fbpx
CulturaPortada

«El conocimiento te hace más libre»

Pedro Pérez Castro, director del Museo Art Nouveau y Art Decó – Casa Lis

Veintisiete años lleva ‘viviendo’ en la Casa Lis. Pedro Pérez Castro, director del museo, nos convida a un café, viendo como las vidrieras tamizan la luz del sol. Un lugar que invita a hablar de cultura, de exposiciones, de autores y al final de la conversación se cuelan oligarcas rusos y mesas gigantescas…

Pedro, ¿Qué recomendaría a esas personas que no han sentido el poder transformador de la cultura?
Curiosidad. La base de todo conocimiento es la curiosidad. El acercamiento a la cultura es la curiosidad. Para mí, es un concepto que resume muy bien, primero las satisfacciones que te puede dar el conocimiento. El acercamiento al conocimiento siempre te hace más libre, puede parecer un poco teórico, pero lo tengo muy estudiado como una experiencia mía personal. Hay que ser curioso.

¿Por dónde les diría que empezarán?
Por el entorno, por la ciudad. Es fundamental conocer la ciudad en la que vives. Preguntarte: ¿por qué se hacen catedrales? ¿Por qué se hace un urbanismo concreto en cada momento de la historia? ¿Cuál es nuestro origen? Para mí es fundamental la repoblación del siglo XII y Salamanca es fruto de la repoblación del S-XII. Esta forma de preguntarte las cosas, es la forma de entender tu ciudad y de relacionarte con tus congéneres.

Pedro Pérez Castro, director del Museo Casa Lis. Fotografías. JOTA.

Por curiosidad, en estos 27 años que lleva al frente de la Casa Lis, ¿Cómo hemos cambiado?
Es un proceso progresivo, pero sigue siendo elitista. Este acercamiento al conocimiento, a la cultura, a la belleza, a disfrutar de las cosas que tienen más que ver con la sensibilidades que con la materialidad, este acercamiento sigue siendo elitista.

¿Por qué nos requiere un esfuerzo o por la parte económica?
Por el esfuerzo. Todo el mundo tiene posibilidades de acercarse a disfrutar del entorno, de la ciudad,.. pero requiere un esfuerzo. Falta el espíritu crítico y ese siempre requiere un esfuerzo. No hay problemas económicos, no vale decir eso. Ni siquiera de formación. He tenido la oportunidad de conocer a muchas personas que sin formación te hacen vibrar de cómo perciben la realidad y su entorno. Evidentemente, hay personas que por problemas económicos tienen otras prioridades, pero no es un obstáculo para acercarse al museo.

En la Casa Lis tenéis un día que es gratis…
Sí. Además, tenemos tarifas especiales para las personas que tienen más problemas económicos… No es un obstáculo el pagar un precio por la entrada. Siempre se ha planteado, creo que con un poco de demagogia, que la cultura tiene que ser gratuita. No. Hay que cobrar en los museos.

¿Es necesario que sea así?
Voy a dar una explicación a eso. Gracias a los ingresos que tenemos, podemos hacer más actividades; podemos ser más independientes, que eso es muy importante. Por ejemplo, este museo ha conseguido, gracias a sus ingresos, tener una cierta independencia, y haber podido, a veces, tener un criterio que nos hace ser más libres con las instituciones.

Pedro Pérez Castro, director del Museo Casa Lis. Fotografías. JOTA.

Durante estos 27 años habéis hecho más de 40 exposiciones. ¿Cree que las hubiera seleccionado de la misma manera, con los mismos autores, si hubiera estado sujeto a una institución?
No. Hemos actuado con una libertad impresionante. El único condicionante, sobre todo las exposiciones de producción propia que son las más cara, ha sido un tema económico, no por un tema de control. Siempre hacemos exposiciones que tienen que ver con el museo. Todo el equipo del museo tenemos una obsesión, que la exposición se entienda. Queremos que cuando salen de ver la exposición, le puedas preguntar qué has visto y te lo cuenten, que haya un relato. Para nosotros, ese relato significa que hemos trasmitido lo que pretendíamos. Las exposiciones siempre tienen un trabajo muy didáctico detrás y esfuerzo en que las cosas se entiendan.

Como buena casa, ¿habéis sido grandes anfitriones y nadie ha rehusado la invitación o se os ha resistido algún ‘autor’?
Cada año hemos conseguido que nuestra ‘marca’ esté más prestigiada y cada año tenemos más personas o instituciones que quieren estar cerca de nosotros.

Manuel Ramos Andrade estuviera vivo. ¿Qué cree que le diría de cómo está la Casa? ¿Cree que el espíritu de uno de los grandes mecenas de la Casa Lis está por aquí?
Son preguntas que me hago habitualmente…

Usted lo conoció y sabía cómo sentía…
Efectivamente. Esas preguntas me las hago muchas veces. Él no vivió el museo nada más que los dos primeros años. Los vivió muy gloriosos, porque le gustó mucho y funcionaba bien. Él siempre hablaba de dos cosas: Uno, al museo le costará al principio, pero al final será reconocido. (Silencio) Y eso ha sido así. También decía, el museo tiene que ser, no solo un lugar de recepción, donde las personas vengan a ver las exposiciones, sino que sea activo dentro de la cultura de la ciudad.

