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La represión franquista dejó 200 muertos en Ciudad Rodrigo

Ciudad Rodrigo fue una de las zonas más represaliadas por el bando nacional nada más producirse el levantamiento contra la República, en 1936. El historiador y nieto de un represaliado en la comarca mirobrigense, Ángel de Miguel, calcula que unas 200 personas fueron asesinadas en los ‘paseos’ organizados por carabineros, guardias civiles y falangistas sin consejos de guerra ni diligencias previas de por medio.

Muchas víctimas siguen enterradas en fincas de la comarca, a la espera de que las investigaciones y la disponibilidad de fondos permitan localizar sus restos y poder darles una sepultura digna.

Además de las aproximadamente 200 personas asesinadas desde que produjo el levantamiento, en julio y hasta mediados de diciembre de 1936, hay un millar más de salmantinos que sufrieron otro tipo de represalias de carácter económico (fueron expoliados) o encarcelados, pero sólo son datos provisionales, “porque cada día que estudiamos surge alguna novedad”, explica De Miguel, que este sábado ha contado sus investigaciones en un acto organizado en la biblioteca del Palacio del Arzobispo Fonseca, en el marco de las actividades del décimo aniversario de Salamanca Memoria y Justicia.[pull_quote_right]Hay que leer esta página de la historia para superarla y aprender[/pull_quote_right]

Hubo depuraciones, penas de prisión y castigos económicos fruto de la delación entre vecinos por rencillas o envidias, rencor e incluso algunos que creyendo que cumplían la nueva ley denunciando al vecino sin otra intención. “Es imposible cerrar la herida porque sigue abierta. No hay rencor, pero sí ilusión por que se sepa qué ha pasado, que se ha sufrido y que eso no ha sido gratis. La gente que ha sufrido quiere que se reconozca su sufrimiento y que ese dolor ha servido para algo”, señala el historiador salmantino.

Familias destrozadas

“Muchas familias fueron brutalmente trastocadas porque perdieron al padre, la madre o al hermano, pero también sus bienes fueron expoliados y quedaron marcados durante decenios como que eran hijos de los rojos y los otros no, y las relaciones eran tensas”, comenta De Miguel.

Pese a que muchos se empeñan en que no se sigan investigando los crímenes del franquismo, el historiador salmantino explica que “hay que leer esta página de la historia para superarla y aprender. La memoria no es un mero recuento de cosas, sino el acerbo cultural que nos permite formar nuestra personalidad y proyectar nuestro futuro”, relata.

Los investigadores que buscan las fosas comunes se están encontrando, además de con la incomprensión de la parte más reaccionaria de los opositores a que se conozcan esos crímenes, con las trabas que ponen algunos propietarios de las fincas donde se cree que están esas fosas comunes y la falta de medios para iniciar las excavaciones y, cuando se encuentran restos mortales, realizar las pruebas de ADN.

Restos recuperados

Entre los 200 asesinados en la comarca de Ciudad Rodrigo ya se han recuperado los cuerpos de los vecinos del Bodón (sus restos estaban en la finca Las Medinillas, junto a Bañobárez) y los de Fuenteguinaldo, que fueron asesinados al lado del monasterio de La Caridad, en Ciudad Rodrigo.

También hay vecinos recuperados en Robleda y los restos de los últimos nueve ciudadanos asesinados en grupo en la finca de Ravida, en diciembre del 36, “pero que fueron desenterrados y no sabemos dónde los llevaron de nuevo”.

 


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