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Los beneficios de dormir separados para la pareja

“La clase alta siempre lo ha hecho”, aseguran los expertos

Pese a que dormir juntos en pareja es algo muy habitual en las sociedades occidentales, hay expertos que recomiendan lo contrario. Para argumentar su postura defienden los beneficios que supone esta práctica, como una mejora en la calidad del sueño, y resaltan sus inconvenientes, como la diferencia de horarios o los ronquidos, que acaban mermando la calidad del sueño del otro.

Junto a factores cotidianos como el estrés o los hábitos poco saludables, otra de las cuestiones que puede suponer uno de los grandes problemas a la hora de conciliar el sueño es dormir en pareja. “Yo soy una ferviente defensora de la ‘separación voluntaria nocturna’, que es que las parejas duerman en habitaciones separadas para garantizar su sueño y descanso tan necesario en nuestro día a día”, expone la psicóloga y especialista en alteraciones del sueño Nuria Roure, a El País.  

“Cuando no dormimos bien, nuestro estado emocional se altera, es decir, estamos más irritables, más ansiosos, con más cambios de humor y menos empáticos y tolerantes, y eso lo suelen sufrir las personas que tenemos más cerca: nuestros hijos y nuestras parejas”, aclara. “Dormir en pareja es precioso y bonito. El problema surge cuando la realidad no es tan bonita, y entonces es mejor dormir separados”, añade.

En estos casos, la experta reconoce que, “debemos buscar otros momentos durante el día para mostrarnos afecto y cariño y tener esos momentos de sexo fuera de la hora de ir a la cama”. Asimismo, “si hablamos de ronquidos, siempre hay que descartar que la pareja no sufra apnea del sueño para poder tratarlo, ya que, una vez en tratamiento, las parejas pueden seguir durmiendo juntas”.

Ante esta idea del “divorcio del sueño”, el estudio ‘Sleep and Partners Research 2023’ concluyó que, pese a que la mayoría de quienes tienen pareja y viven con ella reconocen dormir mejor juntos, una cuarta parte de los encuestados asegura dormir mejor por separado. Entre otros, Roure pone como ejemplos a Melania y Donald Trump, y añade que, “en Inglaterra, la clase alta siempre ha tenido dormitorios separados”.

Por otro lado, está el conocido como método escandinavo, que consiste en dormir en el mismo colchón, pero con edredones diferentes. “Dormir en la cama con otra persona no nos transforma mágicamente en una especie de monstruo de dos cabezas. Todavía somos dos individuos. Es liberador recordar este hecho”, señalan desde la web Scandinavia Standard, que defiende los beneficios del modelo de vida escandinavo.

Finalmente, la autora del libro ‘Alimenta el sueño para un cerebro sano’, Raquel Martín Cruzado, destaca que, “cuando hablamos de horarios incompatibles, es todavía más importante respetar los cronotipos en particular con las personas que tiene trabajos nocturnos”. “Ya por el mero hecho de tener un trabajo en horarios vespertinos, los trastornos del sueño se intensifican”, añade.

“Si a eso añades el hándicap de tener contaminación lumínica o auditiva en las fases del sueño profundo, el insomnio está servido, y con ello una merma definitiva en el ánimo y la calidad de vida general. Esto afecta también a la libido, por lo que se puede entrar en un círculo vicioso de merma en la calidad de las relaciones de pareja”, concluye.  

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