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La calidad del aire en Salamanca es «pésima»

  • El Ayuntamiento pone los medidores en zonas sin tráfico para justificar su inacción
  • La concentración del nocivo óxido de nitrógeno que genera el tráfico supera los umbrales máximos permitidos en toda la ciudad

 

La calidad del aire que respiramos en Salamanca es «pésima» debido a la concentración de óxido de nitrógeno que genera el tráfico, fundamentalmente de motores diésel. En toda la ciudad se superan los umbrales máximos que la OMS y la UE consideran tolerables para no afectar a la salud y, especialmente, en las zonas de los colegios. El NO2 genera problemas respiratorios graves tras una exposición diaria continuada.

Así lo pone de manifiesto un informe de Ecologistas en Acción realizado entre la ultima semana de enero y las dos primeras de febrero de este año, mediante la instalación de 22 dosímetros en las inmediaciones de los centros escolares de Primaria y Secundaria (en otoño quieren hacer las mediciones en el campus, cerca de residencias de mayores, del hospital y los centros de salud).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que la concentración máxima de óxido de nitrógeno recomendable no debe exceder de 10 miligramos por metro cúbico de aire, mientras que la UE lo sitúa en 40 miligramos.

La exposición diaria a concentraciones superiores a 25 miligramos podrían desencadenar problemas respiratorios, asma y dolencias cardiovasculares. Ese umbral se superó en los 22 puntos de medición de Salamanca, según dijo Felipe Yuste, socio de Ecologistas en Acción en Salamanca, quien dijo que la calidad del aire en Salamanca es «pésima». Salamanca cuenta con el aire más contaminado de Castilla y León (el estudio es de ámbito regional), a pesar de no tener industria.

En el informe se han registrado los picos máximos de contaminación en la zona de la Escuela Oficial de Idiomas (confluyen varios centros educativos), donde se alcanzaron los 49 mgr., y el colegio Santísima Trinidad de la carretera de Zamora, con 46 mgr.

El valor más bajo se dio en las inmediaciones del colegio Santa Catalina, cerca de la calle Compañía, con 28 mgr., según explicó Yuste.

Esta realidad es la que no quiere afrontar el Ayuntamiento, que ha trasladado las dos estaciones medidoras de la calidad el aire a zonas con bajo tráfico, como la calle La Bañeza (por detrás del Carrefour, con pocos movimientos) y, la otra, dentro del complejo deportivo de La Aldehuela, alejada del mundanal ruido.

Solo en el caso de la estación d La Bañeza, el estudio de los ecologistas situó dos medidores en sus inmediaciones y dieron una concentración de óxido de nitrógeno de 30 mgrs.

El Ayuntamiento acusa a los ecologistas de manejar datos poco fiables y se remite a los que proporcionan las dos estaciones de la Junta en la ciudad para justificar la buena calidad del aire en Salamanca y en los que se apoya para no adoptar medidas que frenen la contaminación en Salamanca.

Yuste afirmó que el Ayuntamiento, ya que no puede poner estaciones de medición oficial de la calidad del aire (las competencias son de la Junta), sí puede poner dos o cuatro por su cuenta para obtener datos realistas en las zonas más contaminadas y tomar medidas para paliar estas elevadas concentraciones de óxido de nitrógeno.

Entre ellas citó promover las zonas peatonales, hacer el carril bici por el centro de la ciudad («ahora solo es de ocio y deporte alrededor del centro», afirma), fomentar el transporte público incluso hacerlo gratuito, como el algunos países.

En el entorno escolar, plantea la posibilidad de escalonar la entrada y salida a los centros escolares para evitar esas concentraciones de padres y coches, así como primar la cercanía al hogar la elección del centro escolar y no como ahora, que se ampara en una libertad de elección que hace que se produzcan estos atascos porque se buscan colegios cerca de los lugares de trabajo, o por otros criterios sociales. Otra fórmula para acabar con este trasiego escolar es crear los caminos o rutas escolares, como las que hacen los conocidos autobuses escolares amarillos del cine o o los Simpson.

Frente a eso, Yuste acusa al Ayuntamiento de «ningunearnos y no tomar decisiones» que permitan cambiar las cosas. En lugar de eso prioriza el uso del coche privado con la ampliación de avenidas y la construcción de rotondas, en contra de lo inevitable, que pasa por reducir las emisiones y fomentar una movilidad menos agresiva.

Confía en que la creación de zonas con límite máximo de velocidad a 30 km/h que impone la normativa estatal, y las zonas de bajas emisiones que deben estar creadas en 2023, contribuyan a reducir esas concentraciones de contaminantes, pero Yuste pide que se actúe también en los barrios trastormesinos, que se quedan fuera de esas medidas.

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