¿Lo han conseguido?
Creo que sí. La Casa Lis tiene una actividad cultural, además del museo, gracias a la Asociación Amigos y Amigas del Museo, que aportamos algo a la oferta cultural de la ciudad. Hemos hecho multitud de actividades. Entre ellas, 45 exposiciones y también hacemos constantemente encuentros, intercambios,… Cuando cerramos el año y cerramos la memoria siempre sale un buen tomo (Risas). Creo que Ramos Andrade estaría contento, pero también crítico.

Unas preguntas más arriba, ha dicho que para disfrutar de la cultura, hay que ser crítico.
Efectivamente.

Pedro Pérez Castro, director del Museo Casa Lis. Fotografías. JOTA.

Siendo un edificio con solera. ¿La Casa Lis cruje -en el más amplio sentido del verbo-?
Es un edificio que envejece, desde el punto de vista de la edad, con los problemas que puede causar el tiempo, pero lo vamos manteniendo bastante bien. Ese mantenimiento de la edad sí que nos requiere un esfuerzo económico, en lo que se refiere al aspecto físico.

¿Y de corazón y cerebro cómo anda?
Le va muy bien. A mí no me importa venir a trabajar al museo, creo que al equipo, tampoco. Al final es un ambiente, es agradable. ¡No podemos quejarnos!

No están en un mal sitio.

(Risas)

De las 44 exposiciones, hay un autor que ha venido más veces: Dalí. Ahora está ‘alojado’ en la Casa Lis. Dalí es un autor que os gusta, que gusta, que es accesible, que tiene tanta producción que se pueden hacer cientos de exposiciones… ¿Por qué ha venido tantas veces?
Estaría hablando de este tema muchas horas. Dalí tiene una relación con el museo muy importantes. Ha estado presente, no solo en exposiciones monográfica, también de manera colateral, me estoy acordando de Coco Chanel. Dalí empieza siendo un autor clásico, era un gran dibujante, y cuando estaba en la Institución Libre de Enseñanza y con sus compañeros como Lorca, Picasso, era un modernista. Entendía el cambio de siglo. Luego va evolucionando y en esa evolución hay muchos aspectos que tienen que ver con el museo.

¿A qué se refiere?
Por ejemplo. Dalí es diseñador de escenografías de los ballet rusos de Diáguilev, por lo que hay una relación directa con la mejor exposición que tenemos que es la de las Criselefantinas y los ballet rusos de Diáguilev. Dalí siempre encaja muy bien. Algunas veces puede parecer un poco extraño como ahora, con La Divina Comedia el paso de la Edad Media al Renacimiento…

La Divina Comedia es muy vanguardista…
Por ahí va la historia. Todos los procesos históricos y creativos que rompen a lo largo de la Historia del Arte tiene que ver mucho con el museo.

Pedro Pérez Castro, director del Museo Casa Lis. Fotografías. JOTA.

¿Rompió el señor Lis?
El museo tiene una estética burguesa…

La burguesía es la que ha movido la parte artística y cultura de cualquier época.
Sí. En todo.

Y para finalizar. Me imagino que se acuerda de todas las exposiciones que ha hecho…
Creo que sí. (Risas)

¿Cuál es la exposición de la que se siente más orgullo?
Como exposición, la que más satisfacciones me ha dado ha sido Caberet, que además la movimos por España y Portugal. Es un resumen del museo, refleja el Crack del 29, donde se inicia un proceso de creación que tiene que ver con los Cabaret, como elemento cultural, y termina con los nacionalismos en la Segunda Guerra Mundial. Ese proceso histórico es muy bonito y lo contábamos muy bien.

Pedro Pérez Castro, director del Museo Casa Lis. Fotografías. JOTA.

¿Y obra o obras concretas?
La colección de joyas de René Lalique, no quería que se fuera nunca. (Risas) Era una maravilla, disfrutaba mucho. Y la otra, la colección de los Ballet Ruso de Diáguilev, que era una colección de los oligarcas rusos.

¡No sé si ponerlo!
Hoy tendríamos problemas con él.

Por eso.

(Risas) Fuimos a Moscú. Nos costó mucho. Tuvimos una entrevista en una de esas mesas que aparecen ahora…

De esas largas, como la que utilizó Putín para recibir a Macron…
Sí. Pero nosotros estábamos en los laterales, pero era muy larga. La reunión era con el viceconsejero de Cultura del Gobierno ruso. Fue el año de hermanamiento entre España y Rusia. Ellos tenían mucho interés en que trajéramos la cultura oficial, a mí me interesaba mucho el teatro de Moscú, que eran todos los dibujos y escenografías de los Ballet Rusos. Pero, había una colección Criselefantinas de un oligarca ruso alucinante. Había unas piezas impresionantes.

¿Mejor que la ‘nuestra’?
Siempre habíamos presumido de tener la mejor colección de Criselefantinas, hasta que fuimos a Moscú y dijimos: ‘No, la mejor es ésta’. Pero la trajimos. (Risas)

Estuvieron juntas las dos mejores colecciones de Criselefantinas del mundo…
Sí. La disfrutamos mucho. Nos podíamos haber quedado con ella, pero se fue.

Noticias relacionadas

Deja una respuesta

Botón volver arriba