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El polvorín de Tenebrón

El incendio en la Sierra de Francia desata los miedos en los vecinos que se han visto afectados directamente por el fuego

Hace más de cuatro décadas, una de las laderas de Tenebrón, la conocida como La Cuesta, dejó de tener las leñeras particulares de los vecinos, para sustituirlas por pinos. Era una forma de sujetar la tierra para que no se desplazara hasta el río Tenebrilla. Ahora es un polvorín que tiene atemorizado al pueblo.

Durante años, esos pinos estaban muy bien cuidados. El suelo estaba limpio, los ganaderos metían ovejas y cabras, que comían la hierba y los brotes de los pinos.

El pinar de Tenebrón se plantó hace más de 40 años para sujetar la ladera conocida como La Cuesta.

Pero, desde hace más de un lustro, el pinar que se planto hace más de 40 años, está salvaje. Nadie se hace cargo de él. Parte de esa cuesta es competencia de la Confederación Hidrográfica del Duero, porque tienen metros a ambos lados del río y parte puede ser del pueblo.

No obstante, desde el Ayuntamiento de Tenebrón quieren una solución porque han visto muy cerca el peligro de que se quemara el pueblo a consecuencia del incendio forestal de la Sierra de Francia que se quedó a las puertas del casco urbano. Jero Grande, alcalde de Tenebrón, propone limpiarlo y que en caso de que haya fuego sea muy difícil que coja fuerza o «si los vecinos se quedan más tranquilos se cortan los pinos. Hacemos lo que nos dejen».

El pinar de Tenebrón se plantó hace más de 40 años para sujetar la ladera conocida como La Cuesta.

Ahora está muy peligroso, porque hay pinos que llevan caídos años. Las ramas que se cortaron siguen caídas en el suelo. «Todo eso es una bomba. El peligro es para todos, se incendian los pinos de la cuesta y se quema el pueblo entero. Esas ‘pelotas’ de los pinos pueden caer en corrales, en tejados viejos hechos con maderas o jaras. Se prende todo», advierte el alcalde.

El pinar de Tenebrón se plantó hace más de 40 años para sujetar la ladera conocida como La Cuesta.

Los vecinos que viven en esta calle están «asustados». Vieron muy cerca el fuego y fueron conscientes, la madrugada del sábado 16 de julio, que si las llamas no giran 180º, «se había quemado el pueblo. Este pinar es un polvorín. Esa noche, mirábamos a los pinos, tanto como al fuego de la Sierra de Francia», observan.

Dale al play para comprobar lo cerca que tienen los pinos de sus casas estos vecinos.

 

 

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Un comentario

  1. ahora si se quiere hacer cosas no??? a todos esos que tienen corrales que ya no tienen ganado, les obligaba a cortarlo para limpiarlo, y encima pegando con casas

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