Economía

Un matrimonio engañado por el banco recuperará sus ahorros

El juzgado de Primera Instancia número 3 de Salamanca acaba obligar a una entidad financiera salmantina a devolver los 24.000 euros que invirtió un matrimonio en obligaciones subordinadas, por considerar que la entidad no obtuvo el consentimiento de los afectados de forma regular.

El fallo asegura que el contrato es “nulo por vicio en el consentimiento” presumiblemente prestado por el matrimonio que suscribió la compra en junio de 2009.

La sentencia considera que las obligaciones subordinadas son un producto de renta fija a largo plazo “que pueden ser consideradas como un instrumento financiero complejo de alto riesgo”.

Asegura, además, que cuando las obligaciones pasaron a ser bonos convertibles en acciones los demandantes perdieron parte del capital invertido.

Por eso, la jueza considera que la entidad “debió operar con especial diligencia y transparencia, dando al cliente toda la información relevante para adoptar su decisión, haciendo especial hincapié en los riesgos de la operación”.

El fallo asegura que el empleado de la entidad “no le dio la información preceptiva por ley acerca de las características del producto” y, además, el test de competencia al que se supone sometieron al matrimonio fue poco riguroso.

 


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