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Una (o miles) del oeste

Dionisio Marcos lector y coleccionistas de novelas del oeste

Dionisio Marcos comenzó a leer novelas del oeste allá por 1960 y suele ‘devorar’ entre dos y tres diarias. Si realizamos la multiplicación, el resultado son más de 44.000. Todo un experto en indios, vaqueros y bandidos…

¿Han cambiado mucho las novelas en estos 60 años?
No. No han cambiado nada.

Y, ¿se siguen cambiando -de mano en mano- igual?
Sí. Yo las sigo cambiando en un kiosko que hay en la avenida de Portugal, por encima del Tardáguila, y en otro también en la avenida de Portugal. Ahora tengo un chollo, hay un hombre que también lee novelas, él solo las lee una vez y luego me las regala.

¿Se siguen editando?
Sí. Esta que tengo en las manos, se editó en el año 1998, costaba 125 pesetas (0,75€) Ahora ya valen 2,25 o 2,30€. Cambiarlas son 0,25€. Hace mucho que no lo hago, pero antes iba con 15 o 20 novelas, las cambiaba y pagaba por cada una de las que cogía 0,25€. Cuando estuvimos con la pandemia, solo fui un día a cambiarlas, llevé una maleta entera. Pague 48€. (Risas)

Además de entretenerse, ¿qué es lo que obtiene leyendo?
No pienso tanto en mi hijo (Silencio). Además, me gusta leer paseando por la calle. Trabajaba con mi padre de niño en el taller familiar, para despejarme de lo duro que era, me cogía una novela y me relajaba. Ahora es igual.

Dionisio Marcos, lector y coleccionistas de novelas del Oeste. Fotografía. JOTA.

Ha vivido en Suiza, de donde se volvió para hacer el servicio militar, al acabar la mili se marchó a Holanda. En tierras holandesas conoció a su mujer, se casó y compró una vivienda en Salamanca. Fruto de su matrimonio nacieron cinco hijos, pero uno murió. Ni sus hijos, ni sus nietos siguen la afición de Dionisio Marcos. «A ellos dale una tablet». (Risas) Le preguntamos si se pasaría a leer las novelas a un dispositivo digital y es rotundo: «No, no es lo mismo».

Si multiplicamos 60 años que lleva leyendo dos novelas diarias el resultado es unas 44.000 novelas del oeste que han pasado por las manos de Dionisio. No tiene ningún personaje favorito y bromea la respuesta: «Todos miden más de siete metros». (Risas)

Cuando comienza a leer una novela, «a las dos hojas, ya sé cómo termina, por dónde van a andar. El herrero siempre paga, pero a mí no me importa».

Cuida mucho las novelas porque para él son un gran entretenimiento, por eso cuando llegan a sus manos un poco deterioradas, las encola o le arregla las tapas. «Leyendo soy feliz».

Dionisio. ¿Qué ha aprendido de esos vaqueros y bandidos?
Que sigue habiendo los mismos. (Risas)

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