, pero cuando pide la cuenta se niega a pagar. Llegados a ese punto, si el hostelero opta por denunciarle, el hombre espera a los agentes con indiferencia. El pasado 13 de marzo ingresó en el centro penitenciario de Zuera tras nueve detenciones en menos de un mes.

Uno de los establecimientos a los que acudió recientemente fue el bar Espumosos 5M. Juanjo Gracia, uno de sus propietarios ha indicado a El País que “el muy cabrón le dijo al camarero que le pusiera una cerveza mientras llegaba la Policía. Es un jeta. Sabe que no se le puede hacer nada. Si ha estado encerrado ha sido por no querer identificarse o no acudir a las comparecencias. El problema de darle publicidad es que ahora aparezcan otros como él”. En esa ocasión pidió un plato combinado de lomo, patatas y huevo, seguido de un entrecot con patatas y un bol de fideos de arroz. Todo ello acompañado con vino y, de postre, tarta.

El Tribunal Supremo impide aplicar en los delitos leves el agravante de reincidencia, para evitar “penas desproporcionadas”. Por lo tanto, no es habitual que Grimal entre en prisión. Además, debido a que el susodicho dispone únicamente de una pensión no contributiva, evade todas las sanciones. Como mucho, se le impone una orden de alejamiento que le prohíbe volver al establecimiento que ha estafado. Además, en sus comidas por la cara, Grimal no supera nunca los 400 euros, ya que de lo contrario el Código Penal prevé una pena de prisión de 6 a 18 meses.

Por tanto, se podría decir que el susodicho ha encontrado un ‘fallo en el sistema’, que le permite comer haciendo ‘simpas’ prácticamente impunemente. No obstante, Grimal ya es conocido por la mayoría de la hostelería maña. A pesar de ello, Gracia lamenta que “el problema es que, por mucho que le grabáramos con las cámaras de seguridad, no podemos difundir su imagen porque encima tendríamos un problema nosotros”.

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