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San Polo

JESÚS MÁLAGA: ‘Desde el balcón de la Plaza Mayor’ (Memorias de un alcalde)

El pleno de julio de 1983 aprobó la adquisición de la iglesia de San Polo para recuperar las ruinas y adecentar el espacio que las circundaba. La parroquia fue fundada en 1108. Del templo quedaban restos de su fachada gótica, de la factura románica y alguna muestra de la restauración renacentista. Incluimos su adquisición y rehabilitación dentro de la campaña “Salvemos un monumento cada año”. Por las ruinas de este templo de los portogaleses, con 462 metros cuadrados, pagamos cinco millones de pesetas.

En marzo de 1984 comenzaron las obras de adecuación de San Polo. Lo primero que hicimos fue desescombrar y limpiar. Se consolidaron los elementos arquitectónicos que quedaban en pie.

Se buscó la base de la iglesia, que estaba muy por debajo de la rasante de la calle actual, y se respetaron los arcos románicos mudéjares de ladrillo. Los trabajos fueron dirigidos por el arquitecto municipal Fernando Bueno, y realizados por el cantero salmantino Honorio Astudillo.

Un pequeño entorno ajardinado junto a las ruinas de San Polo aportó una entrada digna a la ciudad, donde antes solamente había ruinas y suciedad ha surgido un espacio monumental. Se descubrieron siete sarcófagos de piedra de Villamayor en el subsuelo en perfecto estado de conservación, pizarras con inscripciones del siglo XVI y restos de un cinturón de cuero adornado con botones de cobre.

Los trabajos de excavación fueron inspeccionados por el director del Museo Provincial, Manuel Santonja. Se invirtieron en el estudio arqueológico ocho millones de pesetas. El trabajo estaba contemplado en el convenio marco suscrito entre el Ayuntamiento y la Junta de Castilla y León socialista.

La zona se convirtió en lugar de estancia y visita. Se recuperaron el torreón con las baldosas primitivas de barro cocido y el suelo de pizarra de la iglesia del siglo XII. Gracias a la adquisición de San Polo podemos contemplar uno de los templos pobres de la repoblación de Raimundo de Borgoña, perteneciente a los portogaleses.

Románico mudéjar, se encontraba fuera del recinto amurallado romano y abarcado por la cerca medieval. Tenía en su fachada sur treinta estatuas de santos, algunas de las cuales se conservan en el patio del antiguo Hospital de la Santísima Trinidad, hoy Siervas de San José. Para acceder a las ruinas se construyeron escalinatas de acceso de granito con muretes laterales de ladrillo.

En el torreón se pensó instalar un punto de información turística. Al construirse el hotel en el solar colindante, aparecieron tres ábsides románicos que hacen de estas ruinas un tesoro único en la ciudad. Posteriormente se han descubierto dos esculturas de santos en ambas esquinas de la fachada.

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