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“El silencio asusta”

Un recorrido por el Valle de las Batuecas ofrece esa desconexión tan deseada del bullicio de la ciudad

La búsqueda de la desconexión y la llamada a la relajación están al orden del día. Por ello, una de las mejores formas de escapar de la rutina es conectar con uno mismo a través de la naturaleza.

El Valle de las Batuecas es un lugar ideal para la meditación, puesto que ofrece la oportunidad de adentrarse en su gran vegetación y descubrir su belleza paseando junto a la orilla del río.

Valle de las Batuecas. Fotografías. Moncho Campos.
Valle de las Batuecas. Fotografías. Moncho Campos.

A 1.240 metros de altitud se encuentra el Mirador del Portillo, un paraje perfecto para el avistamiento de aves, como pueden ser buitres leonados o águilas reales. Además, también se puede disfrutar de su gran vegetación, compuesta por robles, pinos, castaños o acebos.

Valle de las Batuecas. Fotografías. Moncho Campos.
Valle de las Batuecas. Fotografías. Moncho Campos.

Su Parque Natural, con un gran valor paisajístico, caracteriza aun más este lugar, puesto que sus pinturas rupestres del Neolítico no dejan indiferente a nadie. Además, dentro del valle, se puede visitar el Monasterio Desierto de San José y el Convento Carmelitas Descalzos, construidos en 1598. La Alberca situada a pocos kilómetros de distancia, también es un gran punto de interés turístico gracias a su conjunto histórico, arquitectónico y gastronómico.

No es de extrañar que el Valle de las Batuecas cuente con diferentes leyendas desde hace siglos y que han conseguido aumentar así su valor cultural. Se dice, que antiguamente este lugar estaba habitado por personas salvajes que andaban desnudos, hablaban una lengua desconocida y se creían los únicos seres vivos del planeta al no haber salido nunca de aquellas montañas. Además, rendían culto al demonio. Estas habladurías consiguieron llegar a oídos del escritor Lope de Vega, quien compuso de manera cómica su obra Las Batuecas del Duque de Alba en 1638.

Valle de las Batuecas. Fotografías. Moncho Campos.
Valle de las Batuecas. Fotografías. Moncho Campos.

Moncho Campos, sacerdote y coordinador del Teléfono de la Esperanza, ha visitado recientemente el Valle de las Batuecas en la búsqueda de la paz interior. “La gente que va a la montaña a hacer senderismo son personas muy especial. Si te las encuentras, te saludas y hablas con ellas, hay una conexión especial y eso, por desgracia, falta mucho en nuestro mundo” explica. Y, acaba reflexionando “El silencio asusta a la gente y estas rutas son de silencio”.

Razón no le falta a Moncho, puesto que de manera curiosa y para la Real Academia Española, las Batuecas tienen este significado. “‘hallarse alguien distraído y como ajeno a lo que sucede a su alrededor o a aquello de que se está tratando”. Una traducción idónea para hablar desde el punto de vista de la espiritualidad y la relajación, esa búsqueda con tu paz interior que te ofrece el Valle de las Batuecas desde el silencio y escuchando solamente el ruido de la naturaleza.

Valle de las Batuecas. Fotografías. Moncho Campos.
Valle de las Batuecas. Fotografías. Moncho Campos.

Desde La Alberca se puede llegar al Parque Natural de las Batuecas, siguiendo la carretera SA-201, que está plagada de numerosas curvas. Pasando el monasterio, se puede aparcar el coche en uno de los dos parkings que hay y desde ahí comenzar la ruta a pie.

En este punto, se comenzará la travesía por el arroyo de las Batuecas. Las rutas se encuentran debidamente señalizadas y son de dificultad media y accesibles para cualquier persona independientemente de la edad. La mejor manera de disfrutar de estos paisajes es ir dispuesto a pasar un gran día entre la naturaleza, con ropa cómoda y provisto de comida y bebida.

Valle de las Batuecas. Fotografías. Moncho Campos.
Valle de las Batuecas. Fotografías. Moncho Campos.

Siguiendo los senderos, se pueden visitar el Canchal de las Cabras Pintadas, el Canchal del Zarzalón o el Canchal de la Umbría de Cristo. Además, en verano, se puede disfrutar de un chapuzón en distintas pozas de baño que ofrece el río. Siguiendo la caminata, no puede faltar la parada en la cascada del Chorro, un salto de agua de 12 metros de altura aproximadamente.

Información. Patricia Martín. 

Valle de las Batuecas. Fotografías. Moncho Campos.
Valle de las Batuecas. Fotografías. Moncho Campos.

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